Schuster y Maradona, víctimas del mismo 'villano'... Goikoetxea

BARCELONA -- Antes que Maradona fue Schuster. Diego padeció, probablemente, la lesión más mediática por lo que suponía su figura, pero el tobillo del argentino no estrenó el palmarés en cuanto a lesiones graves sufridas frente al Athletic. En mayo de 1954 en San Mamés Ladislao Kubala ya fue cazado en Bilbao provocándole una rotura del ligamento lateral interno y del menisco interno de la rodilla derecha que le mantuvo cinco meses de baja. La de Schuster, en diciembre de 1981, la anterior al argentino, fue incluso peor: ocho meses de recuperación.

Maradona ya había llegado al Barça como estrella mundial indiscutible tras el Mundial de España. Nada que ver con el aterrizaje de Schuster, un jovenzuelo alemán de planta imponente pero que a pesar de haber sido considerado la gran revelación de la Eurocopa de 1980 era poco menos que un desconocido en Barcelona cuando fue fichado en octubre de aquel año.

Por si fuera poco, su precio (1,8 millones de dólares en la época) y el hecho que venía a ocupar la plaza de un Hansi Krankl especialmente estimado por la hinchada del Camp Nou supusieron una presión añadida para aquel chaval de 20 años... Que en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en la estrella más rutilante del equipo. Y cuya calidad futbolística y excelencia física enamoró a toda España.

Schuster era capaz de tomar el balón en el área propia y conducirlo con una majestuosidad y potencia inaudita hasta el área rival, liderando a un equipo en el que los Alexanco, Simonsen, Carrasco, Sánchez, Víctor o Quini se beneficiaban de una excelencia soberbia. Y la hinchada se frotaba los ojos, ilusionada como no había vuelto a estar desde el desembarco en 1973 de Johan Cruyff.

Pero aquel encanto se rompió de golpe, saltó por los aires un fatídico 13 de diciembre de 1981 del que se cumplen ahora 39 años cuando el alemán sufrió en San Mamés la rotura rotura del ligamento interior, del externo y de los cruzados...

Cazado antes de llegarse a la media hora de un Athletic-Barça cuando avanzaba imperial con el balón hacia el área local por una entrada de Goikoetxea. Schuster, que tenía 21 años y cumplía uno de azulgrana, no volvería a jugar hasta ocho meses después. Y siendo como fue un futbolista mayúsculo, nunca más volvió, físicamente, a mostrar el portento físico que había maravillado en sus primeros doce meses en el club.

Goikoetxea atropelló de mala manera su rodilla derecha cuando ya le había superado y el golpe moral para aquel Barça fue tremendo. El equipo azulgrana había llegado a Bilbao líder, con 22 puntos en 14 jornadas (los triunfos contaban dos puntos) y dos derrotas polémicas en Las Palmas y Sevilla que no borraban un rendimiento colectivo extraordinario: 42 goles marcados (3 de media por partido) y solo 12 encajados.

Pero si para el grupo fue imposible resolver la ausencia de su líder más carismático y diferencial, para el propio Schuster comenzó una pesadilla personal imborrable. El alemán rechazó ser operado por el doctor González Adrio bajo el seguimiento del club y resolvió operarse en su país, en la que probablemente fue la peor decisión médica de su carrera.

El pronóstico del doctor Schneider aventuró una recuperación total para el mes de abril... Pero ya en febrero, en una revisión que pasó en Colonia, el diagnóstico se alargó por otro mes más, hasta que a finales de aquel mismo mes, el 25 de febrero, Schuster rompió con el médico alemán, viendo las dificultades de la recuperación (caminaba cojo), y decidió ponerse en manos del club.

En abril Carlos Bestit, jefe de los servicios médicos del Barcelona le trasladó un ultimátum: tenía que volver a operarse y tras pasar por el quirófano la mañana del 21 de abril comenzó un nuevo periodo de recuperación que se prolongó hasta el verano de 1982, cuando por fin pudo volver a vestirse de corto, el siete de agosto en un amistoso de pretemporada celebrado en Alemania frente al modesto Kleve en el que jugó la segunda parte en lugar del canterano Estella.

Schuster recuperó los galones del Barça rápidamente y durante un corto espacio de tiempo (dos temporadas marcadas por el infortunio) compartió el liderazgo con Maradona. Tras la marcha del argentino volvió a ser el líder incuestionable... Pero permaneciendo intacta su excelencia futbolística, aquel portento físico que deslumbró durante su primer año de azulgrana no volvió a verse más.

En Bilbao Goikoetxea lo rompió.