¿Por qué los Bears no pueden resolver la posición de quarterback?

No hay muchos momentos felices en la historia de los quarterbacks en Chicago durante los últimos 70 años. ESPN.com

La historia central de los Chicago Bears del 2020 gira en torno a la misma pregunta que ha perseguido a la franquicia desde que el miembro del Salón de la Fama, Sid Luckman, se retirara hace 70 años.

¿Pueden los Bears finalmente estabilizar la posición de mariscal de campo?

A pesar de que el segundo recluta global del 2017, Mitchell Trubisky, y Nick Foles --quien fue adquirido en la presente temporada baja mediante canje con los Jacksonville Jaguars--, competirán por el puesto titular cuando el campamento de entrenamiento comience el próximo mes, ambos tienen mucho que hacer para convencer a cualquiera de que alguno de los dos es la respuesta a largo plazo para los Bears. En mayo, los Bears rechazaron la opción de quinto año de contrato de Trubisky --una señal de premonición para alguien que alguna vez fue considerado el mariscal de campo del futuro para el equipo-- y Foles, de 31 años, estará jugando para su quinto equipo en cinco años.

Por lo tanto, al menos en un futuro próximo, la respuesta es probablemente "no".

Según el Quarterback Index propio de ESPN.com, los Bears ocupan el último lugar en la era del Super Bowl en términos de producción de de la posición (48.3 en una escala de 100 puntos). Durante ese tiempo, los Bears han iniciado un total de 50 quarterbacks, según datos de ESPN Stats & Information, la mayor cantidad de cualquier equipo de la NFL en ese lapso.

El índice de pasador más alto para un mariscal de campo de Chicago en ese lapso (mínimo cinco apariciones) pertenece a Josh McCown, quien jugó en sólo 11 partidos para los Bears del 2011 al '13. El peor pasador durante ese tiempo fue Henry Burris, quien apareció en seis juegos para los Bears en el 2002, iniciando sólo una vez, y registrando un índice de 28.2.

Para los Bears, en medio de las intermitentes selecciones altas de draft gastadas en quarterbacks, ha sido un desfile constante de proyectos de rescate o tiradas de dados desde 1966. Por cada Erik Kramer --quien estableció récords para los Bears de yardas aéreas en una temporada (3,838) y pases de touchdown (29) en 1997-- en que han acertado, hay un Chad Hutchinson, Jimmy Clausen, Dave Krieg o Chris Chandler. Brian Griese, ¿alguien?

"En mis nueve años como coordinador ofensivo de los Bears, iniciamos a nueve chicos diferentes... Es una locura", dijo el ex coordinador ofensivo de los Bears, Ron Turner.

Por supuesto, la perpetua crisis de quarterback en Chicago está plagada de ironía. Los Bears crearon al mariscal de campo de hoy en día, cuando el fundador del equipo, George Halas, cambió a la ofensiva, pasando de la "Single Wing" a la Formación-T, y trasladó a Luckman de tailback a quarterback. Luckman y los Bears revolucionaron al fútbol americano.

Encontrar el reemplazo de Luckman ha sido un ejercicio frustrante ejercicio de futilidad. ¿Por qué sigue pasando esto con los Bears? El miembro del Salón de la Fama de la NFL, e historiador del equipo, Don Pierson, atribuye este problema a un conjunto de particulares fracasos recurrentes.

"Lo he desglosado en seis categorías: mala gestión, malos canjes, malos reclutamientos, malos entrenadores, mala suerte y lesiones", dijo Pierson.

Echemos un vistazo.


Malos drafts: los Bears dejan pasar a Montana, Watson, Mahomes

El paisaje de la NFL está lleno de selecciones altas que decepcionaron, y esta es quizás la razón más grande por la que los Bears han tenido dificultades para desarrollar a un mariscal de campo franquicia.

A lo largo de los años, los Bears aparentemente han sido reacios a seleccionar un mariscal de campo en la primera ronda. Desde 1966, los Bears han tomado a un quarterback con su selección de primera ronda sólo cuatro veces.

Tal vez como un presagio de cosas por venir, los Bears seleccionaron a Bobby Douglass en la segunda ronda del draft de 1969 de la NFL. Más un corredor que lanzador, Douglass acumuló un índice de pasador de 47.5 en siete temporadas, cuando los Bears se fueron 13-31-1 en sus inicios. Diez años más tarde, la organización dejó pasar inexplicablemente a un futuro Salón de la Fama en el draft de 1979.

