Jesús Corona, 40 años, vitrinas llenas, pero un gran vacío

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El comentarista de ESPN criticó fuertemente las formas celestes en su primer triunfo del joven Torneo Guard1anes 2021. (0:57)

LOS ÁNGELES -- 40 años. Y atesora un galardón envidiado por miles de futbolistas: la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

40 años. Y una gran ausencia: la de un título de Liga en el futbol mexicano. José de Jesús Corona (enero 26, 1981, Guadalajara, Jalisco) contempla con una sonrisa sus vitrinas. No están vacías, pero sí, hay un gran vacío.

El arquero de Cruz Azul se ha colgado otras medallas con selecciones nacionales. Ha escalado el podio en Copa Oro, Juegos Centroamericanos y Juegos Panamericanos.

Y también ha levantado trofeos con Cruz Azul. Dos de Copa Mx y una Supercopa. Y en otros momentos, ha sido reconocido como el mejor arquero de la Liga Mx y el mejor novato.

Queda claro, hay guiños de victoria, de éxito, de talento, desde su museo particular. La estantería de logros internacionales y domésticos de su carrera, tiene varios inquilinos, que harían sentir plenos a muchos futbolistas. Y sin embargo…

Hoy, a sus 40 años, José de Jesús Corona ve distante la posibilidad de levantar ese brillante objeto del deseo, para ese oscuro espacio en sus aparadores: la Copa de la Liga Mx.

2020 parecía el año correcto. Parecía el fin de la hambruna, de la vigilia, de la abstinencia para Cruz Azul. Un desasosiego de la Nación Celeste tras 23 años en la inopia. 23 años de ser monaguillo de investiduras ajenas.

Sí, Cruz Azul dominando el interrumpido Torneo Clausura 2020, y marcando autoridad en el Guard1anes 2020. En Semifinales, le arranca la zalea a los Pumas en el Juego de Ida: 4-0. Pero, en la vuelta, los universitarios sacuden a unos irreconocibles Cementeros con un 4-0. #MegaCruzazuleada.

Este Guard1anes 2021 fue la continuación de esa jornada de terror en Ciudad Universitaria. Un Cruz Azul que ha perdido el coraje y la pasión por el futbol. Sus jugadores han dejado de saltar a la cancha a recrearse, a manifestarse, a empoderarse. Lejos de erguirse tras el varapalo de 2020, y atenazarse a la oportunidad del 2021, siguen siendo actores de su propio funeral.

A la deriva, con la brújula confundida, apuntando siempre al sur, La Máquina parece haber claudicado en sus aspiraciones al título para este 2021. Y José de Jesús Corona es parte de esa procesión, más resignada al precipicio que ansiosa de un nuevo Himalaya.

40 años. Llenos de peripecias para el arquero de Cruz Azul, surgido en el Atlas, militante en Tecos, a préstamo efímero con Chivas, y abnegadamente vinculado a ese siempre incierto y turbulento viaje con La Máquina Celeste de Cruz Azul.

Protagonista de errores, porque es el apostolado de alto riesgo de todo portero, pero la huella de José de Jesús Corona defendiendo las diferentes guaridas, tiene un saldo positivo. Es un portero sobrio, intuitivo, astuto, valiente, con los cimientos para ser piedra angular de otros cimientos, los de un equipo campeón.

Su personalidad lo ha traicionado. Aunque su entorno familiar lo describe como un tipo apacible, sereno, algunos zafarranchos le han costado incluso su marginación de Selecciones Nacionales, más allá de que siempre aparece en la lista de los tres a considerar.

En mayo de 2011, en una batalla campal entre Cruz Azul y Morelia, Corona pepenó a traición, en una acción atroz, alevosa, desleal, y le asestó un cabezazo en el rostro al preparador físico de Monarcas, Sergio Martín.

Le recetaron, contra los ataques de ira, seis partidos de castigo. La Selección Mexicana decidió marginarlo de inmediato de la convocatoria bajo la gestión del Chepo de la Torre.

Le ayudó poco a Corona el arrepentimiento a medias tras la doble sanción. “Asumo mi responsabilidad, no me controlé. A uno le hierve la sangre cuando le pegan a un compañero. Es de hombrecitos reconocer que él (preparador físico de Monarcas) fue el primero que empezó a golpear”.

Corona enmendó el camino. Encontró la expiación y la absolución donde siempre debe buscarla un jugador de futbol, en la cancha, con su equipo. Por eso sería citado para los JJOO Londres 2012.

Lo lamentable era la reincidencia. Por una riña en un bar de Guadalajara, golpeó a un tipo. El arquero negó los hechos, pero diferentes testigos, y una grabación de la charla de su abogado con la familia del agredido, terminó por hundirlo. La sanción lo marginaría del Mundial de Sudáfrica 2010.

Y así como ha habido pasajes determinantes en los mejores momentos de Cruz Azul, el portero tapatío también ha hecho daño a La Máquina en sus arrebatos. En la Concachampions 2014, en partido contra Xolos, tuvo un altercado con Javier Gandolfi y degeneró después en un codazo a Hernán Pellerano, quien respondió con un escupitajo. Corona se perdió el Juego de Vuelta de la Final.

Líder del vestuario celeste, ha sido señalado como pieza clave en dos momentos determinantes en La Máquina, para restablecer una actitud de rebeldía positiva. Ocurrió en 2013, cuando gana la Copa Mx, pero después pierde la Final ante el América, en un juego marcado por un remate de cabeza del guardameta rival, Moisés Muñoz.

Y durante el 2020, en el Clausura y el Guard1anes, su arenga fue determinante, imponiendo su personalidad, con el respaldo de otros jugadores, por encima del cuerpo técnico y de directivos. Sin embargo, no alcanzó para evitar que el ADN sentenciara a La Máquina en la referida Semifinal de Vuelta ante Pumas.

40 años, pues. Y las vitrinas de este portero notable, no están vacías, pero sí, hay un gran vacío.

Sin embargo, aún existe la posibilidad de que un Corona (José Misael, 18 años), pueda besar algún día una Copa de la Liga Mx, y llevar una réplica a casa, ahí, a las vitrinas luminosas, donde hay un nicho aún a oscuras.

El hijo de José de Jesús Corona es parte de las fuerzas básicas de La Máquina. Sus instructores le ven grandes facultades. Está en la órbita de Selecciones Nacionales. Tiene mucho que aprender de su padre. Especialmente a mantener el corazón caliente, pero la sangre fría.