Lionel Messi: Pies descalzos

Lionel Messi festeja en el Bernabéu. Getty Images

CIUDAD DE MÉXICO -- En los primeros minutos de agobio del Real Madrid al Barcelona, Lionel Messi solo había visto volar el balón por arriba de su cabeza. Estaba cercado y su equipo sin respiro.

A diferencia de otras citas, el '10' no dosificó el esfuerzo y asumió que si le tocaba ser 'perro de presa', ejercería dicha labor para que el Barça dijera "presente" en la cancha.

Empezó por bajar a terreno propio para recibir el balón de espaldas al marco con el aliento de Kovacic en la nuca, y aún así fue capaz de contagiar tranquilidad. Mandó un mensaje contundente a los suyos: Si no podemos salir, cuidemos la pelota.

Y de esta manera el visitante del Bernabéu superó el temporal. No generaba peligro pero ya tampoco era víctima de un incesante tiro a gol, más allá de que el Madrid tuvo para marcar por lo menos un par en el primer tiempo.

Todo gracias al silencioso '10' que juega hasta sin tocar el esférico. Paradójicamente no fue su partido más brillante, pero como suele suceder, sí decisivo.

A Leo lo respeta hasta Zidane, al grado de que el técnico cambió su alineación para apostar por un mediocampo más defensivo en aras de contener al argentino.

Messi dejó lo mejor de su repertorio para el complemento, aunque en la primera parte ya había avisado con un trazo artístico para Paulinho que no acabó en la red.

Escoltado por un Busquets lúcido, Leo empezó a gestar la estrategia blaugrana para el asalto a la 'Casa Blanca', y tras el gol de Luis Suárez que abrió el marcador, la batuta fue solo de 'La Pulga'.

La ejecución del penalti al ángulo y múltiples asistencias que no fueron concretadas, dictaron sentencia condenatoria: de nuevo Messi era el protagonista principal de un Clásico... Aunque faltaba el cerrojazo.

Al minuto 92, Leo se tiró al césped para rescatar un mal pase que se iba por la banda, e inmediatamente se levantó para correr al espacio, eludir la patada de Marcelo con una facilidad deslumbrante, y sin un zapato (el derecho) dar un pase de gol, nada menos que con la marca encima de Cristiano Ronaldo.

La asistencia del rosarino tuvo eco mundial, pues corrió algunos metros sin botín; sin embargo, pocos saben que en la lejana temporada 2004-05, Lionel solía quedarse al final de los entrenamientos del Barça con Ronaldinho y Deco lanzando faltas y pasándose el balón de un costado a otro de la cancha… ¡Descalzos!

“Me encuentro más cómodo golpeando el balón sin botas”, llegó a declarar la entonces promesa del balompié mundial, quien descartaba dolor alguno tras cada impacto.

Así las cosas, este Clásico que se tiñó de blaugrana también sirvió para descubrir que Messi es capaz de lo impensado, incluso descalzo.