¿Qué salió mal para Baker Mayfield en Cleveland durante el 2019?

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Lincoln Riley confía en revancha personal de Baker Mayfield en 2020 (1:42)

El coach de Oklahoma piensa que los cambios en Cleveland beneficiarán al pasador, además habló sobre el impacto de Covid-19 en la temporada de NCAA. (1:42)

A lo largo de esta semana, vamos a repasar el progreso de los quarterbacks del draft de la NFL del 2018. Cinco quarterbacks fueron reclutados en la primera ronda ese año, y echaremos una mirada a detalle sobre Lamar Jackson (martes), Josh Allen (miércoles), Baker Mayfield (jueves) y Sam Darnold (viernes). Lo siento, Josh Rosen; nos ocuparemos de ti en otro momento.

Se podría argumentar que ningún jugador, y ningún equipo, entró a la temporada del 2019 con mayor rimbombo que Mayfield y sus Cleveland Browns. Yo no estaba montado en este carro en particular, pero podía entender por qué la gente estaba emocionada por la franquicia con la peor fortuna de la liga. Los Browns habían terminado el 2018 ganando cinco de sus últimos siete partidos, con Mayfield registrando el cuarto mejor índice de pasador de la liga (108.4) en el proceso. Una línea ofensiva en desarrollo había permitido a los equipos rivales capturar a Mayfield sólo tres veces en ese lapso, y con el gerente general John Dorsey adquiriendo en canje a Odell Beckham Jr. en la temporada baja, el equipo de Freddie Kitchens parecía estar listo para hacer su primera aparición en los playoffs desde el 2002.

Bueno, ya sabemos lo que pasó. Los Browns terminaron 6-10. Beckham no estuvo sano. La línea ofensiva fue un desastre. Dorsey y Kitchens fueron despedidos. Las cualidades que parecían ventajas para Mayfield en el 2018 se convirtieron en cargas durante el 2019. Su confianza como novato provocó credibilidad en una franquicia anteriormente moribunda, pero luego pasó la temporada baja atacando a compañeros de equipo y otros quarterbacks. La confianza pareció volverse arrogancia. Las jugadas improvisadas que hizo en el 2018 se convirtieron en jugadas de calle sin estructura en el 2019. Mayfield fue imperturbable en el 2018, pero pasó partes del 2019 peleando con enemigos imaginarios.

Vamos a evaluar lo que salió mal para Mayfield durante una campaña del 2019 tremendamente decepcionante. Con los Browns reemplazando a Kitchens con el ex coordinador ofensivo de los Minnesota Vikings, Kevin Stefanski, también entraremos en detalle sobre cómo el nuevo plan podría ayudar a Mayfield, y lo que necesita hacer para calificar como un éxito en una campaña crucial.

¿Dónde todo salió mal para Mayfield en el 2019?

Hay varias jugadas desconcertantes que podrían englobar a la temporada de los Browns. La primera juagada que me vino a la mente de la temporada de Mayfield, mientras preparaba este informe de progreso, sucedió en septiembre. Fue la última jugada ofensiva de Cleveland en la Semana 3, con la ofensiva enfrentando una cuarta y gol desde la yarda 4, abajo por 20-13 ante Los Angeles Rams con 33 segundos restantes. Este fue un juego de alto perfil para los Browns contra los campeones defensores de la NFC en su primer partido en horario estelar en un domingo o lunes desde el 2015. Esto es lo que sucedió (animación cortesía de NFL Next Gen Stats):

Mayfield había exhibido un hábito durante las primeras tres semanas de escapar a su derecha bajo presión, ya sea imaginada o real. Clay Matthews, el linebacker de L.A., sin duda se percató de ello. Una vez que el tackle izquierdo Greg Robinson fue superado en el instante por Dante Fowler Jr., Mayfield comenzó a salir del bolsillo. En lugar de apresurarse a tratar de llegar a donde estaba Mayfield, Matthews apenas rozó al tackle derecho Justin McCray, y en su lugar viajó hacia donde Mayfield iba a estar. La presión posterior de Matthews obligó a Mayfield a un lanzamiento desesperado, recargado sobre el pie trasero, y mientras que sí le dio al receptor abierto Damion Ratley la oportunidad de atrapar el balón, el lanzamiento fue interceptado por el safety John Johnson III para terminar el juego. Incluso, si la línea hubiera logrado proteger a Mayfield, nadie estaba remotamente abierto. En una de las jugadas más importantes de su temporada, los Browns no tuvieron absolutamente ninguna esperanza de tener éxito.

