El loco final del Chargers-Raiders, explicado: El empate potencial, la supuesta conspiración y más

Caos puro, sin adulterar. El último partido de la temporada regular 2021 de la NFL fue posiblemente el más dramático de la liga en todo el año. Ya hemos visto últimas fechas de infarto en este deporte, como el enfrentamiento 49ers-Seahawks que hace dos semanas decidió toda una división por pocos centímetros. Dejando a un lado el tema ineludible que estoy a punto de analizar, este fue un partido de futbol americano fabulosamente entretenido, en el que los Raiders se impusieron 35-32 en tiempo extra. Los Chargers convirtieron en siete oportunidades distintas, mediante jugadas en las que una simple falla les habría hecho terminar la temporada, con un promedio de más de 11 yardas por alcanzar. Hubo momentos en los que parecía que ambos equipos se aferraban a la vida hasta lo último.

Obviamente, hubo un factor adicional que añadió mayor dramatismo. Tanto Chargers como Raiders sabían que un triunfo los clasificaría a la postemporada, pero el tercer escenario hizo de este desenlace algo único en la historia reciente de la NFL: un empate los habría llevado a la postemporada a expensas de los Steelers, que obtuvieron la victoria esa misma tarde. Las posibilidades de que ambos equipos hincaran la rodilla siempre fueron nulas, pero valía la pena preguntarse si se sentirían molestos al tener que conformarse con un empate si terminaran metidos en una situación complicada a finales del tiempo extra.

Si se quedaron dormidos a altas horas de la noche del domingo, aquí estoy para decirles que se perdieron esa situación complicada. Claramente, Chargers y Raiders intentaban ganar, pero cuando llegamos al aviso de los dos minutos, y Las Vegas se encontraba a mitad de terreno, parecía que el dique de la competitividad dentro del estadio había estallado. Todo estaba sobre la mesa y después del partido he leído teorías conspirativas sobre lo que cada equipo quería hacer a ambos lados.

Después de ver de cerca y escuchar lo que se ha dicho después del partido, todo lo que pasó y lo que cada equipo quería que sucediera ha quedado muy en claro. No estoy seguro de que se trate de una teoría conspirativa o algún grave error de alguno de los bandos, pero sí creo que vale la pena analizarlo. Repasemos la última serie ofensiva de los Raiders, para ver qué sucedió cuando el partido estaba a punto de definirse:

Pausa de los dos minutos en tiempo extra

Empecemos por armar el escenario. Luego de que Derek Carr impactara a Zay Jones con un pase en tercero y 8 para una primera oportunidad, los Raiders incursionaron en territorio de los Chargers. En el aviso de los dos minutos, Las Vegas se enfrentaba a un primero y 10 desde la línea de 45 yardas de los Chargers. En este momento, no se encontraban en nada parecido a un rango cómodo de gol de campo, considerando que una patada desde esta distancia habría sido de 63 yardas.

Desde la perspectiva conspirativa, si los Raiders querían terminar el partido a la segura, éste habría sido el momento perfecto para tirar la toalla. Durante los dos minutos, ellos se habrían arrodillado tres veces para agotar el tiempo. Los Chargers tenían dos recesos en su haber y pudieron haber parado el cronómetro; sin embargo, no habría razón para que ellos presionaran al máximo, considerando que bastaba un empate para avanzar a postemporada. De hecho, cuando los Raiders en realidad corrieron el balón dos veces, los Chargers dejaron correr alegremente el reloj. No les importaba recuperar el balón.

Desde el punto de vista del entrenador de los Raiders Rich Bisaccia, su equipo tenía una razón para intentar ganar: su posición en los playoffs. Si los Raiders empataban con los Chargers, serían séptimos sembrados de la postemporada y viajarían para enfrentarse a los Kansas City Chiefs. El equipo de Andy Reed venció a los Raiders por marcador combinado de 99-23 en sus dos enfrentamientos de esta temporada. No creo que quisieran verse las caras por tercera vez.con los Chiefs

Ganando, los Raiders aseguraban enfrentarse a los Bengals. Es cierto que su choque de temporada regular contra Cincinnati tampoco fue mucho mejor, considerando que perdieron 32-13 cuando ambos equipos chocaron a finales de noviembre. No quiero faltarle el respeto a los Bengals, que han tenido una temporada impresionante al coronarse en la AFC Norte; sin embargo, los Chiefs tienen un currículum más imponente en playoffs que Cincinnati. Entrar como séptimo sembrado significa que un equipo debe vencer a los dos primeros sembrados de la conferencia en sus dos encuentros iniciales en playoffs. Los Raiders no querían fallar, pero sí tenían motivación importante para intentar ganar en tiempo extra.

