La Selección Argentina empieza a mirar hacia adelante con otros nombres, otras edades y recorridos todavía breves en la elite. Entre los futbolistas que aparecen con fuerza en esta nueva etapa están Nico Paz, Franco Mastantuono, Matías Soulé y Gianluca Prestianni, cuatro jugadores que llegan desde contextos diferentes, con funciones distintas y con una característica que los emparenta: cuando reciben la pelota, buscan que algo suceda. Y cuando Lionel Messi no esté, en ellos descansará el fútbol albiceleste.
Hay mediapuntas, extremos, jugadores capaces de partir desde una banda o de aparecer por dentro. Hay pausa, conducción, gambeta, cambio de ritmo, remate y capacidad para jugar entre líneas. En cada uno aparece una versión particular de un repertorio que históricamente identificó al futbolista argentino: la búsqueda del desequilibrio, la personalidad para pedir la pelota y la capacidad para resolver una jugada desde la imaginación.
El contexto también importa. Los cuatro están construyendo su camino en Europa y llegan a esta convocatoria después de momentos importantes en sus clubes. Paz fue elegido mejor jugador joven de la Serie A 2025/26 después de una temporada de 12 goles y siete asistencias con Como; Mastantuono convirtió tres veces en un mismo partido ante Venezia; Soulé fue protagonista en el arranque de la Roma de Gian Piero Gasperini; y Prestianni alcanzó 8 goles y 3 asistencias en los últimos 12 partidos oficiales con Benfica.
Lionel Scaloni puso una condición sencilla para quienes quieran formar parte de la próxima etapa. “La edad no es sinónimo de nada. Se quedarán o vendrán nuevos si rinden bien en sus equipos”, explicó recientemente. Y agregó: “Nuestra intención es darle la oportunidad a todo el mundo para que puedan jugar con esta camiseta”. En ese escenario aparecen Paz, Mastantuono, Soulé y Prestianni: cuatro nombres nuevos para una historia que conserva una manera reconocible de jugar.
Paz, Mastantuono, Soulé y Prestianni: una misma raíz, cuatro maneras de romper partidos
Hay algo que los cuatro comparten antes incluso de hablar de posiciones. Son futbolistas que necesitan intervenir. Buscan recibir, girar, acelerar, conducir, asociarse o encarar. Su fútbol tiene una relación permanente con la pelota y con el espacio que aparece entre un defensor y otro.
Esa característica puede adquirir formas diferentes. Paz encuentra ventajas desde la lectura y la conducción; Mastantuono puede partir desde la derecha y meterse hacia adentro para generar peligro; Soulé tiene una relación muy natural con el uno contra uno y la llegada al área; Prestianni lleva la pelota hacia adelante con una velocidad que obliga a retroceder. Las funciones cambian, pero la intención permanece.
El propio Scaloni había transmitido esa idea a Nico Paz en su debut internacional. Antes de ingresar contra Bolivia, en octubre de 2024, el entrenador le dio una indicación que también permite entender qué busca en esta clase de jugadores: “Movete, disfrutá, olvidate de la posición, recibí la pelota y pasala bien”. FIFA reconstruyó aquella escena y describió la libertad, la personalidad y la autonomía como rasgos asociados al mediocampista argentino.
Ese concepto aparece nuevamente en esta generación. La Selección puede encontrar futbolistas que interpreten el juego desde lugares diferentes y que tengan la valentía necesaria para intervenir cuando el partido se cierra. El talento argentino sigue teniendo espacio para la intuición.
Nico Paz, la pausa que encuentra caminos
Nico Paz es probablemente el que más naturalmente representa la figura del mediapunta clásico dentro de este grupo. Su fútbol se construye alrededor de la lectura, el control orientado, la conducción y la capacidad para recibir entre líneas. Puede acelerar una acción, pero también tiene recursos para detenerla, levantar la cabeza y encontrar una línea de pase que parecía cerrada.
Su crecimiento en Italia fue acompañado por números de enorme peso. En la temporada 2025/26 convirtió 12 goles y entregó siete asistencias para Como, que terminó cuarto en la Serie A y consiguió una histórica clasificación a la UEFA Champions League. A principios de septiembre, la propia AFA lo reconoció como el mejor jugador joven de aquella campaña italiana.
