Opinión: en Barcelona sobra cansancio, faltan defensas y hay rival

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Mbappé firma un doblete y el Real Madrid acaba con el invicto del Barcelona (1:56)

La primera derrota como local tras más de un año llegó ante el oponente más incómodo.


Llegó Real Madrid al Camp Nou, ganó bien, se acabó la racha de Barcelona en LaLiga, y aparecieron las dudas. Así de claro. Cortito y al pie. Fácil de contar y de entender.

Los dos goles de Kylian Mbappé fulminaron en 90 minutos las nueve victorias consecutivas del equipo de Hansi Flick y los 15 meses sin perder como locales. De ahí, que en apenas uno días, el barcelonismo más atrevido haya pasado de creer que iba a ganar a Paris Saint-Germain y a golear al Madrid, a ver cómo el inicio de esta semana tiene un tono grisáceo tirando a oscuro.

Flick, tras admitir que el Madrid fue un excelente rival, recordó lo vivido por el equipo en las semanas previas al primer Clásico de la temporada. Muchos viajes en avión, demasiadas noches fuera de casa y partidos de máxima exigencia como visitantes ante Galatasaray, Real Betis y el bicampeón de la Champions League.

Fueron rampas duras para un equipo que ayer se vio cansado, errático, lento y previsible. Más allá del compromiso de Real Madrid para ahogar a Barcelona con una presión asfixiante, los catalizadores azulgrana dieron la sensación de tener las piernas pesadas y la cabeza embotada. Lo admitió Pedri en ESPN cuando terminó el partido: “No salimos bien”. Para que la orquesta de Flick funcione, todos sin excepción deben estar afinadísimos y ayer, quedó claro, que no era el día.

Si el centro del campo no domina, la defensa sufre. Hasta Pau Cubarsí, que había tapado agujeros hasta el minuto 87, falló en el momento decisivo al no mostrar la contundencia necesaria para frenar a Eduardo Camavinga en la jugada del segundo gol de Mbappé. Gerard Martín, por su parte, salió en la foto del primer tanto con un rechace desafortunado y tampoco tuvo suerte para encontrar lo que hubiese sido el 2-1 tras una acción memorable de Andriy Lunin. Alejandro Balde, que había jugado nada y menos esta temporada, cumplió corriendo y tapando espacios pero Joao Cancelo volvió a evidenciar que, cuando fallan tantas piezas, lo suyo no es la defensa.

A Barça, más allá de la plaga inoportuna de lesiones en defensa, le hace falta un central de jerarquía que acompañe a Cubarsí y que haga buenos al resto de actores de reparto. Es verdad que al actual campeón de LaLiga se reconoce por defender atacando y con la posesión, pero el día que los rebotes no acompañan y el rival espera el error para contratacar, el castillo de arena se deshace de manera fulminante. Y donde antes había seguridad ahora empiezan a aparecer las dudas.

Y luego, el Madrid, claro. Se le reclamaba a José Mourinho que fuese valiente. Y lo fue. Mezclo a Arda Güler y Bernardo Silva con Aurélien Tchouaméni y un excelente Jude Bellingham, que cansado de perder siempre, parece haber dado un paso al frente. Mou supo jugar el partido en todas las vertientes y, a la contra, muy a lo Madrid y a lo Mourinho, se llevó el Clásico.

¿Que antes lo pudo haber resuelto Barça? Sí, opciones tuvo. Que el Madrid jugó un señor partido, discutir eso sería de necios. A Barça le toca descansar las piernas, reflexionar sobre sus errores y reforzar la defensa. Mejor en invierno que en verano. Porque Flick ya sabe que LaLiga, por tercera vez consecutiva, es posible, pero no será sencillo. Esta vez, tras el primer Clásico de la temporada, queda claro que va a tener enfrente a un gran rival.