Boca: conclusiones, dudas y certezas tras el Mundial de Clubes 2025

NASHVILLE (Enviado especial) -- El Mundial de Clubes 2025 fue una verdadera montaña rusa de emociones para Boca. Llegó como un equipo sin expectativa, dio la cara en sus dos primeras presentaciones, pero terminó la experiencia con una sensación amarga por el 1-1 ante Auckland, empate que manchó la travesía. Ahora será turno de volver a Argentina, donde Russo y compañía deberán sacar el máximo provecho a lo visto en Estados Unidos para ir por un título y la clasificación a la Libertadores 2026.

A Boca le tocó un grupo complejo, conformado por dos grandes equipos europeos y completado con la presencia de Auckland City, el único amateur de toda la competencia FIFA.

Paradójicamente, fue justamente ante los conjuntos de mayor fuste contra los que mostró su mejor versión. No pudo ganar ninguno de estos partidos, pero la performance abrió la puerta de la ilusión para ver un nuevo Boca, algo que se desmoronó en la tercera fecha.

El catastrófico 1-1 contra los Navy Blues, que habían recibido 16 goles en sus dos primeros juegos, fue un verdadero puñal al corazón de los hinchas y también dañó al plantel, que nunca pudo quebrar la resistencia de un equipo que no es profesional y que terminó celebrando este empate como un triunfo.

Nadie hubiese criticado al equipo si la eliminación del Mundial se consumaba con 4 puntos sobre 9, algo factible en los planes, pero esa igualdad bajó la vara y dio un golpe de realidad en la antesala al comienzo de la competencia local, donde Boca tiene que ser campeón o terminar bien arriba en la tabla anual para ir a la Libertadores 2026.

Al hablar de conclusiones positivas, para Boca el Mundial significó un cambio de aire y, por momentos, de mentalidad. De aquel equipo derrotado que no pudo cumplir ningún objetivo en el primer semestre, Russo consiguió que el mismo plantel diera muestras de carácter y orgullo deportivo, aunque con un plan que seguramente será muy diferente a las realidades que el Xeneize deberá afrontar en Argentina.

Boca se sintió cómodo con la idea de replegarse, aguantar y pegar en los momentos justos. Así lo hizo con Benfica y también ante Bayern Munich, teniendo mejores momentos de buen juego ante los portugueses, con un primer tiempo casi perfecto.

Para la tercera fecha, la urgencia y el contexto llevaron a Boca a tener que ser protagonista. Debía golear y esperar una ayuda de los bávaros, pero nada de esto sucedió. Sus más grandes falencias quedaron expuestas en Nashville y allí, ese mismo sentimiento de impotencia que había rodeado al equipo meses atrás, volvió a hacerse presente.

En el análisis global, parecería ser que Boca no tiene un plantel digno de ser el que lleve las riendas del juego. Carece de desequilibrio y casi todos sus embates derivaron desde los laterales, con un Lautaro Blanco que finalizó el Mundial con un saldo más que positivo. Falta recambio, quedó claro, y esa será una de las tareas claves que Riquelme y el Consejo, junto a Russo, deberán llevar adelante si quieren competir en un fútbol que cada vez es más parejo.

Además, de Blanco, otros jugadores que terminaron con pulgar arriba este Mundial fueron Rodrigo Battaglia, Ayrton Costa y Miguel Merentiel, tres pilares claves de los mejores momentos de Boca y que regresarán a las prácticas con la sensación de que lo dejaron todo.

El delantero uruguayo fue capitán del equipo mientras Cavani estaba recuperándose y aportó dos goles. Una actuación muy buena que lo catapulta como primera opción ofensiva, más aún con una competencia en el puesto que lo corre muy de atrás.

Alan Velasco dio muestras de su recuperación futbolística. Su nivel está lejos de ser el que pretende Boca y que justificaría los 10 millones de dólares que se invirtieron por él, pero sí se puede decir que está comenzando a dejar destellos del futbolista desequilibrante que requiere un plantel diseñado más para construir que para ganar duelos 1 vs. 1 de manera individual.

Lo malo del Mundial: errores repetidos y rendimientos preocupantes

Señalado lo bueno, hubo un factor fundamental que terminó dejando a Boca fuera de la competencia: la pelota parada.

Tal como había ocurrido en ciclos anteriores, al Boca de Russo le costó mucho defender en este tipo de pelotas.

Benfica consiguió un penal y marcó un gol con esta vía, mientras que Auckland City, que se recuerda no es profesional, llegó al 1-1 desde un tiro de esquina.

Ya mencionado el problema de autoridad que tiene el equipo cuando es quien debe hacerse cargo de la pelota, modificar esta tendencia en balones detenidos deberá ser otra prioridad para Russo, que recién está por completar su primer mes de trabajo en el club.

Blanco, Merentiel, Costa y Battaglia fueron los mejores de Boca en el Mundial, pero del otro lado hay jugadores que volvieron a decepcionar o que directamente no dieron la talla pensando a futuro.

Los primeros dos nombres que son apuntados por la gente son Edinson Cavani y Ander Herrera, dos de los jugadores con trayectoria internacional que deberían hacer la diferencia pero apenas jugaron en el Mundial de Clubes.

El uruguayo estuvo entre algodones toda la estadía en Estados Unidos. Se perdió los dos primeros partidos y jugó 53' contra Auckland, sin chances de gol. Su contrato es hasta fin de 2026 y su intención es cumplirlo pese a que su relación con la gente y rendimiento hoy no son óptimos.

En el caso del español, llegó en enero y ni siquiera pudo jugar 10 partidos en Boca. Las reiteradas lesiones lo mantuvieron fuera de la cancha más de lo que estuvo dentro y en el Mundial volvió a ocurrirle lo mismo. Fue titular ante Benfica y salió a los 20 minutos por una lesión muscular. Además, ya en el banco, fue expulsado por intentar increpar al árbitro cuando revisaba el VAR. Otro de los que están en el ojo de la tormenta.

Sumados a estos dos nombres de peso, otros futbolistas como Carlos Palacios, Luis Advíncula, Exequiel Zeballos y Milton Giménez tampoco estuvieron a la altura, abriendo la puerta a posibles salidas en el mercado que se avecina.

Por otro lado, Marcos Rojo, que no participó ni un minuto en este Mundial, parecería tener el boleto picado. Ayrton Costa se ganó la titularidad a base de buenas presentaciones y, cuando el ex-Independiente no estuvo, fue Marco Pellegrino quien lo reemplazó. Su salida es casi un hecho y no comenzaría la pretemporada con el equipo.

Con este panorama, que reúne dudas y certezas dentro del equipo, Boca volverá a Argentina el día viernes, retomará las prácticas el martes con dos competencias aún por delante y con la gran meta de clasificar a Libertadores 2026 como incentivo principal para ir por todo. Russo tiene mucho trabajo por hacer antes del inicio del segundo semestre, que será cúlmine para el futuro de Boca Juniors.