Primera y segunda oportunidades

Los Raiders no se arrodillaron. Por el contrario, corrieron con el balón en la primera oportunidad. Debo admitir que, en tiempo real, no parecían correr al máximo de intensidad. También es cierto que hubo algunos factores en juego. Hay un sesgo de confirmación al pensar en el escenario del “empate”, dado que se había discutido toda la semana hasta la saciedad, y luego durante todo el domingo. Esto ocurrió después de 68 minutos de acción de fútbol americano, cuando probablemente todos en el campo estaban agotados y jugando a poco menos de la velocidad máxima. También sabemos que el objetivo principal de los Raiders era no perder, lo que también los habría llevado a llamar jugadas más conservadoras y concentrarse en proteger el balón, mientras seguían intentando avanzar con el ovoide.

Josh Jacobs perdió una yarda. Los Chargers dejaron correr el reloj tras la jugada. Al igual que los Raiders. Eso tenía sentido para ambos bandos. Los Raiders no querían darle a los Chargers la mínima oportunidad de anotar, ya que dejar correr el reloj evitaba que los Chargers volvieran a asumir la ofensiva, mientras que los Raiders aseguraban al menos el empate. El entrenador de los Chargers Brandon Staley tampoco quería presionar a los Raiders a intentar meterse en una zona más accesible para los goles de campo y anotar.

En la segunda oportunidad, Jacobs corrió hacia afuera para 7 yardas. No creo que pareciese una jugada en la que los Raiders mostraron ánimos de rendirse. De hecho, Jacobs tiene posibilidades de hacer un avance decente, en el cual pudo haber caído a la primera señal de peligro sin tener que preocuparse de que alguien acusara a los Raiders de intentar arrodillarse sin hacerlo. Por el contrario, cortó hacia afuera y ganó algunas yardas extras en el proceso. En todo caso, fueron los Chargers los que jugaron relativamente seguros a la defensiva, sin que nadie intentara abrir una brecha o salir de su posición para permitir una ganancia importante.

Nuevamente, el reloj corrió inmediatamente después de la jugada. Ahora, los Raiders tienen el balón en la línea opuesta de 39 yardas para un Tercero y 4. Si quedaban completamente obstruidos, o lanzaban un pase incompleto en la tercera oportunidad, se enfrentarían a la posibilidad de un gol de campo de 57 yardas. Fallar dicho gol de campo les habría dado a los Chargers el balón con un campo reducido y al menos un receso, abriendo así la posibilidad de una derrota de los Raiders. No creo que haya posibilidades certeras de que hubieran intentado un gol de campo de 57 yardas. Habrían despejado si el reloj se hubiese detenido, o dejarían correr el reloj hasta cero de seguir en su marcha después de la tercera oportunidad.

Los Raiders tampoco estaban dispuestos a arrodillarse en la tercera oportunidad para así terminar el partido. Tal como lo indicó Will Brinson, Las Vegas se alineó inicialmente con la formación escopeta para la tercera oportunidad, tal como lo había hecho en el segundo intento cuando corrió con el balón. Los equipos no se arrodillan con una formación escopeta. Y tal como lo apuntó Mitchell Schwartz, la posición de Kolton Miller dejó en claro que los Raiders no iban a jugar para lanzar el balón. Esta sería una carrera, con 100% de probabilidades, quizás una muy similar a la que vimos en el intento anterior.

