Robert Moreno, el sucesor inesperado de Luis Enrique

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Luis Rubiales: 'Luis Enrique deja su puesto por una cuestión familiar' (2:12)

El presidente de la federación española confirmó la renuncia de Luis Enrique como director técnico de la selección española de fútbol. Robert Moreno lo suplanta como DT. (2:12)

BARCELONA -- Robert Moreno da un salto mortal, triple y sin red, tan inesperado e incómodo por la razón como apasionante por el paso adelante que supone el convertirse en nuevo seleccionador. “Es un momento difícil para mí. Nunca pensé en llegar en estas circunstancias”, admitió en sus primeras palabras como entrenador en jefe. Con todo, quien fue ayudante de Luis Enrique desde que el asturiano dirigió al Barcelona B, no es un desconocido en el mundo del fútbol, donde su trabajo es bien reconocido.

“Es reflexivo pero inquieto. Lo analiza todo porque no le gusta que nada le tome por sorpresa en un partido y no oculta su fastidio cuando eso ocurre”, se recuerda en el Camp Nou, de su etapa de tres años en el primer equipo como mano derecha del mismo técnico al que ahora debe suceder en el banquillo de España.

Nacido hace 41 años en Barcelona, se estrenó como entrenador a los 14 años y fue a partir de 2003 cuando, ya licenciado en Comercio Internacional por la Universidad, empezó a tomar conciencia de entrenador. Comenzó en la Penya Blaugrana Collblanc (un modesto equipo de cantera situado junto al Camp Nou) y siguió en los juveniles de Castelldefels y Damm, hasta que en 2008 se sumó al staff de Luis Enrique en el Barça B a propuesta de un antiguo colaborador del club azulgrana, Lluís Lainz.

Desconocido y discreto, en Robert Moreno, quien ocupó entre 1999 y 2002 para sacarse el carnet de entrenador de primer nivel, descubrieron en el Barça rápidamente a un profesional fuera de lo común. Modernizó la figura del scouting y puso en el plano el video para analizar a los rivales, algo de lo que tomó buena nota el mismo Pep Guardiola en el primer equipo azulgrana de la época.

Permaneció con el asturiano en sus tres años dirigiendo al Barça B y con él, ya como ayudante principal, se marchó a la Roma, permaneció un año en el paro y volvió con Luis Enrique, primero en el Celta y después en el Barça. En 2017 el asturiano anunció su retiro momentáneo y ejerció como segundo de Unzué en el Celta… Hasta que fue llamado para acompañar otra vez a Lucho en la selección española en julio de 2018.

TRANQUILO... PERO FIRME
Muestra una figura “tranquila”, alejada del torbellino que personalizó su hasta hoy jefe pero eso oculta, o no tanto, una personalidad “firme” explica uno de sus antiguos colaboradores en el Barcelona, poco habituado, nada de hecho, a tratar con los periodistas porque, precisamente, Luis Enrique le apartó expresamente del plano evitando su contacto con los medios durante sus tres temporadas al frente del primer equipo azulgrana.

Al nuevo seleccionador, el cuarto que en un año de presidencia de Luis Rubiales dirigirá a la selección española, el asunto le supondrá un salto adelante evidente aunque ni tan sorprendente ni desconocido. El 25 de marzo, de manera urgente, Luis Enrique abandonó la concentración de La Roja en Malta y su ayudante, tomó el mando provisionalmente.

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Ganó España por 0-3 en Malta y con Robert Moreno como entrenador principal sumó dos victorias más en junio en Islas Feroe por 1-4 y frente a Suecia por 3-0... Siempre con Luis Enrique dirigiendo y decidiendo desde la sombra. Hasta que se acabó la situación de provisionalidad. “Luis Enrique comunica que no seguirá como seleccionador”, anunció el presidente de la federación. Y de forma automática, su ayudante, su mano derecha, el tipo en quien más confió desde que llegó al Barça B, se convirtió en el número uno.

“La decisión de la Federación es confiar en Robert como seleccionador, con la misma duración del contrato firmado. Será, con su equipo, el encargado de llevar a la selección a la Eurocopa”, sentenció Rubiales, catapultando al primer plano a un tipo tan acostumbrado a vivir en la discreción como excelentemente valorado por quien trabajó con él.

“Es un día agridulce. Siempre pensé en ser primer entrenador... Pero nunca que llegaría de esta manera. Es difícil para mí este momento pero vamos a trabajar con toda la honestidad”, se presentó Moreno, serio y responsabilizado. Consciente, por encima de todo, de que su figura, de pronto, abandonó la sombra para convertirse en protagonista principal.

Un caramelo envenenado. O dulce. Habrá que verlo. Lo cierto es que Robert Moreno, que debutará en Bucarest frente a Rumanía en septiembre, es un seleccionador inesperado y que será observado con lupa. Su suerte será la de España.