Champions League: PSG sueña con otra jornada mágica para remontar ante Man City

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Guardiola: 'Estoy convencido que Mbappé jugará, y quiero que juegue por el bien del fútbol' (0:31)

Particular respuesta de Pep Guardiola cuando le preguntaron si creía que Mbappé no jugará por lesión. (0:31)

Misma ciudad, mismos hábitos. En la víspera del partido más importante de su temporada, el encuentro de vuelta por las semifinales de la Champions League con desventaja de 2-1 ante Manchester City, el París Saint-Germain decidió mantener la misma rutina que cumplió la última vez que cruzaron el Canal de la Mancha y se dirigieron al noroccidente de Inglaterra.

Cuando jugaron contra Manchester United su compromiso de fase de grupos de Champions League en Old Trafford de diciembre pasado, pernoctaron en el hotel Lowry, ubicado en el centro de la ciudad; y Marco Verratti respondió las interrogantes hechas por la televisora francesa RMC el día previo al encuentro. Los franceses vencieron 3-1, en el que se convirtió en un momento definitorio de su temporada. Por eso, antes del choque del martes contra el City, volvieron a hospedarse en el Lowry. Verratti concedió entrevistas nuevamente.

Obviamente, aspirarán obtener el mismo resultado victorioso, que les haría clasificar a su segunda final de Champions League consecutiva. Sin embargo, habrá una diferencia importante: el director técnico. Thomas Tuchel fue despedido 22 días después del triunfo en el “Teatro de los Sueños”, pero Mauricio Pochettino tendrá que utilizar la misma receta para repetir la actuación de los parisinos. En aquella noche, el espíritu mostrado por el equipo fue magnífico. El PSG controló bien el balón, creó ocasiones de gol, tuvo suerte y también logró sortear el temporal. Tendrán que hacerlo de nuevo, y probablemente mucho más, si desean sellar su cupo a la final.

Para superar al City por margen de dos goles, u obtener cualquier triunfo con un marcador superior a 2-1, Pochettino (quien regresa a Inglaterra y a un estadio donde ya rompió el corazón de Pep Guardiola durante su paso por el Tottenham Hotspur) tendrá que afinar su táctica al máximo. Verratti y Leandro Paredes tendrán que ser fuertes para lidiar con la presión. Ángel Di María, Kylian Mbappé y Neymar deberán tener precisión quirúrgica y combinarse bien. Y Julian Draxler podría ser el invitado sorpresa de la noche del martes. Le ha ido bien en todas las ocasiones en las que ha asumido la titularidad en torneos europeos, incluyendo ante el Barcelona y el Bayern Munich.

Y es allí donde el PSG ha sido tan sobresaliente en la actual campaña: en condición de visitante. Durante sus partidos en Old Trafford, el Camp Nou y el Allianz Arena, los parisinos han aprovechado dichas ocasiones, y la presión que generan, para mostrar su máximo nivel y sumar victorias importantes.

A pesar de ello, la condición física de Mbappé es motivo de preocupación. El prodigioso artillero no estuvo al máximo en el encuentro de ida, y descansó el fin de semana mientras sus compañeros sufrieron para imponerse al Lens. El Etihad es un estadio especial para el ganador de la Copa del Mundo con la selección de Francia. Fue allí donde se presentó al mundo, exactamente en febrero de 2017 y con 18 años, vistiendo la camiseta del AS Mónaco, cuando destruyó al City durante 45 minutos en octavos de final de Champions. El delantero, nacido y criado en París, actualmente tiene 22 años y es un futbolista mucho mejor; sin embargo, una repetición de su actuación basta y sobra para el PSG.

Por supuesto que el City es un equipo distinto al United que PSG venció en diciembre pasado, y con cualidades diferentes. Y ciertamente, hay mucho más en juego para ellos en esta vuelta de semifinales que en cualquier otro partido en la historia del club.

Este plantel y cuerpo técnico podrían consolidar aún más su leyenda dentro de los anales del City si clasifican a su primera final de Champions League. Trece años después de la adquisición del club por parte del Jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan y más de mil millones de dólares invertidos para hacer de este club que compite con regularidad por los premios más importantes, cinco años después de la llegada de Guardiola y un lustro después de caer ante el Real Madrid en su última (y única) aparición en esta etapa, se encuentran a un juego de alcanzar su Santo Grial: ser coronados Reyes de Europa.

Y pocos días después de su choque contra el PSG, el City podría ser ungido como campeón de la Premier League por tercera ocasión en los últimos cuatro años.

Guardiola ha sido cuidadoso en sus preparativos para el encuentro, al afirmar en la rueda de prensa del lunes que "no he dicho una sola palabra sobre ellos (PSG)", y que su plantel "solo tiene que concentrarse en lo que hacemos". Pero sin duda que la presión existe, y es fácil imaginar lo que la corona europea significaría para el timonel, los jugadores, los hinchas y el club. Y están muy cerca de conseguirla.

Han avanzado sin inconvenientes en su campaña por Europa hasta los momentos, con marcha arrolladora en fase de grupos (contra FC Porto, Olympiakos y Marsella), superaron a un plantel ingenuo e inexperto del Borussia Monchengladbach, controlaron a Erling Haaland para eliminar con autoridad al Borussia Dortmund antes de ganar en París con dos goles afortunados, aunque con una fuerte reacción después del descanso. Este encuentro de vuelta será muy diferente.

¿Podrían las expectativas de encontrarse tan cerca de jugar la final terminar siendo difíciles de manejar y les superarán al final? Quizás. Este martes, tras el pitazo inicial, buscarán aprovechar cualquier oportunidad de sellar el resultado global. Pero los vimos en el primer tiempo del partido de ida, cuando aún había mucho fútbol por jugar, y la presión les superó, algo que el propio Guardiola llegó a admitir. ¿Podría volver a ocurrir?

No obstante, hablamos de un equipo con mucha confianza, mucha certidumbre. Saben cómo jugar sus partidos y ganar. El pasado sábado en su visita al Crystal Palace, jugando con lo que era en su mayoría un equipo de suplentes, sumaron su victoria número 32 en los 35 encuentros más recientes disputados entre todas las competiciones. Su fortaleza radica en desgastar mentalmente a los rivales cuando poseen el balón, manteniéndolo en su poder el mayor tiempo posible, y restringiendo opciones con su incansable presión cuando no lo tienen. Eso fue lo que hicieron en París durante los 45 minutos finales. Forzaron al PSG a cometer errores, no les permitieron jugar desde la zaga y hacer que el balón llegara a los pies de Neymar o Mbappé.

La forma en la que el City logró mantener a raya al prodigioso galo fue impresionante. Por primera vez en su carrera, no intentó remates en un partido de Champions. Sin embargo, volverá a intentar este martes, contra Guardiola, contra Kevin De Bruyne, contra el resto del plantel del City. Contra las probabilidades. O, como lo dijo Neymar: “con 1% de probabilidades, pero con 99% de fe”.