Lecciones de la Semana 1 en la NFL: Varios favoritos lucieron erráticos y vulnerables

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Aaron Rodgers deslumbra en victoria de Green Bay en Minnesota (1:30)

El pasador de Packers finalizó cuatro pases de anotación ante unos defensiva de Vikings sin respuesta. (1:30)

Sucede cada año y cada vez que eso pasa, vale la pena recordarlo: una cosa es lo que dice el papel, los nombres en el roster, y otra lo que sucede en el campo cuando se habla de equipos señalados como favoritos para grandes cosas en la NFL.

La jornada dominical de la Semana 1 de la temporada regular 2020 de la NFL dejó mal parados a equipos que fueron señalados, no por pocos, como serios candidatos a llegar lejos en Playoffs, incluso para llegar al Super Bowl, pero que fueron derrotados claramente.

Esto no quiere decir que debamos dar por terminadas las aspiraciones de los Tampa Bay Buccaneers, Philadelphia Eagles o Minnesota Vikings, pero las derrotas que sufrieron, por la forma en que éstas se dieron, pueden ser una advertencia de que las cosas, quizá, no serán como varios lo anticiparon.

Tomemos en cuenta que no hubo juegos de pretemporada y que no es lo mismo entrar de lleno en acción ante otras defensivas que presentan otras formaciones y tendencias que enfrentar a la defensiva de tu equipo durante mes y medio.

Un debut de altibajos emocionales

Tom Brady comenzó con el pie derecho su debut con los Buccaneers, pero luego de anotar su primer touchdown con su nuevo equipo por la vía terrestre en su primera serie ofensiva del juego, las cosas ya no resultaron tan sencillas.

Por momentos, Brady lució como el quarterback ganador de seis anillos de Super Bowl que todos conocemos, pero en otros puntos de la derrota por 34-23 ante los New Orleans Saints, el nuevo quarterback de Tampa Bay lució errático y podría decirse que hasta presionado.

Tres momentos describen la posible presión que Brady sintió en su debut con los Buccaneers: el pase que Janoris Jenkins le intercepta y regresa para anotación fue demasiado telegrafiado y ligeramente alto y retrasado, el grito que le pega a los oficiales cuando exigía una interferencia de pase defensiva que, obviamente, no le dieron, y el pase elevado que lanzó cuando no encontró receptor en un intento de conversión de dos puntos tras su segundo y último pase de touchdown.

Que le suceda alguna de esas tres cosas en un juego sería lo normal, pero que las tres le sucedan en su primer juego con Tampa Bay llama la atención.

Brady terminó con 23 pases completos de 36 con dos touchdowns y dos intercepciones y fue capturado en tres ocasiones y presionado con frecuencia y cuando la línea ofensiva le dio tiempo, lució fino y acertado.

Llama la atención que, luego de una pretemporada en la que se anticipó que volvería a ser el arma principal, Brady sólo haya buscado tres veces a su ala cerrada y cómplice Rob Gronkowski.

La ofensiva de Tampa Bay es un trabajo en desarrollo al que no le vino bien no tener juegos de pretemporada para llegar con mejor ritmo. No es que hayan jugado mal, pero el ataque de Bruce Arians sí dejó qué desear, al menos en la primera impresión.

Lesiones que cortan alas

Tres linieros ofensivos titulares lesionados se tradujeron en ocho capturas para Carson Wentz.

Las lesiones que los Eagles sufrieron en la línea ofensiva durante la pretemporada pesaron y no contar con el guardia Brandon Brooks (rotura de tendón de Aquiles) y los tackles Lane Johnson (tobillo) y Andre Dillard (rotura de biceps) fue demasiado ante el Washington.

Esos huecos en la línea ofensiva de Philadelphia, porque literalmente fueron eso, huecos, los aprovechó la línea defensiva de Washington, que presentó a cuatro miembros reclutados en primeras rondas del draft: los alas defensivos Chase Young (2020) y Montez Sweat (2019) y los tackles Daron Payne (2018) y Jonathan Allen (2017).

El esfuerzo de cada uno fue recompensado: Young se llevó 1.5 capturas a Wentz, Allen y Payne media captura cada uno y Sweat una y al mismo tiempo, abrieron caminos a otros defensivos hacia el quarterback de los Eagles con la constante presión en la línea de scrimmage.

Es la Semana 1, no hubo juegos de pretemporada y hay varios ajustes que regularmente se hacen en agosto que, en 2020, se deberán hacer ya sobre la marcha en septiembre.

Quizá la línea ofensiva de los Eagles, con todo y lesiones, no sea tan mala como lo dicen esas ocho capturas ante Washington, pero sí es un real motivo de preocupación para Wentz y el coach Doug Pederson.

Y… ¿dónde quedó la defensiva?

Si bien es cierto que no enfrentaron a un flan en Aaron Rodgers y los Green Bay Packers, la defensiva de los Minnesota Vikings no lució como se esperaba.

Los juegos dentro de la división, y si éstos son ante un equipo contendiente como el de Packers, que llegó a la antesala del Super Bowl la temporada pasada, son los partidos en los que un equipo como Minnesota debe dejar huella y enviar el mensaje de que están listos para competir en el siguiente nivel.

No sucedió así y Rodgers se regodeó con cuatro pases de touchdown para guiar a los Packers a vencer, de visita, 43-34 a los Vikings, cuya defensiva no registró capturas, permitió 522 yardas totales, 158 de ellas por tierra, además de seis de 11 conversiones de tercera oportunidad a Green Bay.

La llegada en un cambio con Jacksonville del ala defensivo Yannick Ngakoue reforzó a una defensiva de Minnesota que ya lucía competente e, incluso, hizo que varios ubicaran a los Vikings como serios aspirantes al Super Bowl.

Los Vikings aún tienen 15 juegos para validar esa etiqueta, al menos la de contendientes al título de la NFC Norte, pero su defensiva deberá mejorar notablemente desde la Semana 2.