El tiempo fuera

Pues bien, todo lo anterior era posible hasta que los Chargers pidieron tiempo fuera. Y es aquí donde crecen las teorías conspirativas. El escenario más sencillo era creer que los Raiders estaban a punto de obsequiar a los Chargers su pase a los playoffs, solo para que los Chargers y su entrenador adicto al análisis estadístico fueran más inteligentes y pidieran el receso. Los Raiders, convenientemente escarmentados, súbitamente intentaron ganar el partido y eliminar a los Chargers de la postemporada.

Dicha teoría también se vio favorecida por una cita de Carr hecha inmediatamente después del partido y que fue descontextualizada. Al ser preguntado por la reportera de línea de banda Michele Tafoya si el tiempo fuera cambió la estrategia de los Raiders, éste respondió: “Sí, sin duda, obviamente”. Excelente evidencia a favor de la conspiración, hasta que leemos la siguiente afirmación de Carr. “Pero sabíamos que no queríamos empatar, sin importar lo que pasara”, prosiguió el mariscal de campo. “Mi mentalidad era asegurarnos de que fuéramos el único equipo en avanzar después de esto”. Carr hablaba como un jugador de fútbol americano competitivo; sin embargo, ya hemos dejado en claro que los Raiders tenían durante todo el partido motivaciones importantes para ganar, e intentaban quedar en zona de gol de campo durante el intento anterior.

¿El tiempo fuera cambió algo para los Raiders? No mucho, en cuanto a su situación. El receso se produjo faltando 38 segundos para terminar el encuentro y aproximadamente con cinco segundos en el cronómetro. Si el plan de los Raiders era básicamente dejar correr el reloj en el tercer intento y jugar por el empate, el pedido de tiempo fuera de los Chargers no hace diferencia alguna en cuanto a los tiempos de la próxima jugada. O bien los Raiders intentarían una jugada faltando 38 segundos para la conclusión del partido (con este tiempo fuera) o 34 segundos para terminar el encuentro (de no haberse producido el receso). Con un cronómetro de jugadas de 40 segundos, realmente no importa si se intentaba con 38 o 34 segundos: si llevaban a cabo la jugada y el balón se mantenía dentro del terreno, podían dejar que el reloj se agotara después de la jugada en cualquiera de los escenarios.

¿Intentaban los Chargers forzar a los Raiders a hacer una jugada para recuperar el balón? Obviamente no. De haber sido el caso, los Chargers habrían pedido un receso inmediatamente después de la jugada en segunda oportunidad. No fue así. Adicionalmente, no tenían nada que ganar si recuperaban el balón. El equipo de Staley se encontraba en situación vulnerable, considerando la posición en el campo y no quería darle incentivos a los Raiders para que intentaran anotar.

Contrario a los Raiders, que tenían motivaciones en cuanto a la escogencia de su rival en playoffs con una victoria, los Chargers habrían sido el sexto sembrado, independientemente de un empate o triunfo. Sus posibilidades de avanzar hasta rango de gol de campo tras un despeje de los Raiders habrían sido mínimos y no ofrecían mejoras a su expectativa de triunfo. Se habrían arrodillado en caso de un despeje de los Raiders. Habrían dejado correr el reloj y apostaría a que ellos, deliberadamente, esperaron a que el cronómetro tuviera menos de 40 segundos antes de pedir el receso.

¿Entraron en pánico los Chargers porque los Raiders se encontraban dentro de una formación para pasar? Probablemente no, considerando que tenían una situación parecida en la segunda oportunidad. Algunas capturas de pantalla que corrieron por Twitter después del partido sugerían que los Chargers sólo tenían nueve jugadores en el campo; sin embargo, se trataban de imágenes engañosas de la transmisión televisiva. Las imágenes captadas poco segundos después dejaron claro que los Chargers tenían a todos sus jugadores presentes. Por el contrario, las intenciones de Staley quedaron en evidencia durante su rueda de prensa pospartido. Los Chargers pidieron un tiempo fuera porque querían ubicar en el terreno a sus mejores defensores, con la finalidad de detener la carrera que sabían que vendría. Tomando en cuenta que sería una carrera de pocas yardas, sustituyeron al apoyador de 240 libras Kenneth Murray, que no pasaba por su mejor momento, por el tackle defensivo Linval Joseph, de 323 libras. El evidente objetivo era intentar detener a los Raiders para evitar una ganancia corta y obligarlos, bien sea a intentar el gol de campo más complicado posible, o dejar correr el cronómetro. Creo que los Raiders habrían intentado una jugada de 57 yardas faltando un segundo si se vieran congestionados en el tercer intento, pero hay que remontarse al Iron Bowl de 2013 para recordar cómo un intento de gol de campo tan largo podía terminar perjudicando al equipo pateador.