En ese draft, los Bears encontraron un futuro Salón de la Fama --piedra angular de la famosa defensa 46, Dan Hampton-- en la primera ronda. Pero a medida que los Bears se acercaron a la tercera vuelta (N° 66 en general), tuvieron una oportunidad para otro futuro Salón de la Fama.

"Cada draft simulado que los Bears habían hecho internamente tenía a Joe Montana llegando a ellos en la tercera ronda", dijo Pierson. "Así que, está Montana sentado allí en la tercera ronda, y [el ex gerente general de los Bears] Jim Finks duda porque no quería confundir la situación de quarterback de los Bears con Mike Phipps, Vince Evans y Bob Avellini, quien los llevó a los playoffs".

En su lugar, los Bears seleccionaron al corredor Willie McClendon de Georgia. McClendon jugó cuatro temporadas, acumulando sólo 369 yardas terrestres y dos touchdowns, antes de quedar fuera de la NFL.

"Así que decidieron dejar pasar a Joe Montana", dijo Pierson. "Quiero decir, eso es simplemente tonto".

No sería hasta 1982 que los Bears finalmente seleccionarían a un mariscal de campo con una selección de primera ronda, cuando se llevaron a Jim McMahon, de Brigham Young, con la selección N° 5 global. Hasta entonces, los Bears no habían tomado a un quarterback en la primera ronda desde 1951, cuando eligieron a Bob Williams con la selección global N° 2 de Notre Dame. Cinco años después de McMahon, se llevaron a Jim Harbaugh de Michigan con la N° 16 selección general.

Seguro, McMahon llevó a los Bears a su única victoria en el Super Bowl en 1985 y todavía tiene el mejor récord de victorias y derrotas de cualquier quarterback de los Bears con 46-15. Harbaugh tuvo un éxito moderado, con marca de 35-30 como titular para los Bears antes de irse en 1993. Pero, entonces pasarían 12 años para que los Bears tomaran a otro mariscal de campo en la primera ronda.

En el draft de la NFL de 1999, los Bears seleccionaron al mariscal de campo de UCLA, Cade McNown, con el turno N° 12 global. Igual que en el caso de Harbaugh y McMahon, McNown fue un mariscal de campo colegial de gran éxito, estableciendo una serie de récords en UCLA, ganando el Premio Johnny Unitas como mejor mariscal de campo del fútbol americano universitario, y terminando en tercer lugar en la votación del Trofeo Heisman. Sin embargo, McNown simplemente no pudo replicar ese éxito a nivel profesional, plagado de lesiones, inconsistencias y una ética de trabajo cuestionable. McNown se fue después de sólo dos temporadas, yéndose 3-12 como titular, registrando un índice de pasador de 67.7.

Después del fracaso de McNown, los Bears usaron una de sus dos selecciones de primera ronda en el 2003 en el mariscal de campo de Florida Rex Grossman.

Como McNown, Grossman era un mariscal de campo universitario muy condecorado con una mentalidad de pistolero. Un chico del Medio Oeste, las raíces de Grossman en Indiana lo hicieron una aparentemente buena opción para los Bears. En tres temporadas en Gainesville, Grossman lanzó para 9,164 yardas y 77 touchdowns, fue un quarterback notablemente eficiente (161.8 en 1999), ganó un campeonato de la SEC y terminó segundo en la votación del Trofeo Heisman en el 2001. Decidió renunciar a su último año de elegibilidad de la NCAA.

Sin embargo, después de unirse a los Bears, hubo una progresión lenta. Parte de eso fue planeado, ya que Grossman aprendería el trabajo bajo veteranos como Chandler y Kordell Stewart. Grossman también sufrió lesiones en cada una de sus tres primeras temporadas en la NFL. Finalmente nombrado el titular en el 2004, la inconsistencia y la falta de preparación de Grossman atrajeron críticas tempranas y a menudo.

"Me encanta Rex, pero su preparación fue inconsistente, y así fue como jugó", dijo Turner. "Ese año del Super Bowl, Rex tuvo muy buenos juegos, pero también tuvo algunos juegos realmente horribles".

La temporada del 2006 de Grossman lo ilustra. La naturaleza de "dientes de tiburón" con sus picos y valles que esa temporada mostraron momentos de grandeza y profundidades de mediocridad. Aun así, Grossman fue nombrado el Jugador Ofensivo del Mes de la NFC 2006 en septiembre, y los Bears --detrás de la mejor defensa de la liga-- irrumpieron en el Super Bowl XLI, donde finalmente perdieron ante los Indianapolis Colts.

