Los últimos dos partidos explosivos del torneo en los que jugaron España y Francia se han sentido como una batalla por el alma misma del fútbol. Y no será diferente cuando se enfrenten en Munich el martes, en el partido de semifinales de la Eurocopa 2024.
La Roja llega al Allianz Arena abriéndose paso con risas, música, joie de vivre y la clase de espíritu "sigue a la banda que habrá fiesta en algún lado" que los convierte en (con la noble excepción de Alemania) el único equipo del torneo cercano al color, el empuje y el entretenimiento que los fanáticos nos han mostrado durante estas últimas semanas.
Francia ha jugado sin inspiración, de un modo egoísta y evitando el riesgo al punto que, si hubieses sido un extraterrestre que acababa de aterrizar desde algún rincón del universo, hubieses preguntado a los locales en Alemania: "¡Cuéntame acerca de este equipo de NFL del que están hablando... o básquetbol, o rugby, o tenis, o ajedrez, o cualquier cosa menos este fútbol atroz que he estado viendo!".
Si eres francés, si alguna vez sufriste una terrible quemadura de sol durante unas vacaciones en España o, supongo, si esperas poder ganar algo de dinero en las apuestas que hicieron en la oficina, te podría perdonar que cruces los dedos para que Les Bleus salgan airosos de esto, con su estilo actual, con algún golpe de suerte tras un tiro desviado. De otra manera, cualquiera que disfrute de este deporte cuando se juega con vivacidad, audacia, riesgo, ambición o, dios nos salve, una sonrisa de placer sobre la cara de los combatientes tiene que alentar a España. Si los campeones reinantes de la Nations League de Luis de la Fuente pueden conquistar este torneo, se quedarían delante de Alemania como los mayores ganadores del torneo de todos los tiempos.
Permítanme explicar lo antemencionado.
Mientras que Francia quizá arranque este encuentro como los favoritos -en parte gracias a su extraordinaria actitud competitiva y a los resultados en el torneo durante los últimos 26 años, y en parte porque España se ve severamente afectada ante la pérdida de tres titulares en la ronda previa- hay un abismo en la manera en la que estos dos equipos han jugado para llegar a estas instancias.
España es uno de los principales goleadores de la Eurocopa 2024, con 11, mientras que Francia no ha encontrado el fondo de la red salvo por un penal o un gol en contra, marcando apenas tres veces en sus cinco partidos. La Roja ha ganado sus cinco partidos hasta el momento; Francia viene con dos triunfos y tres empates. España ha tenido 102 intentos al arco, con 35 al objetivo; los números de Francia son 89 y 21, respectivamente.
Lo anterior da lugar a la siguiente pregunta: ¿los torneos tienen como único objetivo ganar y nada más? ¿Sin disfrutar, sin ganas de practicar, sin ganas de aventurarse, sin ímpetu, sin ganas de superar ampliamente al rival para sumar nuevos admiradores a este deporte?
Mi punto es que, si España puede superar la pérdida de Dani Carvajal, Robin Le Normand y Pedri -ausencias horribles- y de alguna manera logra superar a Francia a pesar de contar con unos cuantos futbolistas importantes que apenas podían caminar por los calambres y el cansancio en Stuttgart el viernes por la noche, entonces podría ser un anuncio de la idea de que puedes ganar los torneos importantes jugando con estilo, un ataque vivaz y un compromiso para entretener.
Les dirá "han cometido un error" a unos cuantos entrenadores y jugadores que han estado aquí en Alemania pero que se fueron sin haberlo “intentando” realmente. La próxima vez, deberán jugar para ganar, no sólo para pasar.
Las tendencias en el fútbol tienden a instalarse y puede resultar difícil desterrarlas, pero también se alimentan mejor de la inspiración y la alegría que del sufrimiento deslucido.
Lo triste de explicar la manera sombría en la que juega Francia es que los jugadores de Didier Deschamps claramente están agotados tanto física como mentalmente después de una larga y extenuante temporada. Él es un entrenador genuinamente excepcional, bendecido con jugadores absolutamente divinos, pero cuando se sienten exhaustos, el pragmatismo es el que manda.