No hubo una sola razón por la que la ofensiva de los Browns se cayó en el 2019. Hubo jugadas cuando la línea ofensiva le dio a Mayfield pocas posibilidades de ejecutar el concepto. Hubo momentos en que tuvo tiempo de lanzar y simplemente falló en conectar con su receptor. Hubo momentos en que el --muy promocionado-- cuerpo de receptores, no le hizo ningún favor a su mariscal de campo. Las llamadas de jugada de Kitchens no colocaban a menudo a sus armas en un lugar donde pudieran tener éxito.

En muchos casos, estos problemas se fusionaron e interactuaron entre sí en la misma jugada, o dentro del mismo concepto. Por ejemplo, el juego de pantalla de los Browns. Con jugadores como Beckham, Jarvis Landry, Nick Chubb y Kareem Hunt, debieron haber tenido uno de los juegos de pantalla más dinámicos de la liga. Un juego de pantalla exitoso habría mantenido parte de la presión lejos de Mayfield y de la poco inspiradora dupla de tackles de Robinson y Chris Hubbard. En lugar de eso, al menos una vez por juego, vi pantallas como esta:

Esta es una pantalla para el ala cerrada Demetrius Harris, el tipo de llamada que debería funcionar muy bien contra un equipo como los San Francisco 49ers, que logran poner presión de modo activo, y en general juegan cobertura de zona. Harris es empujado demasiado hacia el exterior en su intento de bloqueo de obstrucción, y mientras que los Browns en realidad tienen cuatro bloqueadores en el flat para él, contra tres defensores, ninguno de ellos realmente tiene el ángulo correcto para hacer un bloqueo exitoso. El único que se acerca a bloquear a un defensor es el centro JC Tretter, quien es toreado y va cae al suelo.

Los juegos de Cleveland estuvieron llenos de pantallas donde algo salió un poco mal y falló la jugada entera. La línea ofensiva no pudo balancear entre sostener a los defensivos y dejarlos pasar, ya sea permitiendo demasiada presión rápida sobre Mayfield, o dejando al receptor varado contra los defensivos. Los hombres de línea y los receptores de bloqueo aparentemente se quedaban dormidos y terminaban un paso, o dos, tarde para hacer sus bloqueos. Mayfield intentaba completar los pases pantalla en jugadas que ya estaban rotas, antes de que decidiera soltar el pase. Nunca he visto una ofensiva en la que el receptor estaba tan pegado con el defensivo más cercano antes de que, incluso, atrapara el ovoide, con mayor frecuencia que los Browns del 2019.

Tener un juego pantalla a medias es una cosa, pero ese tipo de descuido permeó el ataque de Cleveland a lo largo de la temporada. La línea sufrió mal contra giros y maniobras delas líneas defensivas. Parte de eso es talento, pero esos problemas también se deben a una línea que simplemente no se está comunicando bien. Hubo demasiadas jugadas cuando parecía que los receptores no estaban cortando sus rutas a la profundidad esperada, ni haciendo los ajustes a las rutas que Mayfield esperaba. Su presencia de bolsillo fue errática; no parecía que la primera selección global confiara en su línea, y no puedo culparlo.

A menudo soy escéptico de las amplias narrativas que rodean a un entrenador que fracasa. Vi a los New York Giants supuestamente darse por vencidos con Tom Coughlin, prácticamente de modo anual, durante una carrera donde ganaron dos Super Bowls en cinco temporadas. Podría ser demasiado simplista sugerir que Kitchens fue superado en su primera --y probablemente única-- temporada como entrenador en jefe, pero hay un montón de evidencia para apoyar esa hipótesis.

