Diferentes para hacer la diferencia

ESPN

Poco después de recibir la medalla de oro por su victoria en el lanzamiento de martillo, la estadounidense Gwendolyn Berry giró hacia la bandera de su país para escuchar el himno nacional. Visiblemente ansiosa, sus piernas inquietas hacían que su cuerpo temblara. Así escuchó los primeros acordes y cerca del final, Berry bajó la mirada y levantó su puño derecho. Algunos aplausos de la tribuna y en la sala VIP, cruces de mirada como certificando que los presentes habían visto lo mismo. Fue uno de los momentos de mayor impacto de los Panamericanos de Lima 2019, pero su trascendencia fue mayor un año después.

El gesto de Berry emulaba aquel de Tommie Smith y John Carlos en el podio de los 200 metros en los Olímpicos de México 1968. Pasaron 51 años y no había pasado nada que cambiara la motivación del momento. Smith y Carlos levantaron sus puños reclamando por la justicia social de su país. Avery Brundage, tambien estadounidense y entonces presidente del Comité Olímpico Internacional --COI-- se encargó que el atrevimiento de Smith y Carlos tuviera castigo y los expulsó de los Juegos Olímpicos. La reprimenda contra Berry en Lima fue menor, el Comité de Estados Unidos --USOC-- le advirtió públicamente y señaló que otro gesto similar llevaría a sanciones más severas, como la suspensión de participar en los siguientes Juegos de Tokio. Smith, Carlos y Berry levantaron su puño en un podio, pero las sanciones serían diferentes. Eras distintas del mismo conflicto traen consigo distintos contextos.

Michael Johnson, múltiple campeón olímpico en atletismo y miembro de la academia Laureus fue claro al definir el momento que socialmente vive Estados Unidos: “la gente sale a la calle porque el sistema de este país habla de justicia para todos y de igualdad para todos, pero en realidad este sistema no está establecido por igual para todos”. La división racial persiste en el mismo país al que le reclamaron en México 1968. Gwen Berry lo hizo medio siglo después y con la urgencia no ha cambiado. Mientras Smith y Carlos se fueron íconos de un movimiento, Berry se adelantó al resurgimiento del reclamo popular.

“Cuando elevé mi protesta” declaró Berry a Sports Illustrated “pasaban cosas, pero no se estaba haciendo nada. Ahora creo que todos lo entienden”. Más de un año después de Lima, el movimiento por la igualdad social en los Estados Unidos tomó otra dimensión tras el asesinato de George Floyd. “No hubo desde entonces (1968) un movimiento que buscara la igualdad en este país” continúa Michael Johnson. En medio de este movimiento, el gesto de Berry quizás ya lo entiendan hasta las mismas organizaciones que hace meses censuraban su acto.

Parece forzado, hipócrita y más una maniobra de relaciones públicas que un compromiso hacia la libertad de expresión de los deportistas, pero el COI estaría dispuesto a estudiar su Carta Olímpica y revisar su perspectiva abriendo un dialogo sobre las manifestaciones políticas en escenarios olímpicos. Tal vez sea momento de cambiar el enfoque sobre la manifestación misma, no considerarla una protesta en sentido político, si una exaltación de los valores que promueve el Movimiento Olímpico, el respeto a los principios fundamentales que recoge la misma Carta Olímpica: la no discriminación.

“Sabemos que el deporte tiene un poder increíble, que los atletas tienen una gran oportunidad para unificar a la gente” dice Michael Johnson, “tenemos que tener la conversación, lograr el entendimiento entre personas que están en lados opuestos del espectro y que dialoguen”. La fuerza de un mensaje muy parecido a la piedra fundacional de la Academia Laureus, la frase que pronunció Nelson Mandela en una gala de la Fundación en el 2000, “el deporte tiene el poder de mover el mundo”. Hoy es cuando desde el escenario del deporte y desde el megáfono de los deportistas, se pueden lograr compromisos para cambiar la perspectiva y mejorar nuestras sociedades.

Marcus Rashford, delantero del Manchester United, lo hizo. Preocupado por la eventual suspensión de un programa del gobierno británico que facilita alimentación para niños de escasos recursos, Rashford escribió una carta abierta al Primer Ministro Boris Johnson pidiendo que recapacite y mantenga el programa para el beneficio de mas de un millón de niños. El gobierno reflexionó ante el pedido y mantuvo el programa. “Esta ha sido mi oportunidad para marcar una diferencia” dijo Rashford. Que los deportistas dediquen tiempo a ser diferentes y hacer la diferencia.