Después de que eliminaron a Portugal el viernes en los cuartos de final por penales, Deschamps, que ha tenido una carrera asombrosa como jugador y como entrenador, respondió una pregunta acerca de los rivales de Francia en semifinales, al decir: "España es, sin dudas, el mejor equipo del torneo. He visto algunos de sus partidos, están produciendo algo muy bueno y hay que felicitarlos por eso".
Palabras resonantes, sí, pero cuidado, amigos: fueron casi una copia exacta de lo que el entrenador de Francia dijo la última vez que estas dos naciones se enfrentaron en la Euro de 2012.
En ese entonces, Francia estaba bajo el mando de Laurent Blanc, compañero de Deschamps cuando salieron campeones en el Mundial de 1998. Antes del partido de cuartos de final, Blanc dijo de los campeones reinantes de Europa y el Mundo: "A cualquier persona que le guste el fútbol le tiene que gustar cómo juega España. Ellos han creado algo especial durante los últimos cuatro años. ¡Es un placer, es un regalo poder verlos jugar!".
A pesar de todos esos elogios, optó por la dureza al elegir a su equipo. Haciendo que sus atacantes como Samir Nasri, Jeremy Menez y Hatem Ben Arfa bajaran para que Blanc los use en un sistema de "dobles laterales derechos" para intentar anular el ataque por la izquierda de La Roja, eligió tácticas defensivas y opresivas, y no atacó apropiadamente hasta que Xabi Alonso había anotado dos veces para que España se posicionara adelante en el partido y marchara hacia lo que sería la victoria del torneo.
En ese momento, fue un fútbol con estilo, divertido, atrevido y atacante de España contra un futbol más conservador, orientado al porcentaje y a "ganar como se pueda". Una batalla por el alma de este deporte, si no te molesta el argumento.
Sólo como una nota al margen, también mencioné la naturaleza dramática de la última vez que Francia y España se enfrentaron en un torneo. Fue en la final de la UEFA Nations League 2021 en el San Siro de Milán; Les Bleus ganaron gracias a un gol de Kylian Mbappé que debería haber sido anulado por offside, pero no fue así, lo que derivó en una reforma de esta regla por parte de la Junta de la Asociación de Fútbol.
Lo informamos de esta manera:
"El gol de la victoria que anotó Mbappé fue un claro offside cuando Theo Hernández intento un centro, pero el defensor español, Eric García, dejó al delantero habilitado cuando tocó la pelota al intentar interceptar el pase. Aunque la IFAB ha insistido en que la regla no ha sido modificada, se publicó una nueva lista de pautas para una "jugada deliberada". Significa que sólo una jugada controlada de la pelota, como un pase errado, ahora podrá reiniciar la fase de offside. Como el intento que hizo García de detener el pase de Hernández fue un estiramiento instintivo, el gol de Mbappé hoy en día terminaría en un offside”.
La última vez que España y Francia se enfrentaron, tuvo un impacto sísmico en el fútbol, y lo mismo podría suceder este martes. El fútbol del torneo puede, si España gana con sus estrategias usuales, mostrar su mejor cara. Se podrá sentir inspiración e idealismo en Múnich.
Buena suerte para el equipo de Deschamps en su intento de jugar con sus tropas exhaustas y lidiar con el evidente dolor que siente Mbappé tras su lesión en la nariz, junto con sus actuaciones por lo general sin energía. No los estoy atacado, sólo estoy señalando lo decepcionante que ha sido este verano para un equipo que, sinceramente, debería ser excitante y entretenido de ver, de no ser por la falta de energía e ímpetu que muestran.
El fútbol necesita que la alegría pícara de Lamine Yamal prospere; necesita que prospere el avance imperioso y elegante de Fabián Ruiz; necesita la explosividad de Nico Williams para entretener no sólo a todos nosotros que estaremos en este hermoso estadio, sino a los cientos de millones de personas alrededor del mundo que todavía desean que un torneo de fútbol sea mágico, memorable y glorioso.
Durante Eurocopa 2024, al menos, España es el equipo del cual has estado pendiente si lo que esperabas ver era avance, alegría y creatividad. Por lo tanto, con el mayor de los respetos hacia Les Bleus ... ¡Viva España!