La ofensiva no jugó a la altura de sus armas. Beckham atrapando rutas diagonales de Eli Manning con los Giants se convirtió en un meme, pero Kitchens no pudo desbloquear el mismo tipo de producción en la ruta con que se identifica a Beckham. De acuerdo con las clasificaciones de ruta de ESPN, usando los datos de Next Gen Stats de la NFL, ningún receptor que corrió 30 o más rutas diagonales, produjo menos puntos esperados cada vez que corrían la ruta que Beckham.

Kitchens agregó a algunas de las jugadas trrestres de Cleveland con la capacidad de lanzar una ruta de humo a Beckham, pero tal vez debido a su lesión, no pudo hacer mucho en esos lanzamientos. Incluso cuando eliminas los pases pantalla de la ecuación, OBJ promedió 3.2 yardas después de la recepción en su primera temporada en Cleveland, su peor marca como profesional, y muy lejos del tipo que estaba por encima de 5 yardas después de la recepción en el 2015 y 2016.

A veces, parecía que Kitchens se apoyaba en las opciones de carrera-pase (RPO) como una manera de tratar de crear lanzamientos fáciles para Mayfield. El problema era que cada defensiva que Cleveland enfrentaba, sabía que esos RPOs venían, y aunque los Browns tuvieron cierto éxito, rara vez hubo un Plan-B para cuando la defensa los leía. Tomemos a los Pittsburgh Steelers, por ejemplo, que les dieron la formación defensiva que aparentemente buscaban para lanzar una ruta "stick" en RPO, sólo para dejar a T.J. Watt en el carril de pase Mayfield y logrando presionar con apenas dos hombres:

Los problemas con la ofensiva nunca fueron resueltos. Hubo un lapso de tres semanas cuando Mayfield y su equipo parecieron enderezar el barco ganando tres juegos consecutivos, incluyendo victorias sobre los Buffalo Bills y Pittsburgh Steelers. Mayfield registró un QBR de 82.9 en ese lapso, que fue la segunda mejor marca de la liga detrás de Lamar Jackson. Parecía que los Browns podrían acomodar el barco, pero perdieron cuatro de sus últimos cinco partidos, con Mayfield registrando un QBR de 51.9 y completando poco más del 57 por ciento de sus pases.

Hubo momentos en los que parecía que Mayfield y los Browns podían estar a la altura de las expectativas, aunque fuera por una o dos jugadas. Kitchens sacaba algo innovador, como un pase pala en una opción con Landry y Beckham. Cuando fueron capaces de proteger a Mayfield, de vez en cuando vimos las grandes jugadas que habíamos esperado de su vínculo con Beckham. Chubb terminó N° 37 en la versión de Football Outsiders de la tasa de éxito, pero superó problemas de bloqueo para producir un montón de grandes jugadas, siendo la más memorable el touchdown de 88 yardas que selló la victoria de Cleveland sobre los Baltimore Ravens.

Esos momentos fueron pocos y distantes entre sí. Las adiciones que Cleveland hizo esta temporada se trataron menos de crear esos momentos de magia, y más hacia la construcción de la estabilidad que la ofensiva careció hace un año. Los Browns ya tenían a sus magos; pasaron esta temporada baja detrás de los jugadores que los salvarán de tener que tirar una o dos jugadas cada serie, gracias a una falla en una asignación de bloqueo o ejecución descuidada. Veamos qué tendrán que hacer para que Mayfield vuelva a una trayectoria de superestrella.

¿Dónde necesita mejorar Mayfield?

En casi todas las categorías, Mayfield fue un mariscal de campo por debajo de la media la temporada pasada. Comencemos con las medidas más amplias. De los 26 mariscales de campo que lanzaron al menos 400 pases, ocupó el puesto N° 25 en índice de pasador, por delante de Andy Dalton, solamente. También fue N° 25 en porcentaje de pases completos (donde superó a Josh Allen) y tasa de interceptación (Jameis Winston). Mientras que la precisión de Mayfield fue su tarjeta de presentación saliendo de la universidad, y a lo largo de su primera campaña profesional, no estuvo fino en el 2019. Según NFL Next Gen Stats, su porcentaje de completos de 59.4 por ciento fue 3.5 por ciento por debajo de la expectativa, que lo clasificó justo por delante de Allen y N° 22 en la NFL.

