Desde la Cancha: Cuidado con los Rayos

ESPN Digital

Se cumplen 25 años del equipo de la década. Unos 25 años en donde lo que más recuerdo es el camino de hora y media desde Coyoacán hasta Cuautitlán Izcalli. Llegar a esas instalaciones, comparables con las mejores en el mundo, era un privilegio por esas siete canchas hermosas y en estupendas condiciones.

Recuerdo que llegamos a Cuautitlán Izcalli ante una gran incertidumbre, porque buscábamos un equipo extraordinario y de época. Recuerdo a ese Necaxa de cuando era niño y como en todas las reuniones infantiles del barrio, los necaxistas siempre eran mayoría. Había chicos que le iban al América, otros al Guadalajara, algunos a Pumas, pero siempre eran 7 u 8 que apoyaban a los Rayos.

Era un equipo con Antonio Mota, Cordobés García, Mario 'Pichojos' Pérez Pancho Majewski, Carlos Albert, Dante Juárez, el 'Chato' Ortiz , Peniche, 'Huesos' Montoya, Sabana, Rivera y por supuesto Manuel Lapuente. Me acuerdo que fui caminando desde mi barrio al Pedregal para estar en una de esas canchas que le prestaban a este increíble equipo y todos nos brincábamos para ver como entrenaba el Necaxa con pelotas de hule Salver.

Tengo gratos recuerdos de Juan Sarillán, quien siempre nos permitía estar cerca del entrenamiento, como olvidarlo. Pero esos gratos recuerdos de mi niñez se remontan a cuando Manuel Lapuente me habló para invitarme al equipo de Necaxa en Cuatitlán Izcalli.

Me acuerdo perfectamente como planeamos la pretemporada, como nos concentrábamos, como Manuel utilizaba cualquier lugar para una charla técnica y un detalle táctico. El viaje se hacía en camión y Lapuente siempre escogía una película para poner en el camino, siempre motivacional y referente al partido siguiente.

Buscaba como entrenar a los porteros y lo mejor era encontrar "entrenamientos especiales" para mejorar las condiciones de los arqueros Nicolás Navarro, Raúl Orvañanos Guadarrama y Palou. Yo era el encargado de las multas, y recuerdo como siempre había una multa para Luis Hernández y Manuel Sol.

Yo hacía una revisión a las habitaciones del Hotel Radisson, al sur de la Ciudad de México, y encontraba a muchos jugadores viendo televisión, a otros jugando cartas, pero había quienes buscaban una mejor broma. Manuel Sol y Luis Hernández siempre estaban disfrazados o le ponían cohetes en la recámara a Ricardo Pelaez. Ahí empezaba yo a hacer las multas, por supuesto eran cuantiosas, y servían para el famoso asado del profesor Roberto Berasategui, quien recitaba siempre una de sus anécdotas.

A las concentraciones en Cuautitlán Izcalli llegábamos desde las 10 de la mañana y salíamos a las 7 de la noche. Manuel Lapuente hacia un entrenamiento en la mañana, comíamos en el club y dormíamos en esas instalaciones en sillones o colchonetas para después buscar un mejor entrenamiento en la noche. Salíamos hasta las 7 pm y yo, que vivía en Viveros de Coyoacán, llegaba a casa aproximadamente a las 10 pm.

Era hermoso Cuautitlán Izcalli y siempre llegábamos con la ilusión de buscar un mejor futbol, con la ilusión de encontrar en su mejor momento a grandes jugadores como Ivo Basay, Sergio Zárate, Ignacio Ambriz, Gerardo Esquivel, Alberto García Aspe, Alex Aguinaga y Ricardo Peláez. Así poco a poco se fue sumando Eduardo Vilches con Becerri, Manuel Lapuente se aventó todo un viaje para ir por el ‘RatónZaráte a Alemania y de ahí se redondeó el plantel con Luis Hernández, Manuel Sol y Luis Esparza, un conjunto que a la larga fue un gran campeón.

Recuerdo que el primer campeonato fue contra Cruz Azul; ahí Manuel Lapuente hizo una estrategia tremenda para marcar a Ricardo Zamora a la perfección y después íbamos con todo al ataque, el equipo era atacante por naturaleza.

La segunda final fue más difícil tras un partido que no pudimos definir en Celaya, pero que en el Estadio Azteca, a pesar de tener al ‘Ratón’ desgarrado, Lapuente manejó bien un partido complicado donde intervinieron el alemán Uwe Wolf y el chileno Rodrigo Barrera, todo resultó en el segundo campeonato, sorprendente para los propios extraños.

Después tuvimos mucha dificultad porque poco a poco nos iban anulando, nos volvíamos predecibles y tuvimos que cambiar y hacer un máximo de variantes para buscar el tercer campeonato en Torreón, nos levantamos de una desventaja contra el Atlante y de ahí otra vez a la final. Encaramos el encuentro con gran ilusión por ser los primeros tricampeones en el futbol mexicano, pero se atravesó mi gran compañero Jared Borgetti con un buen gol y perdimos la final.

Recuerdo que lloramos de tristeza por perderlo, pero no olvido la entereza de Enrique Borga y Lapuente, siempre pendientes al ver la gran equivocación del árbitro, Arturio Brizio, que se equivocó al dar por bueno el gol que dio a Santos el campeonato. Ahí terminó una toda una década de éxitos y de un futbol atacante, ofensivo y siempre proponiendo la velocidad con los extremos abiertos que tanto le gustaban a Manuel.

Manuel fue declarado técnico del año, ganador de dos Citlalis consecutivos. Enhorabuena para esos necaxistas que volvieron a surgir, otra nueva generación, a esos necaxistas de otra época a la que yo viví. Felicidades al Necaxa por sus 25 años, felicidades a Lapuente y mi eterno agradecimiento a todos los jugadores que me hicieron creer y soñar que todo es posible.

La vida es de momentos, cada momento que pasa es historia y esos son inolvidables. Cuidado con los Rayos.

Esto es, ‘Desde la Cancha’, para ESPN