Pero incluso cuando los Bears prosperaron, la obra de Grossman, a menudo errática, preocupaba a todos, incluyendo al head coach Lovie Smith, quien reemplazó a Grossman la temporada siguiente con Brian Griese, y más tarde, Kyle Orton. El último año de Grossman en Chicago fue en el 2008.

"Todos en Chicago también dijeron que había un 'Rex bueno' y 'Rex malo', y eso fue lo que le perjudicó", dijo Turner. "Tenía un talento tremendo, pero las inconsistencias en su preparación aparecían el día del juego".

Los Bears tardarían otros 14 años en seleccionar a un mariscal de campo en la primera ronda: Trubisky de North Carolina, con la selección global N° 2 en el 2017.

Los Bears se encuentran en su actual situación de quarterback porque el gerente general, Ryan Pace, ascendió en el orden de draft para seleccionar a Trubisky segundo global en el 2017, por delante del dos veces seleccionado al Pro Bowl, Deshaun Watson, y Patrick Mahomes, quien pasaría a convertirse en un Jugador Más Valioso del Super Bowl.

El plan original de los Bears era que Trubisky, quien comenzó sólo una temporada completa como colegial, fuera a la banca a aprender durante al menos un año detrás del veterano Mike Glennon (quien fue firmado como agente libre con un acuerdo de tres años y 45 millones de dólares (18.5 millones garantizados). Sin embargo, Glennon tuvo tantas dificultades que el entonces entrenador en jefe de Chicago, John Fox, se dirigió renuentemente a Trubisky para poner en marcha la suerte del equipo en la Semana 5.

"[Trubisky] se vio obligado a trabajar demasiado pronto", dijo el ex mariscal de campo de los Bears y analista de televisión de pretemporada, Jim Miller. "No creo que su récord hubiera sido diferente si Mike Glennon comienza todo ese año. Forzaron a Mitch, no estaba listo.

"Las decisiones rápidas, el requisito de procesar mucha información, creo que ha sido un reto para él", agregó Miller. "El entrenador Matt Nagy dijo a finales del año pasado que Mitch todavía necesita aprender a leer defensas. Hasta que lo haga y entienda lo que está viendo, creo que va a tener dificultades. Este es realmente el año de demostrar para él. Esto va a decidir la historia que llegue, esta temporada".


Malos canjes: el legado complicado de Cutler

A lo largo de los años, si el draft resultó ser un campo minado para que los Bears seleccionaran quarterbacks, ayudaron a su causa muy poco con los intercambios a gran escala que anclaron las esperanzas de un mariscal de campo salvador.

En 1997, los Bears enviaron una selección de primera ronda a Seattle por el mariscal de campo Rick Mirer. Saliendo de una temporada en 1996 en la que los Bears utilizaron a tres quarterbacks --Kramer, Krieg y Shane Matthews--, los Bears y el entrenador Dave Wannstedt buscaron desesperadamente una solución y estabilidad en el puesto de quarterback. En Seattle, vieron tal vez lo que se perdieron en el draft de 1979, con Mirer.

De hecho, Mirer no sólo se parecía físicamente a Montana, sino que su carrera histórica en Notre Dame incluyó una victoria en el Sugar Bowl de 1992, una victoria en el Cotton Bowl en 1993 y la mayor productividad ofensiva de cualquier jugador en la historia de Notre Dame: 41 pases de touchdown en su carrera, 5,997 yardas por pase y 17 touchdowns. Los Seahawks seleccionaron a Mirer con la selección N° 2 en el draft de 1993.

Ganó el nombramiento de Novato Ofensivo del Año 1993, estableciendo récords de pases para un novato de los Seahawks, pero después de dos temporadas un tanto inconsistentes, los Seahawks y el nuevo entrenador en jefe, Dennis Erickson, habían visto suficiente. Pero los directivos de los Bears pensaron que Mirer podía ser revitalizado en Chicago y valía la pena invertir la selección del draft.

Sin embargo, la combinación dinámica de correr y pasar que todo el mundo vio en Notre Dame fue reemplazada por un jugador con pies nerviosos, baja confianza y una inclinación por lanzar en la carrera. Algunos culparon a los malos hábitos que Mirer obtuvo en Seattle; otros culparon a los Bears por meter a Mirer a una rotación de quarterbacks en la que ninguno de los jugadores se sentía seguro o cómodo. Mirer duró sólo una temporada en Chicago, registrando un miserable índice de pasador de 37.7 en apenas tres inicios.