Las métricas avanzadas fueron un poco más optimistas. Mayfield ocupó el puesto N° 19 en DVOA y el N° 16 en Total QBR, con esta última cifra encontrando algún valor sutil en su actuación. Su tasa de capturas fue de alrededor de la media de la liga, pero a menudo fue capturado en situaciones de valor relativamente bajo, por lo que fue perjudicado con menos frecuencia por capturas que la mayoría de los otros mariscales de campo. Añadió 14 primeros intentos mediante castigos de interferencia de pase, empatando la segunda mayor cantidad en el fútbol americano, por detrás de Philip Rivers. Tampoco corrió con frecuencia, pero fue eficiente cuando lo hizo, ocupando el séptimo lugar en DVOA. Promedió 6 yardas por intento de carrera y movió las cadenas 15 veces en 24 intentos.

Si tenemos que empezar en algún lugar en arreglar para Mayfield, hay que empezar con su presencia en el bolsillo. Fue claro desde septiembre que no confiaba en su línea ofensiva, ni creía ser capaz de trabajar sus progresiones desde un bolsillo estable. Fue demasiado prematuro para salir lateralmente escapando del bolsillo cuando no veía lo que quería o esperaba al final de su retroceso de pase. Al primer indicio de presión, a menudo intentó escapar. Una vez que lo hacía, las cosas normalmente no salían bien. Consiguió un índice de pasador de sólo 44.9 cuando lanzó desde el bolsillo en el 2019, la segunda peor marca en el fútbol americano. Estuvo en un 100.0 cerrado durante la campaña del 2018. Además, nadie se aferró al balón por más tiempo en promedio fuera del bolsillo que Mayfield, una señal de que no estaba encontrando soluciones productivas a sus problemas una vez que se escapaba.

Lo que hace que esto sea aún más frustrante, es que Mayfield salió de Oklahoma como alguien que había crecido dramáticamente como pasador de bolsillo lidiando con presión. Pasó sus tres años como titular bajo Lincoln Riley, quien centró muchos de sus ejercicios en entrenarlo para mantener los ojos arriba y hacer jugadas en el bolsillo bajo presión. Uno de esos ejercicios incluía lanzarle bolas medicinales mientras se movía dentro del bolsillo, obligándolo a mantener los ojos erguidos y proteger el balón mientras esperaba encontrar un receptor abierto.

El QBR de Mayfield bajo presión en Oklahoma subió de 9.1 en el 2015 a 36.2 en las campañas del 2016 y 2017; el único mariscal de campo en la nación con un mejor QBR bajo presión durante las últimas dos temporadas fue Sam Darnold. Mayfield no fue terrible bajo presión la temporada pasada --su QBR de 18.4 fue N°12--, pero hubo demasiadas veces cuando dejó el bolsillo y perdió una oportunidad porque no estaba cómodo ni confiado trabajando allí.

La mejor forma en que los Browns pueden apuntar a remediar el nerviosismo de Mayfield es mejorando su protección. Robinson ya estaba fuera de la liga, incluso, antes de ser arrestado por supuestamente poseer 157 libras de marihuana, mientras que Hubbard fue trasladado al mismo papel de tackle reserva con el que sobresalió como miembro de los Steelers. Los Browns gastaron lujosamente en sus reemplazos, firmando a Jack Conklin a un acuerdo de tres años y 42 millones de dólares en la agencia libre, antes de usar la décima selección global en el tackle de Alabama, Jedrick Wills Jr.

Una de las razones por las que Hubbard sobresalió en Pittsburgh antes de tener dificultades en Cleveland fue la presencia del entrenador de línea ofensiva Mike Munchak, quien moldeó a Hubbard de agente libre no seleccionado a un linieron ofensivo valioso y versátil. Munchak está ahora con los Broncos, y uno de los pocos entrenadores de línea ofensiva que tienen argumentos para estar a la altura de Munchak, se unió a los Browns esta temporada baja. Es una de las adiciones más valiosas por debajo del radar que hizo cualquier equipo.

