Nicolás Otamendi, la voz de la experiencia en la defensa de la Selección Argentina campeona del mundo

En "Campeones, un año después", el especial exclusivo de Star+, Nicolás Otamendi conversó con Sebastián Vignolo sobre su rol en la Selección Argentina en el Mundial de Qatar 2022.

El marcador central, quien fue la voz de mando de la defensa del equipo de Lionel Scaloni, detalló su vínculo con los jugadores más jóvenes: "Nosotros les remarcamos siempre que ellos están viviendo un momento único, que la Selección por distintos motivos nunca había podido disfrutar de un momento lindo, que era levantar un trofeo con la camiseta y que tienen que aprovechar porque hoy es todo color de rosa".

Y agregó: "Los jugadores jóvenes son más maduros, van para adelante, hay un grupo muy bueno y eso ayuda muchísimo".

En la Copa del Mundo, Otamendi, de 35 años, compartió la zaga con Cristian 'Cuti' Romero y también con Lisandro Martínez, ambos diez años menores que él. El jugador surgido en Vélez Sarsfield explicó qué debió transmitirles durante el torneo y valoró sus condiciones: "Son jugadores muy temperamentales. El Cuti es un jugadorazo, tiene todo para estar muchos años en la Selección, lo mismo Licha. Tienen ganas de estar. Están viviendo un momento extraordinario en sus clubes y no hace falta hablarles tanto, aunque el Cuti a veces agarra la lanza y se pone a jugar de nueve, tiene esas cosas que tal vez lo tenés que calmar un poco. O es tan agresivo en la marca que un poco se le vuela la cabeza y lo mismo el Licha".

La seguridad de Dibu Martínez

Otro de los pilares de la conquista del Mundial fue el arquero. Emiliano Martínez se agigantó en momentos decisivos y Otamendi lo elogió. "El Dibu es un arquero que sabes que va a estar. Es importante para un defensa saber que tenés esa clase, esa jerarquía de un arquero temperamental, un arquero que impone y quedó a la vista que es importantísimo para la Selección y eso se disfruta".

Más allá de las intervenciones en las definiciones por penales contra Países Bajos y frente a Francia, la atajada más recordada de Dibu Martínez es la última del tiempo suplementario en la final: el mano a mano ante Kolo Muani. "Esa fue durísima, porque a mi me agarró en un despeje y yo nunca pensé que iban a controlar y meterla otra vez a la olla. Volví tranquilo y ya cuando vi que la pelota se iba abriendo, entonces me di cuenta de que no llegaba y no llegué, pero intenté despejarla con la punta. Después, el pie izquierdo de la bestia la salvó y creo que se nos paralizó el corazón. Después me cayó la pelota a mi e hicimos el contraataque que le quedó a Lautaro. Son segundos que en una final no te podés dormir porque te pasan factura".