Patrick Mahomes es el Coloso de la Semana 8

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DK Metcalf, un receptor de grandes jugadas con el balón en las manos (1:08)

Javier Trejo Garay elige al jugador de Seattle como el elemento más destacado de la Semana 8. (1:08)

En la Semana 8, nadie lo hizo mejor que el quarterback estelar de los Chiefs, Patrick Mahomes

Quizás en número no fueron muchas, pero la calidad de las actuaciones estelares que destacamos esta semana fue altísima.

Por supuesto, el único quarterback que lanzó cinco pases de touchdown sin intercepciones para su equipo esta semana, se lleva el máximo honor para la Semana 8.

Patrick Mahomes, quarterback, Kansas City Chiefs

Si somos absolutamente estrictos, un pase pala para Mecole Hardman donde el ovoide viajó en el aire menos de una yarda, pero que terminó en touchdown de 30 yardas, o una especia de pichada estilo softball para Travis Kelce en zona roja no son pases en el sentido más tradicional de la palabra, pero igualmente se suman a la cuenta de Mahomes, quien tuvo una tarde cercana a la perfección en casa frente a los New York Jets.

Mahomes completó 31 de 42 pases para 416 yardas con las cinco conexiones anotadoras sin intercepciones, para un índice de pasador de 144.4 y un Total QBR de 91.6, el más alto en la jornada entre los quarterbacks titulares.

Por supuesto, más allá de esos números, también estuvieron los pases que hacen a los aficionados de la NFL babear, como el dardo que lanzó a Tyreek Hill para touchdown de 36 yardas.

Sí, es fácil señalar que la oposición del día hizo todo excepto oponerse a la voluntad de los Chiefs, pero Mahomes no es el encargado de la creación de los calendarios, y no es su culpa que el equipo de verde esté tan mal dirigido por todos los lados.

Las actuaciones como la de esta tarde ante los Jets no han sido cosa de todas las semanas para Mahomes en el año, a diferencia de lo que hizo hace un par de temporadas, pero parte de ello se debe a nuestras expectativas descomunales para el prodigioso brazo de los Chiefs, y parte también se debe a la comprensión de que, con un ataque como el que tiene Kansas City, no es necesario que Mahomes tenga que hacerlo todo, partido a partido.

Lo que es claro, es que esta tarde sirvió de recordatorio para no olvidarnos de Mahomes cuando empecemos a discutir los candidatos premios individuales de mayor peso en la segunda mitad de temporada.

Menciones honoríficas

Davante Adams, receptor abierto, Green Bay Packers. Cuando casi el 50 por ciento de tus recepciones en el día terminan en la zona de anotación, desde luego que te ganas un sitio en nuestra lista semana, como es el caso de Adams. El receptor abierto estelar de Green Bay se quedó con siete de los envíos de Aaron Rodgers ante los Vikings en lo que terminó siendo un descalabro por 28-22, pero tres de ellos fueron para touchdown, con un total acumulado de 53 yardas en el compromiso.

Dalvin Cook, corredor, Minnesota Vikings. En el mismo encuentro que Adams, Cook le dio un golpe sobre la mesa para ser considerado, al menos, como Jugador Ofensivo del Año, acarreando el ovoide 30 veces para 163 yardas con tres touchdowns, y atrapando dos pases para 63 yardas con un cuarto touchdown, en su primer partido de vuelta luego de una ausencia por lesión. Minny apenas tiene marca de 2-5, pero Cook siempre vale el boleto de entrada (virtual).

DK Metcalf, receptor abierto, Seattle Seahawks. Metcalf rostizó a los Niners reiteradamente, con 12 atrapadas para 161 yardas y dos touchdowns en la victoria de Seattle por 37-27 frente a San Francisco. La actuación de Metcalf llega apenas unos después de que Tyler Lockett aniquilara a la secundaria de los Cardinals --en lo que culminó como derrota, no obstante--, evidenciando que más allá de no ser un par de nombres con el reconocimiento de otros en la liga, la ofensiva aérea de Seattle está en buenas manos.

Russell Wilson, quarterback, Seahawks. Y claro, cómo no va a estar en buenas manos el juego aéreo de los Seahawks, cuando Wilson es el conductor de la orquesta. El quarterback completó 27 de 37 envíos para 261 yardas con cuatro touchdowns sin intercepciones, además de sumar 28 yardas en seis acarreos para seguir abonando a una temporada de Jugador Más Valioso en la que solamente algo verdaderamente inesperado podría separarle de la distinción.