Bill Callahan ha construido muy buenas líneas a donde quiera que haya ido en la última década, a menudo moldeando a jugadores jóvenes en valiosos contribuyentes. Con los New York Jets, fueron D'Brickashaw Ferguson y Nick Mangold, quienes se convirtieron en regulares del Pro Bowl después de que Callahan llegó. En Dallas, Callahan heredó a Tyron Smith y luego ayudó a Travis Frederick a convertirse en uno de los mejores centros de la liga. Con Washington, Callahan moldeó a Brandon Scherff en un guardia de primera línea, y sacó el máximo provecho de jugadores como Morgan Moses, Chase Roullier y Ty Nsekhe. Hay un montón de selecciones de primera ronda en ese grupo, pero si Callahan puede seguir produciendo estrellas, los Browns van a estar en mucho mejor forma al frente.

Una mejor protección ayudará a Mayfield, pero eso no será suficiente. El nuevo coordinador ofensivo Alex Van Pelt ya ha asumido la tarea de intentar reconstruir el trabajo de pies de Mayfield, sugiriendo que Van Pelt, a quien recordarás durante su tiempo con los Bills de 1994 al 2003, quiere que el trabajo de los quarterbacks sea "... como Mozart, no Metallica”. Enseñar a un mariscal de campo nuevo juego de pies no es fácil en circunstancias normales; con el coronavirus eliminando los minicampamentos, Van Pelt ha utilizado una aplicación de video que aprendió de una lección de golf para ayudar a Mayfield a estudiar de forma remota.

Si Mayfield se siente más cómodo con el trabajo de pies que Van Pelt está prescribiendo, los beneficios podrían ser significativos. Se metería en su retroceso de pase y, presumiblemente, sacaría el balón más rápido, lo que ayudará a mantener la presión lejos. También podría reducir el número de pequeños pasos que da al final de su progresión de pies para tratar de ayudar a crear carriles de lanzamiento, lo que facilitarías las cosas para sus tackles en los bloqueos de pase.

El problema es que los cambios mecánicos no siempre pegan. Blake Bortles pasó el 2014 y 2015 reconstruyendo su mecánica, pero muchos de esos arreglos mecánicos se fueron al precipicio durante una difícil campaña del 2016. Bortles reconstruyó su mecánica en el 2017 antes de perderla de nuevo en el 2018. ¿Confiará Mayfield en el nuevo trabajo de pies cuando necesite hacer una juagada grande? Si se siente presionado y los resultados no están ahí, ¿volverá a su antiguo trabajo de pies? No lo sabremos hasta que lo veamos en el campo esta temporada.

El trabajo de pies conciso y repetible también juega un papel muy importante en la precisión del quarterback, y un Mayfield más preciso debería ser capaz de mejorar en su total de 21 intercepciones del 2019. Después de ajustar para su era, su tasa de intercepción de 3.9 por ciento fue la segunda peor marca desde la fusión de las ligas para un mariscal de campo en su segunda temporada con 400 intentos o más. Sólo la campaña de 35 interceptaciones de Vinny Testaverde de 1988 fue peor.

El lado positivo, si lo hay, es que Mayfield fue el mariscal de campo más desafortunado de la liga a la hora de las intercepciones. Football Outsiders rastrean intercepciones junto con "casi intercepciones", y descubrieron que tuvo 23 intercepciones ajustadas, después de que tomar en cuenta cosas como intentos de pase "Ave María" o pases que cayeron en las manos de un defensor después de un error del receptor. Esas 23 intercepciones normalmente se convertirían en 17.7 intercepciones reales; en cambio, Mayfield lanzó 21. La diferencia resultante de 3.3 intercepciones fue la mayor para cualquier mariscal de campo.