¿Esto dio un súbito vigor e incentivos a los Raiders? Si sacamos la primera línea de las declaraciones de Carr, ¡es probable que sí! Si leen el resto (o ven lo hecho por los Raiders en la segunda oportunidad), probablemente no. Los Chargers no iban a recuperar el balón para anotar y el momento en el que llamaron su tiempo fuera lo confirma. Si los Chargers congestionaban a los Raiders para causar la derrota, los Raiders habrían despejado y los Chargers se encontrarían en una situación desesperada, sin incentivos para intentar ganar el partido, más allá de sacar a los Raiders de la postemporada y favorecer a los Steelers.

Nuevamente, es aquí donde lo dicho por Bisaccia ha sido descontextualizado. Es evidente que los Raiders hablaban durante el tiempo muerto sobre la posibilidad de un empate. No tengo dudas de que eso es cierto. También habló sobre el hecho de que los Chargers no pidieron recesos mientras los Raiders portaban el balón, algo que también era cierto al inicio de la marcha, en el primer intento de esta serie decisiva, y durante los primeros 35 segundos del reloj después de la segunda oportunidad. Creo que los Raiders se sintieron sumamente cómodos con la idea de que los Chargers estaban interesados en firmar un empate, y los comentarios de Bisaccia sugieren que los Raiders, al menos, pensaban en dicha posibilidad.

Tercera oportunidad

Nuevamente, la tercera oportunidad lo cambió todo. Si hay una repercusión definitoria de las consecuencias del tiempo muerto en el resultado del partido, está en la jugada que los Raiders decidieron hacer. Antes de la tercera oportunidad, se encontraban dentro de una formación escopeta y probablemente correrían en zona interior o algo similar. Por el contrario, después del receso, ubicaron a Carr por debajo del centro, se alinearon en una formación I y corrieron en zona dividida. Kyzir White ubicó a Jacobs en el hoyo sin ganar terreno; pero Jacobs corrió hacia afuera, avanzó y corrió hasta que Asante Samuel Jr. lo tacleó.

Jacobs sumó 10 yardas, convirtiendo el gol de campo en un intento de 47 yardas. Algo más accesible para Daniel Carlson. Los Raiders podían arrodillarse si querían evitar la posibilidad de que se devolviera un bloqueo de gol de campo para que terminara en anotación; pero en ese momento, las posibilidades de que un fallo regresara para anotar estaban descartadas. Probablemente, un gol de campo de 57 yardas era lo suficientemente arriesgado para que los Raiders renunciaran a las probabilidades de evitar a Chiefs y Titans en el inicio de postemporada. Un gol de campo de 47 yardas se encontraba dentro del rango de Carlson, tal como lo demostró la jugada anterior.

En los últimos cinco años, los pateadores han convertido el 47.1% de sus tiros de campo desde 57 yardas de distancia, precisamente el lugar donde se encontraba la línea de ataque. Reducimos eso a 53 yardas, el sitio donde se encontrarían los Raiders si Jacobs hubiera obtenido una reñida primera oportunidad y las posibilidades de convertir el gol de campo se habrían catapultado hasta el 67.4%. Un gol de campo de 47 yardas habría aumentado las probabilidades de los Raiders hasta 72.9%. Indudablemente, los Chargers querían evitar que Jacobs ganara terreno, incluyendo las 4 yardas para la primera oportunidad.

