La gente iba a los partidos de Indios para olvidarse de la inseguridad: Eugui

La gente le reconoció a Indios que la inseguridad bajaba durante sus partidos Getty Images

MÉXICO -- Anécdotas y grandes recuerdos dejó Indios de Ciudad Juárez a Héctor Hugo Eugui, quien se regocija de tan sólo acordarse de su época al mando de este equipo, cuyos partidos en el Estadio Olímpico Benito Juárez eran un remanso para la inseguridad que se vivía en aquella ciudad.

Buscando en Wikipedia, una enciclopedia libre que cualquier persona puede editar, nos encontramos con que la gente considera a Indios como un equipo ‘irrelevante’ del futbol mexicano, opinión de la que Eugui difiere, obviamente.

“¿Cómo va a ser intrascendente, si Indios hizo un extraordinario torneo?”, expresó vía telefónica para ESPN Digital el exestratega de origen uruguayo, en referencia a su etapa en esta escuadra.

“La gente de Ciudad Juárez, desde que nos salvamos, venían desde el aeropuerto en caravana a seguirnos, venía a recibirnos. Hicieron del estadio su recinto de seguridad, porque con lo que se vivía acá, sabía que dentro del estadio no pasaba nada”.

“Lógicamente que la gente de Seguridad Pública nos daba información, no había que salir a altas horas de la noche, o a cenar a lugares que no son agradables. Había que comportarse”.

Explicó que “había compañeros que habían sido amenazados”, lo que provocaba que sus familiares se fueran (de avanzada a su patria) antes de que terminara la actividad futbolística".

“Amenazaron a ‘Popeye’, el tercer portero, un día con Marquito Vidal, y le habían pedido el coche a Cirilo (Saucedo); tenía un sport y un día que iba pasando debajo de un puente, con pistola en mano lo asaltaron y se lo quitaron. Gracias a Dios no le pasó nada… Después lo recuperaron, lo vendió enseguida y después tuvo que comprar un coche más chiquito”.

En medio de la problemática que se vivía en la entidad juarense, relató Héctor Hugo Eugui que un buen día, “una señora le dijo a mi esposa: ’Dígale al profesor que muchas gracias’… ‘¿Pero por qué?’ ‘Porque cada vez que juega Indios en la noche, esa noche es noche blanca, no aparece ningún asesinato, ni nada. Al otro día leemos con alegría el periódico y leemos con alegría que Indios estaba bien y ha ganado, y no ha pasado absolutamente nada”.

El entrenador charrúa indicó que la afición de Indios se desplazaba de todos lados para irlos a ver, desde "El Paso, Nuevo México, todo Chihuahua y ciudades cercanas. Fue histórico, porque no se veía solo el tema deportivo, había que ir y viajar, hacer los entrenamientos a un complejo que había, bonito, hecho por Francisco Ibarra Domínguez papá, todos los señores Ibarra. Fue una lucha impresionante y al día de hoy todo eso no se olvida”.

“Hay gente que todavía va con una camiseta de indios al estadio, esas son las cosas que están marcadas”, agregó.

Héctor Hugo Eugui hizo notar que posee una extraordinaria memoria: “Yo llegué cuando el equipo ascendió, el 18 de agosto de 2009; un jueves, todavía lo tengo claro. El sábado jugamos contra Toluca, que empatamos 1-1, y después vino jornada doble; enfrentamos a Morelia y ganamos 1-0. Regresamos a casa contra Pachuca, íbamos perdiendo, el empate lo hizo Curbelo, y terminamos ganando 2-0”.

Sobre la forma en que jugaba su equipo, explicó: “Tenía algunas variantes cuando salíamos de visita; se hacía un trabajo con mucha salida; jugaba un contención y dos con salida, y los otros tres en ataque: Santibáñez, Maggiolo y Esqueda. Después estaba Juan Pablo Rodríguez y el medio campo lo hacía Curbelo por la derecha, o a veces Marquito Vidal, o el ‘Tripa’ Pérez, y por izquierda Tomasito Campos. O si no, hacíamos una doble contención con Curbelo o Tomás, que sabía marcar. Poníamos un enganche con el tripa o Esqueda, y arriba siempre jugábamos con tres punteros”.

"Julio 'Maleno’ Frías era y sigue siendo un roble; chocaban con él y los mandaba a tres metros…”, se ufanó al hablar de uno de los referentes de aquel equipo. Además, hizo notar que el equipo que hacía las delicias de su afición, evadió el descenso con 42 puntos en la campaña: “Nos salvamos en el juego contra Cruz Azul, donde jugamos sin gente por el tema de la influenza”.

Olvidado ya el tema del descenso, lograron clasificarse a la Liguilla, donde empezaron bien ante Toluca, aunque al final se quedaron en Semifinales, a un paso de la Final, donde Pachuca los eliminó.

En el juego decisivo contra los Tuzos, “Malagueño agarró una pelota que pasó cerca del poste de Calero, en paz descanse; si hubiéramos hecho ese gol, hubiéramos ido a la Final”, se lamentó.

ANÉCDOTAS, DIVINO TESORO

En su paso por ‘La Tribu’, Eugui también se forjó un nutrido anecdotario: “Un día, en mis primeros partidos con Indios, una de las gentes que están bien económicamente, ponían: ‘Fuera Eugui’, y un día me mentaron la madre. Entonces, yo me regresé a distancia, porque no sabía quién era; le dije que si quería viniera a decirme cualquier cosa, pero que no insultaran a mi madre".

Añadió que "cuando nos salvamos, ellos mismos sacaron una manta donde decía: ‘Perdónanos Eugui’. Después, vinieron, nos juntamos, me regalaron la manta, que conservé durante mucho tiempo”.

Uno de sus grandes recuerdos, es que en esa época la gente gritaba siempre las cosas más jocosas en el estadio, ya que “éramos un equipo que hacía goles y cuando hacíamos goles, ellos se tiraban la cerveza por la cabeza, y bueno, a comprar cerveza de nuevo. Pero, felices. Cada quien tenía su ídolo y les gritaban. Yo decía: ‘Lo que griten es para todos”.

UN LIBRO DE SUS ANDANZAS EN EL FUTBOL

Héctor Hugo Eugui se convirtió en un técnico con cierto relieve en el futbol mexicano, donde dirigió a muchos equipos, aunque buena parte de su carrera la hizo con escuadras de Ciudad Juárez, donde sigue residiendo con su familia.

El técnico charrúa dirigió a las Cobras de Ciudad Juárez de 1989 a 1991, luego se fue al Correcaminos y aunque con él calificaron, fue despedido; al final este equipo descendió de la mano del ‘Chamaco’ Rodríguez.

Eugui se dijo “inmensamente feliz” por el rumbo que llevó su trayectoria y por la gente con la que tuvo la oportunidad de convivir en su larga etapa en la ciudad industrial del norte del país.

Hoy la gente lo sigue reconociendo y le pide autógrafos, o una ‘selfie’, al igual que a todos aquellos jugadores que hicieron historia junto con él en ‘La Tribu’.

A sus 73 años, Héctor Hugo Eugui está escribiendo un libro y asegura que “ya lo voy a terminar”. En él quedará plasmada su aventura en el futbol, la cual es riquísima en experiencias.