Mayfield pudo haber tenido las dos intercepciones más enfurecedoras de la temporada, y se podría argumentar que cada una fue de mala suerte. Una fue, según recuerdo, la única vez que una defensiva de la NFL ha interceptado lo que se conoce como un pase de toque, cortesía de la defensiva de los New England Patriots. La otra fue la sexta intercepción más improbable del año, según la expectativa de pases completos de Next Gen Stats, cuando Antonio Callaway soltó un touchdown seguro y de alguna manera lo pateó a un defensor de los 49ers para una intercepción en la línea de gol:

Incluso si quieres quitarle la mayor parte de la culpa a Mayfield por esa intercepción, él necesita tomar mejores decisiones y hacer lanzamientos más precisos en el 2020. Al observar esas intercepciones, y aunque varias de ellas se le fueron de las yemas de los dedos a sus receptores, tampoco estaban bien colocados. A menudo pareció estar en diferente página con sus receptores, esperando que se asentaran cuando continuaban corriendo, o viceversa. Los backs defensivos sugirieron que sabían lo que se avecinaba. Más que nada, tomó malas decisiones al tratar de hacer lanzamientos que no podía hacer.

El mayor movimiento que los Browns hicieron para reconstruir Mayfield después de una temporada dispareja fue contratar a Stefanski, quien fue finalista para el puesto cuando se lo dieron a Kitchens la última temporada. Stefanski pasó sólo una temporada completa como coordinador ofensivo y encargado del mando de jugadas para Minnesota, pero los resultados fueron impresionantes; los Vikings mejoraron a décimo en la DVOA ofensiva, mientras que el mariscal de campo Kirk Cousins tuvo su mejor temporada como profesional en el proceso. En muchos sentidos, Cousins fue genial en los lugares donde Mayfield tuvo dificultades.

¿Puede Stefanski arreglar a Mayfield?

Cousins fue uno de los quarterbacks más precisos del fútbol americano la temporada pasada. Mientras que el porcentaje de completos de Mayfield por encima de la expectativa (CPOE) fue uno de los peores de la liga, la tasa de completos del 69.1 por ciento de Cousins fue de 5.5 puntos porcentuales por encima de la expectativa, la mejor marca en la liga para un mariscal de campo con 400 intentos o más. Fue cuarto en la NFL en porcentaje de pases completos ajustado, con 74.6 por ciento. El mismo Cousins, quien consiguió tasas de intercepción históricamente malas al principio de su carrera, lanzó intercepción en solamente el 1.4 por ciento de sus envíos durante el 2019, la novena tasa más baja de la liga.

La única otra vez que Cousins se acercó a su nivel de juego del 2019, fue en el 2016, cuando su coordinador ofensivo con los Washington Redskins era un joven de 30 años poco conocido llamado Sean McVay. Comprensiblemente, a los aficionados de los Browns les encantaría que Stefanski, de 38 años, se convirtiera en la versión del medio oeste del entrenador en jefe de los Rams, pero no es tan simple. Vamos a profundizar en la estructura ofensiva y el esquema que Stefanski usó en Minnesota la temporada pasada y veamos qué puede hacer por Mayfield.

Para empezar, los Vikings corrieron el balón. Mucho. En los primeros intentos, mientras los partidos seguían siendo competitivos, los Vikings tuvieron la quinta tasa de carrera más alta de la NFL. Con Gary Kubiak como consultor, Stefanski instaló una versión del ataque de Shanahan/Kubiak que ha entregado enormes temporadas de un pequeño ejército de corredores. Como era de esperarse, Dalvin Cook tuvo su mejor temporada profesional, aunque los Vikings sólo terminaron N° 16 en eficiencia por tierra.

No sorprende que el ataque por pase que Stefanski implementó para trabajar desde ese juego por tierra contó con grandes dosis de engaño de carrera. Más del 31 por ciento de los intentos de pase de Cousins incorporaron el engaño, la cuarta tasa más alta de cualquier mariscal de campo titular. La táctica funcionó: Cousins registró el segundo mejor índice de pasador en la liga desde pases con engaño de carrera, un impresionante 130.1. Todavía fue efectivo sin el engaño, ocupando el sexto lugar en el índice de pasador sin engaño, pero su índice de pasador allí fue más de 33 puntos menor.