Si quieren responsabilizar al receso por hacer que los Raiders estuvieran en una mejor situación, también es válido. También voy a sugerir que los Chargers pudieron haber concedido una ganancia significativa de la misma forma sin pedir recesos, ya que vimos como previamente los Raiders avanzaron 23 yardas en un Tercero y 23 en formación escopeta. Detenerlos en el cuadro ofensivo para no avanzar o perder terreno era algo realmente valioso para los Chargers.

Sospecho que Staley creía que sus posibilidades de evitar que los Raiders obtuvieran la primera oportunidad con pocas yardas eran mejores con Joseph sobre el terreno que con Murray, lo que también fue sustentado por lo ocurrido previamente en el mismo partido, cuando los Chargers sacaron a Murray del campo, incorporaron a Joseph y detuvieron dos veces a los Raiders con pocas yardas cerca de la línea de anotación. Remover a Murray contra 11 y utilizar movimientos obligaron a Samuel a convertirse en parte de la carrera al enfrentarse al ala cerrada Foster Moreau. Jacobs pudo extender el terreno a Samuel antes de avanzar y obtener la mayor cantidad de yardas de su carrera.

Los Chargers no concedieron 10 yardas porque los Raiders se vieron súbitamente sorprendidos. Concedieron 10 yardas porque tienen una defensiva sumamente mediocre contra las carreras del rival y los Raiders ejecutaron mejor en su saque más importante de la temporada. Nunca sabremos si se habría producido un resultado distinto sin el receso, pero si tomamos en cuenta los problemas confrontados por Murray durante este partido y sus dificultades desde que los Chargers lo eligieran en la primera ronda del draft de 2020, no creo que su presencia sobre el campo habría salvado la temporada de los Chargers.

Tampoco creo que el tiempo fuera cambió el interés o motivaciones de los Raiders en sus intentos de ubicarse en rango de gol de campo. Los Raiders se habrían conformado con el empate si el gol de campo no tuviera sentido después de la tercera oportunidad, pero intentarían hacerse con el gol de campo si fuera factible en la cuarta oportunidad, con o sin tiempo muerto. Se puede estar en desacuerdo con la agresividad mostrada por Staley en cuartas oportunidades en este partido o durante toda la temporada; sin embargo, hay razonamientos lógicos (y frecuentemente datos) que sustentan sus decisiones. No habría razón para que los Chargers intentaran recuperar el balón en este partido, y el desinterés por parte de Staley en detener el reloj hasta que le quedaran menos de 40 segundos para la conclusión del partido deja en claro que no era su prioridad hacerlo.

Frecuentemente, las teorías conspirativas son más entretenidas que la realidad. Si le damos un sentido a la jerga del entrenador y a la del jugador, confiar en lo que ven nuestros ojos sin escepticismo, asumir que los Raiders se rendían en la primera y segunda oportunidades y suscribir la idea de que la toma de decisiones de Staley es demasiado agresiva hasta el punto de desfavorecerlo, probablemente habrán visto ese final de temporada creyendo que los Chargers dejaron perder un cupo a los playoffs con un horrendo tiempo fuera. Si los Chargers hubiesen detenido el balón sin ganar terreno o con una corta pérdida de espacios en la tercera oportunidad, los Raiders bien hubieran dejado correr el reloj y terminar el partido, para el disgusto de los aficionados de los Steelers.

Sin embargo, al analizar con mayor detenimiento lo sucedido al final de este partido, vemos que ocurrió algo razonable y poco controversial. Los Raiders querían ganar, considerando el puesto en el que podrían quedar en los playoffs; más que nada, querían no perder. Se encontraban en una posición en la que era virtualmente imposible perder; en consecuencia, desaceleraron la acción para asegurarse de que era el único equipo con posibilidades de ganar. La única motivación de los Chargers era evitar la derrota. Cuando el juego se decidió en una jugada, los Raiders abrumaron a la peor defensiva de la NFL contra carreras del rival para armar un gol de campo que pusiera fin a su temporada. Los Chargers no perdieron por su reto con un tiempo fuera demasiado conveniente. Perdieron tras ser superados por un equipo más físico, con su temporada en juego. A pesar de todos los factores externos modernos que rodearon a este partido, esa es la historia de fútbol americano más antigua y simple que podemos conseguir en el libro de jugadas.