Barça-Madrid: Una 'manita' de traspasos inolvidables

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BARCELONA -- Entre Bernd Schuster y Samuel Eto’o, la historia de traspasos de jugadores entre Barcelona y Real Madrid ha sido variada en la época moderna. Cierto es que antes hubo otros, como Samitier, Tejada o Müller, pero fue en las últimas tres décadas cuando la polémica acompañó a casi todos los que cambiaron de camiseta.

Hubo algunos, como Ronaldo, Lopetegui, Alfonso, Hagi, Prosinecki, Saviola, Nando, Soler o Celades, que jugaron en ambos equipos, pero con etapas intermedias en otros clubs (Inter, Logroñés, Betis, Brescia, Oviedo, Sevilla o Celta) y aunque quedaron en mayor o menor medida marcados para los hinchas, quedan, sus historias, aparcadas ante la magnitud de estos cinco protagonistas.

Aquí destacamos una ‘manita’ de protagonistas principales cuya figura permanece en la leyenda por lo que significaron. Jugadores de una trascendencia histórica incuestionable y que no son perdonados por muchos de los aficionados que se sintieron heridos por su huída al ‘enemigo’.

Aunque uno de ellos, Eto’o, no fue protagonista directo desde un club al otro… pero sí futbolista histórico por lo que significó.

BARCELONA - REAL MADRID

Bernd Schuster, en 1988, provocó un terremoto en Barcelona por su marcha, libre, al Real Madrid. La llegada de Cruyff al banquillo del Camp Nou no evitó que el alemán, enfrentado al presidente Núñez, golpease a los hinchas que le adoraron en sus polémicos ocho años de azulgrana para pasarse al enemigo.

Ganador de tres Copas y una Liga con el Barcelona, con el Madrid de la quinta del Buitre conquistó dos Ligas y una Copa antes de marchar al Atlético de Madrid.

Aquella ‘traición’, sin embargo, quedó en nada al lado de la protagonizada por Michael Laudrup en 1994. El danés, pieza fundamental para entender el Dream Team del Barcelona, no quiso tampoco renovar y se despidió del Camp Nou con una frase concluyente: “Me voy porque no le aguanto más”. Se refería, claro, a Johan Cruyff.

En sus cinco temporadas de azulgrana Laudrup, logró cuatro Ligas, una Copa del Rey, una Supercopa de España, una Supercopa de Europa… Y la primera Champions de la historia del club. Vestido de blanco, en los dos años que permaneció en el Real Madrid logró una Liga.

Entre las anécdotas referidas al Clásico es de destacar que fue ganador de dos 5-0 consecutivos, uno con cada equipo en 1994 y 1995, y que con el paso de los años, lo que son las cosas, se ganó en cierta medida el perdón del barcelonismo.

Eso es algo que no ha conseguido aún, y posiblemente nunca lo haga, Luis Figo. El portugués, capitán, santo y seña e ídolo indiscutible en el Barça, se marchó en el verano de 2000 al Real Madrid pocos días después de asegurar que no abandonaría el Camp Nou.

Su traspaso, mediante una cláusula de rescisión de 60 millones de euros, fue el más alto hasta aquel momento del fútbol mundial y no sólo fue un récord económico, también la operación más polémica que haya existido nunca entre los dos clubs.

Considerado como el mayor traidor de la historia azulgrana, Figo, íntimo amigo de Guardiola, se convirtió en un enemigo irreconciliable. Hasta el punto que él mismo no ha dudado después en considerarse madridista.

Joan Gaspart aseguró en su día que la misma noche que se supo el fichaje por el Madrid, Figo en persona le llamó suplicándole que pagase la multa especificada si no cumplía el pacto de ir al Madrid, que era de 30 millones de euros, y que se quedaría en el Barcelona ganando menos dinero.

REAL MADRID – BARCELONA

En el banquillo del Barcelona se sienta un tipo, Luis Enrique Martínez que, en 1991, siendo un joven de 21 años, se mostraba feliz como un niño al ser presentado como jugador del Real Madrid. Al cabo de cinco años.

Jugador de referencia en el Bernabéu, estimado por su entrega más que por su calidad, el asturiano resolvió no renovar por considerar que no se le valoró lo suficiente y se dejó seducir por Johan Cruyff para pasar al Barça.

En el Camp Nou no coincidió con Cruyff, ya despedido, pero se convirtió en un jugador de referencia hasta su retirada en 2004. “No me reconozco en los cromos”, llegó a proclamar al referirse a su pasado madridista y se ganó la animadversión absoluta de un Bernabéu en el que como entrenador sigue siendo muy mal recibido.

Samuel Eto’o, el quinto protagonista, no llegó al Barcelona desde el Real Madrid directamente. Lo hizo desde el Mallorca después de jugar, brillar y esperar su regreso al Bernabéu durante cuatro años.

El Madrid mantenía en 2004 un derecho preferencial para recuperarle, pero en plena etapa de los Galácticos, Florentino Pérez estimó que el camerunés no tenía el glamour necesario para formar parte de aquella plantilla.

Así, en una decisión personal, Joan Laporta le fichó para el Barcelona y durante las cinco siguientes temporadas fue un auténtico dolor de cabeza para un madridismo que no perdonó a su presidente haber ‘facilitado’ aquella operación.