En abril del 2009, el entonces gerente general, Jerry Angelo, trató de pegar cuadrangular cuando adquirió a Jay Cutler y su cañón en el brazo, de los Denver Broncos, a cambio de un par de selecciones de primera ronda, una selección de tercera ronda y Kyle Orton (los Bears también recuperaron un turno de quinta ronda).

A lo largo de ocho temporadas, Cutler se convirtió en el mariscal de campo más condecorado estadísticamente en la historia de la franquicia. En 102 partidos, Cutler inició, por mucho, la mayor cantidad de partidos para un mariscal de campo de los Bears en la era del Super Bowl. Pasó para más de 23,000 yardas, 154 touchdowns y un índice de pasador de 85.2. Para dar una perspectiva, en casi todas las categorías Cutler doblaba los números de McMahon, quien ocupa el tercer lugar en juegos iniciados para los Bears. Los intentos de pase de Cutler también son más del doble de McMahon y, en consecuencia, lanzó el doble de intercepciones.

Pero el legado de McMahon quedó cimentado por la victoria de los Bears en el Super Bowl de 1985. El legado de Cutler, por otro lado, es, bueno, complicado.

"Dije en ese momento que no estaba a favor del canje", dijo Turner. "Dije en ese momento que Orton estaba mejorando y que los chicos del vestidor lo amaban. Kyle era un líder. El equipo lo respetaba. No hay duda de que habríamos ganado muchos partidos y Orton habría tenido una muy, muy buena carrera si lo hubiéramos dejado como titular. Yo no estaba a favor del canje en absoluto. Pero el trueque se hizo, lidias con eso, y sigues adelante. Puedo entender por qué Jerry [Angelo] hizo el intercambio, pero no pensé que fuera mejor para el equipo, y muchos chicos en el vestidor tampoco lo creían".

Turner trabajó con Cutler sólo durante una temporada.

"Fue un año de altibajos", dijo Turner. "Jay tuvo altibajos. No creo que haya creído en lo que estábamos haciendo. Quería a su propio coordinador allí. Quería a alguien diferente. Su comportamiento y su actitud y su preparación así lo demostraron. Todo el mundo habla del comportamiento de Jay, del lenguaje corporal y de esas cosas, pero era sólo una situación en la que no estaba convencido totalmente y simplemente no funcionó".

La actitud y el lenguaje corporal de Cutler se convirtieron en leyenda.

"Sólo mi opinión de Jay, parecía un poco distante", dijo Miller. "No sé si alguna vez aceptó a la ciudad como lo hice yo u otros quarterbacks lo hicieron. Creo que tienes que tener una conexión, y no creo que haya tenido esa conexión donde estaba completamente adentrado".


Lesiones: McMahon, Kramer descarrilados

Las lesiones también afectaron negativamente las carreras de los quarterbacks de los Bears, que posteriormente descarrilaron las esperanzas de postemporada de los Bears de manera rutinaria. McMahon llevó a los Bears a su único campeonato de Super Bowl en 1985, pero luchó para mantenerse saludable en los años siguientes.

Kramer disfrutó de una de las temporadas más prolíficas de un mariscal de campo de los Bears en 1995, cuando lanzó para 3,838 yardas, 29 touchdowns y 10 intercepciones. Al año siguiente, lanzó sólo tres touchdowns y seis intercepciones mientras estuvo plagado de lesiones.

"Creo que cometió un error en la temporada baja después del año 1995", dijo Turner. "El año anterior, después de la temporada 1994, se quedó en Chicago y trabajó mucho en Halas Hall y estaba en la oficina viendo video cuando podía. Luego tiene el año exitoso en el '95, y la siguiente temporada se fueron a California donde me dijo que planeaba entrenar cuando no estuviera de vuelta en Chicago para las actividades organizadas del equipo, y cosas así.

"No creo que eso le ayudó. Le dije: 'Erik, creo que estás cometiendo un gran error. Tuviste todo ese éxito la temporada pasada cuando pasaste la temporada baja aquí y entrenaste con nuestros chicos aquí´. Pero tomó esa decisión, y efectivamente se lastimó. Ahora, no sé si se lastimó porque tomó la decisión de entrenar en California, pero sufrió una lesión de isquiotibiales en pretemporada y nunca volvió a estar sincronizado ese año".

Miller tuvo un año fantástico en el 2001, cuando guio a los Bears a una marca sorpresiva de 13-3 y un título de división, pero Miller sufrió una desagradable lesión en el hombro en los playoffs durante la derrota en casa de Chicago ante los Philadelphia Eagles.