Como mencioné en la pieza de Josh Allen el miércoles, una dosis más pesada de engaño de carrera hará que Mayfield mejore, en parte porque hace que todos sean mejores. La separación de los quarterbacks usando el engaño de carrera el año pasado fue asombrosa. Cuando los quarterbacks no usaron un engaño de carrera, consiguieron un índice de pasador similar al de Philip Rivers. Cuando usaron engaño de carrera, los quarterbacks consiguieron un índice de pasador más cercano al de Patrick Mahomes. ¿Por qué los equipos de la NFL no aprovechan esa oportunidad cada vez que pueden?

No fue una gran sorpresa que los Vikingos emplearan una fuerte dosis de engaño de carrera. Antes de la temporada, Cousins informó que el departamento de análisis de Minnesota le mostró lo mucho más eficaz que era como mariscal de campo en engaño de carrera. Stefanski admitió haber leído los diversos estudios sobre el engaño de carrera que circulan por Internet, incluyendo el artículo de Ben Baldwin donde sugiere que no hay relación entre "establecer la carrera", y la eficiencia del engaño de carrera.

Con el régimen de Dorsey retirado del poder después de la desastrosa campaña del 2019 y el ejecutivo Andrew Berry --quien favorece a la analítica-- tomando el puesto como gerente general, los Browns son de nuevo una de las organizaciones más amigables con los números de la liga. Mayfield fue un mariscal de campo totalmente diferente cuando usó engaño de carrera hace un año; su índice de pasador de 106.2 con engaño de carrera fue la marca N° 13 de la liga, pero eso cayó hasta 68.7 sin usar engaños, ocupando el puesto N° 32. La tasa de intercepción de Mayfield subió del 2.5 por ciento con engaño de carrera, al 3.8 por ciento sin él. Las investigaciones sugieren que los equipos de la NFL aún no han llegado a un punto en el que las defensivas dejan de reaccionar al engaño.

En un vacío, todo apunta a los Browns registrando una de las tasas de engaño de carrera más altas en la historia de la liga. Mi única preocupación se remonta a Mayfield, y desde dónde quiere trabajar. En el 2019, 135 de los 139 intentos de pase con engaño de carrera de Cousins vinieron bajo centro. Mayfield normalmente no está bajo centro con tanta frecuencia. Casi el 82 por ciento de sus intentos de pase salieron de la escopeta o pistola hace un año, y aunque ese número estaba más cerca de 50-50 cuando se involucró el pase con engaño de carrera, me pregunto si Stefanski & Cía. querrán poner a Mayfield bajo el centro con tanta frecuencia.

También parece probable que los Browns cambien sus paquetes de personal. El año pasado, trabajaron con personal 11 (un corredor, un ala cerrada, tres receptores abiertos) más del 56 por ciento del tiempo. Fue su paquete menos eficaz; según la tasa de éxito de NFL Next Gen Stats, los Browns tuvieron éxito en sólo el 43 por ciento de sus jugadas en personal 11. Cleveland fue mucho más eficaz en personal 12 (50 por ciento tasa de éxito), que utilizaron aproximadamente a la mitad de la frecuencia. Tuvieron aún más éxito en dosis limitadas de personal 20 (53 por ciento tasa de éxito) y personal 21 (58 por ciento).

Los Vikings estuvieron en personal 11 sólo el 20.6 por ciento del tiempo la temporada pasada; esencialmente utilizaban cinco agrupaciones de personal, y los otros cuatro incluyeron al menos dos corredores o dos alas cerradas. Al igual que los Vikings, los Browns tienen dos receptores abiertos estelares y un corredor dinámico. No es un accidente que salieran esta temporada baja y firmaran al ex ala cerrada de los Atlanta Falcons, Austin Hooper, retuvieran al ex recluta de primera ronda, David Njoku, y adquirieran en canje al ex fullback de los Broncos, Andy Janovich. Incluso sin tener en cuenta que Landry se está recuperando de una cirugía de cadera y podría no estar listo para comenzar la temporada, está claro que los Browns van a dejar de usar personal 11 como su paquete ofensivo base.

