Bélgica, frente a otra oportunidad para frustrarse... o para ganar el Mundial 2026

Durante más de una década, Bélgica vivió el auge de la mejor camada de futbolistas de su historia. Tras años de frustraciones y poca relevancia internacional, el país logró transformar su estructura formativa y potenciar una generación que mezclaba talento, físico y técnica como nunca antes.

El surgimiento de figuras como Kevin De Bruyne, Eden Hazard, Romelu Lukaku y Thibaut Courtois posicionó al equipo en la élite mundial. Jugadores protagonistas en los mejores clubes de Europa conformaban una selección que, por nombres, podía competir contra cualquiera.

Así, los Diablos Rojos dejaron de ser un equipo secundario para convertirse en una potencia. Durante años ocuparon los primeros puestos del ranking FIFA y generaron una expectativa inédita: la de pelear seriamente por un título internacional.

Rusia 2018: el punto más alto que nunca se repitió

Ya habían avisado en los cuartos de final de Brasil 2014 cuando cayeron por la mínima ante Argentina, pero el Mundial de Rusia 2018 representó el pico absoluto de esta generación. Bélgica desplegó un gran fútbol, eliminó a Brasil en cuartos de final (2-1) y mostró una madurez necesaria que la colocó entre los grandes candidatos al título.

Sin embargo, el sueño se detuvo en semifinales ante Francia. Aquella derrota por 1-0 dejó una sensación ambigua: orgullo por lo conseguido, pero también la certeza de que se había escapado una oportunidad única.

El tercer puesto final, al derrotar a Inglaterra 2 a 0 fue el mejor resultado en la historia del país, aunque terminó siendo tanto un logro como una señal de advertencia. Bélgica había llegado a su techo, y repetir ese nivel sería casi imposible.

Del sueño a la caída: Bélgica y las decepciones encadenadas

Lejos de consolidarse, Bélgica comenzó a acumular frustraciones. La eliminación ante Gales en cuartos de final de la Eurocopa 2016 ya había sido un aviso, pero tras 2018 las expectativas crecieron y las caídas se hicieron más dolorosas.

La Euro 2020 (cuartos vs. Italia) y, especialmente, el Mundial de Qatar 2022 marcaron el inicio del declive. La eliminación en fase de grupos en el último mundial fue un golpe inesperado para un equipo que llegaba aún con nombres de peso, pero sin funcionamiento ni energía. Tras la victoria ante Canadá en el debut, cayeron ante Marruecos e igualaron con Croacia para sellar su destino.

La tendencia continuó en la Eurocopa 2024, donde Bélgica volvió a quedarse corta en instancias decisivas al perder con Francia en octavos de final. El equipo competitivo que supo ilusionar se transformó en uno que, pese al talento, nunca lograba dar el paso final .

El peso de la edad y el fin de un ciclo en la Selección de Bélgica

Uno de los factores más determinantes en la caída fue el paso del tiempo. Muchos de los pilares del equipo superaron los 30 años sin que apareciera un recambio de igual nivel.

La defensa, históricamente sólida, perdió consistencia. En ataque, figuras que habían marcado una época comenzaron a mostrar un rendimiento irregular, lejos de sus mejores versiones.

El propio plantel reconoció esta realidad. Las declaraciones sobre la edad del equipo reflejaron un diagnóstico interno claro: Bélgica ya no estaba en su punto máximo y la ventana para competir al más alto nivel se estaba cerrando.

¿Por qué Bélgica nunca ganó un título?

La gran pregunta que atraviesa a esta generación es por qué, con tanto talento, no logró ganar nada. Las respuestas son múltiples y complejas.

Por un lado, Bélgica nunca terminó de encontrar un equilibrio colectivo que potenciara al máximo a sus figuras. En muchos momentos dependió demasiado de las individualidades.

Por otro, la competencia fue feroz. Coincidió en el tiempo con otras selecciones, que también contaban con planteles extraordinarios, mayor tradición ganadora, y lograron dar el gran salto hacia la coronación.

La transición: entre lo que queda y lo que viene para Bélgica

Con el paso del tiempo, Bélgica comenzó un proceso de renovación inevitable. Nuevos nombres empezaron a ganar protagonismo, aunque sin el brillo de la generación anterior.

Jugadores como Jérémy Doku (Manchester City), Leandro Trossard (Arsenal) u Amadou Onana (Aston Villa) representan el futuro, mientras algunos referentes como Courtois, De Bruyne y Lukaku aún intentan sostener el nivel competitivo del equipo.

La sensación es clara: Bélgica ya no tiene el mismo talento desbordante, pero puede construir una nueva identidad con menos presión y expectativas.

¿Cómo juega Bélgica hoy?

De la mano de Rudi Garcia el estilo de juego cambió. Atrás quedó el equipo vistoso y ofensivo que se apoyaba en el talento puro para imponerse.

Hoy Bélgica apuesta por un esquema más equilibrado, con orden táctico y transiciones rápidas. El sistema busca aprovechar la velocidad de sus jovenes talentos.

Este cambio refleja una adaptación lógica, debido a que el equipo ya no cuenta con la misma calidad diferencial en todas sus líneas.

Mundial 2026: ¿última oportunidad o nuevo comienzo?

El Mundial 2026 aparece como un punto de inflexión. Para algunos jugadores será la última oportunidad de competir en una gran cita internacional.

El objetivo, más realista que en el pasado, parece ser alcanzar los cuartos de final. Lejos de las expectativas de título, Bélgica busca recuperar competitividad. Desde el Grupo G con Egipto, Irán y Nueva Zelanda tratarán de crear su propia historia.

La incógnita está en si este torneo marcará el cierre definitivo de una Era o el inicio de una nueva etapa con otros protagonistas.