Las semifinales no admiten dudas, y Luis Suárez no dudó. En el estadio José Alvalade, el colombiano asumió la responsabilidad desde el punto penal y con un remate firme, de pierna derecha al ángulo inferior izquierdo, firmó el 1-0 del Sporting Lisboa frente al Porto en la ida de las semifinales de la Copa de Portugal.
Fue un clásico intenso, cerrado, de detalles mínimos. Y en ese contexto apareció la sangre fría del delantero. Tuvo una sola ocasión clara en la noche y la convirtió. El penal representó prácticamente toda su expectativa ofensiva en el partido, pero no necesitó más: fue preciso, contundente y determinante.
Suárez participó activamente en el frente de ataque, se movió con inteligencia dentro del área —donde registró cinco toques en zona de peligro— y mostró eficacia absoluta en su único disparo a puerta. No desperdició posesiones ni forzó acciones innecesarias. Fue una actuación de delantero maduro, que entiende los tiempos y la magnitud del escenario.
El gol ante Porto no es un hecho aislado, sino la confirmación de una temporada brillante. Desde su llegada al Sporting, el colombiano acumula 38 partidos, 30 goles y seis asistencias, cifras que lo tienen como uno de los máximos referentes ofensivos del fútbol portugués. En la liga local ya suma 22 anotaciones en 23 encuentros, además de haber marcado en Champions League y en las competiciones domésticas.
En una serie que promete máxima tensión en la vuelta, el Sporting se lleva una ventaja mínima pero valiosa. Y, como ha sido habitual durante la campaña, el nombre propio volvió a ser el de Luis Suárez.