"Esa lesión en el hombro fue más grave de lo que cualquiera pensaba", dijo Miller. "Regresé al año siguiente y mi hombro no estaba bien. Terminé jugando todo el año así. Le hice mucho más daño de lo cualquiera pensaba. Tuve que someterme a seis cirugías para tener el hombro bien. Fue desafortunado. Sentí que había encontrado mi lugar. Me sentí muy cómodo en Chicago. Estaba listo. Sentí que estaba listo. Sentí que esta era la ciudad perfecta para mí, trabajadores como yo, piensan como yo y aprecian el trabajo duro y el esfuerzo".

Los Bears liberaron a Miller antes de la temporada del 2003.

Podría decirse que la mejor racha de Cutler llegó en el 2011, antes de sufrir una lesión en el pulgar que terminó su temporada en el décimo partido de los Bears contra los San Diego Chargers. Los Bears, 7-3 en el momento de la lesión de Cutler, terminaron perdiendo cinco partidos consecutivos, y quedaron fuera de los playoffs.

"Recuerdo haberle dicho a mi familia en ese momento que Jay estaba cargando al equipo", dijo el ex mariscal de campo de los Bears, Caleb Hanie (2008-11). "La ofensiva no estaba operando como [el coordinador ofensivo Mike] Martz quería que funcionara, pero Jay estaba haciendo que muchas cosas sucedieran porque se estaba moviendo y haciendo jugadas locas con el brazo y los pies. A todo el mundo le gusta odiar a Jay, pero viste lo que pasó cuando se fue".


Malos entrenadores crean 'ambiente tóxico'

Según Pierson, Mike Ditka podría haber sido muchas cosas, pero no era un gran entrenador de quarterbacks. Los fans de los Bears podrían recordar vívidamente a Ditka regañando a Harbaugh en el banquillo, así como en los conferencias de prensa posteriores al juego.

"McMahon sabía más de ofensiva que nadie en el edificio. Los entrenadores también fueron un problema en esa época", dijo Pierson.

Cutler, también, aprendió rápidamente que la hierba no siempre es más verde cuando se trata de entrenadores. La continuidad necesaria para el éxito faltaba, ya que los Bears cambiaron de encargados en el mando de jugadas (Martz, Mike Tice, Marc Trestman, Adam Gase, Dowell Loggains) cinco veces más antes de que concluyera el tiempo de Cutler en Chicago.

"Despidieron a Turner y [entrenador de quarterbacks] Pep Hamilton después del 2009", dijo Hanie. "Me gustaban los dos tipos, pero la idea en ese momento era que Jay necesitaba más creatividad. La primera contratación que hicieron los Bears fue Tice como entrenador de línea ofensiva. Luego contrataron a Martz como el coordinador ofensivo. Después de trabajar con esos tipos durante dos años, llegué a saber que Tice y Martz eran polos opuestos en cómo veían la ofensa.

"Enorme, enorme conflicto. Cuando la mie--- golpea el ventilador durante la temporada, entonces la gente comienza a jugar el juego de la culpa. Eso fue un gran problema en esa época. Había algunos señalando con los dedos detrás de escenas. Recuerdo haber oído toda la ropa sucia. Los entrenadores no se lo guardaron para sí mismos. Ese era un ambiente muy tóxico".


Mala suerte: ni un rosario salva al quarterback de los Bears

Ni siquiera una intervención divina podría salvar a los quarterbacks de Chicago.

"En 1984, tenían siete u ocho quarterbacks que tuvieron que jugar", dijo Pierson. "Un partido tuvieron que meter a jugar a un mariscal de campo llamado Rusty Lisch. Rusty es un tipo muy religioso. Entonces, Rusty mete la pata y Ditka lo saca del juego y lo maldijo arriba y abajo. Más tarde en el mismo juego, otro mariscal de campo de los Bears sale herido y Ditka tiene que poner a Lisch de nuevo en el juego.

"Bueno... Lisch no volverá a entrar. Ditka está furioso, '¿Qué quieres decir con que no va a volver?'. El entrenador asistente le dice: 'Mike, no puedes hablarle así a Rusty'. En el viaje a casa en avión Lisch, está leyendo la Biblia y Ditka se acerca a él y dice: 'Espero que haya algo en ese libro sobre oportunidades de trabajo, porque necesitarás una el lunes'. Lisch respondió llevándole a Ditka un rosario el lunes para tratar de calmarlo".

Tampoco funcionó.