Sin embargo, lo que sí tienen, y los Vikings no, es a Hunt. Alexander Mattison lució prometedor como novato, pero el conjunto de habilidades de Hunt --particularmente como receptor-- lo convierte en una propuesta interesante para esta ofensiva. Los mejores números de Mayfield como pasador la temporada pasada llegaron cuando tuvo a Hunt en el campo, ya sea junto a Chubb o por su cuenta. Su índice de pasador fue por encima de 59 en ambas situaciones. Realmente tuvo dificultades en sus 118 retrocesos de pase sin uno de sus dos corredores titulares en el campo, registrando un QBR apenas creíble de sólo 18.0.

Hay dos lugares donde Hunt puede tener un impacto significativo. Uno está en los pases pantalla. Los Vikings fueron uno de los equipos con pases pantalla más eficientes de la liga hace un año; Cousins convirtió el 44 por ciento de pases pantalla en primeros downs, la tasa más alta para cualquier mariscal de campo titular. Lo otro es cuando los Browns vacíen el backfield y traten de emparejar a Hunt contra un linebacker. Mayfield registró la calificación N° 31 entre los pasadores de la liga (70.8) desde un backfield vacío hace un año, y aunque Cousins no era fue mejor con 79.9, los Vikings no usaron con frecuencia backfields vacíos.

Con Hunt y Hooper, los Browns tienen las armas para salir en personal 12 o 21, extender la defensa de par en par con el movimiento y reconstruir la confianza de Mayfield en el juego rápido dándole fáciles enfrentamientos para explotar. Prefirieron usar RPOs como su juego rápido para Mayfield en el 2019; espero que vuelvan a un enfoque más tradicional esta temporada.

¿Cómo medir el éxito para Mayfield en el 2020?

De acuerdo. Después de haber establecido todo eso, ¿qué calificaría como un regreso en forma exitoso de Mayfield?

1. Necesita desarrollar su comodidad en el bolsillo. No puede entrar en pánico con la frecuencia que lo hizo en el 2019. Su trabajo de pies tiene que ser más pulcro. No creo que vaya a ser un mariscal de campo prototípico, lo cual está bien, pero el ritmo y el momento de la ofensiva se desmoronaron la temporada pasada. Las adiciones de tackles deberían ayudar, pero al final del día, Mayfield es quien se supone que debe superar las debilidades a su alrededor.

2. Necesita reducir su tasa de intercepción. Es casi imposible tener éxito en la NFL moderna con una tasa de intercepción que se acerca al 4 por ciento. La precisión y la toma de decisiones de Mayfield tienen que mejorar. Algunas de las intercepciones no fueron culpa del mariscal de campo, pero no puede poner tantos pases en posiciones donde es fácil para los receptores ponerlos en el aire. Una vez más, su trabajo de pies va a ser clave.

3. No puede dejar duda. Este es un año crítico para Mayfield. No está fuera de lugar pensar que esta podría ser su última temporada como titular de los Browns si continúa sufriendo. Parece una locura imaginarlo pasando de una estrella en la ciudad como novato, a luchar por su trabajo en el cuarto año, pero los Bears pasaron de pensar que Mitchell Trubisky era un mariscal de campo franquicia después de la temporada del 2018 a rechazar su opción contractual de quinto año un año más tarde. Los Browns tendrán que decidir sobre la opción de quinto año de Mayfield la próxima primavera, y si decepciona por segunda campaña consecutiva, no va a ser una decisión fácil.

El año pasado, mientras batallaba y recibía críticas, era fácil inventar excusas y señalar los problemas en otras partes de la plantilla. El entrenador en jefe no estaba a la altura. Sus tackles eran horribles. Sus receptores resultaron heridos o lesionados. Ahora, las excusas se han ido (en su mayoría). Si Mayfield no se parece al mariscal de campo que vimos en la segunda mitad del 2018, la culpa va a estar directamente sobre sus hombros. Los Browns no tienen que ser geniales, pero no pueden ser deprimentes, al menos no por su culpa.