La nueva temporada también lo encontró en el máximo escenario europeo. En el debut de Como en la Champions 2026/27, Paz disputó los 90 minutos y terminó con dos asistencias y un 95% de precisión en sus pases, según los registros oficiales de UEFA. El dato describe algo más profundo que una buena estadística: su juego puede tener influencia cuando aumenta la velocidad, la exigencia y la calidad de los rivales.
Hay una frase suya que ayuda a explicar cuánto cambió su recorrido en pocos años. “Es un cambio enorme. Jugar en las inferiores en Madrid es una gran cosa, pero entrar en primera división y enfrentarse a jugadores de altísimo nivel en Serie A es otra historia”, contó durante su etapa en Como. La evolución pasó por aprender a jugar con menos tiempo y espacio, una escuela perfecta para un futbolista cuya principal virtud aparece cuando logra encontrar un segundo para pensar.
Mastantuono, personalidad, zurda y llegada
Franco Mastantuono representa otra variante. Su recorrido tiene mucho de extremo y mucho de mediapunta, con una zurda capaz de modificar una jugada desde la banda derecha hacia el centro. La capacidad para conducir hacia adentro, encontrar una ventana para el remate y asumir responsabilidades ofensivas forma parte de su repertorio.
La Serie A le está ofreciendo un escenario exigente para desarrollar esa personalidad. En sus primeros partidos con Fiorentina tuvo presencia constante y, ante Venezia, protagonizó una actuación que marcó un punto de inflexión: convirtió tres goles en la victoria 4-2. Dos llegaron con remates desde afuera del área y el tercero apareció sobre el tramo final. Con 19 años y 28 días se convirtió en el extranjero más joven en marcar una tripletta en la Serie A y en el jugador más joven de Fiorentina en conseguir una actuación de ese tipo.
Mastantuono también entiende que el regreso a la Selección pasa por el rendimiento cotidiano. En una entrevista reciente dejó una definición que encaja perfectamente con la lógica planteada por Scaloni: “La camiseta de Argentina es la más linda de todas y espero volver a vestirla pronto. Pero, para que eso suceda, tengo que trabajar duro, entrenar y jugar”.
La frase tiene valor porque muestra cuál es su propio punto de partida. Mastantuono sabe que el talento abre puertas, pero la continuidad en un seleccionado se construye con minutos, actuaciones y adaptación. En Fiorentina tiene la posibilidad de sumar justamente eso: partidos de alta exigencia, responsabilidades ofensivas y una posición desde la que puede seguir desarrollando su capacidad para romper líneas.
Soulé y Prestianni, velocidad para cambiar el ritmo
Matías Soulé llega desde una Roma que empezó la temporada con protagonismo en Italia. Su relación con el juego tiene una cuota importante de improvisación: puede recibir abierto, conducir hacia zonas interiores, asociarse con otros atacantes y aparecer cerca del área. Gian Piero Gasperini lo utilizó dentro de un frente ofensivo con mucha movilidad, una estructura que le permite participar en diferentes alturas.
El entrenador italiano había marcado especialmente su evolución durante la pretemporada. “Durante esta preparación estuvo muy bien”, explicó Gasperini, quien también destacó que Soulé había logrado recuperarse física y atléticamente después del problema de pubalgia que había atravesado. Poco después, el argentino apareció en un momento decisivo: marcó en el minuto 93 para darle a Roma una victoria 2-1 sobre Atalanta en la fecha 3.
Prestianni representa una energía diferente. El atacante de Benfica tiene 20 años y juega con una intensidad asociada a la velocidad, la gambeta y la capacidad para atacar al defensor. Su inicio de temporada en Portugal fue especialmente productivo,
Su evolución también puede medirse en aspectos que exceden las estadísticas ofensivas. Pablo Aimar, integrante del cuerpo técnico de las selecciones argentinas, destacó recientemente ese crecimiento al hablar del delantero: “Prestianni tuvo siempre fortaleza mental, desde pequeño”, y remarcó que se está afirmando “no solo a base de gambeta y goles, sino también defendiendo”. La observación de Aimar apunta a una transformación importante: convertir el talento individual en una herramienta cada vez más completa para el equipo.
La nueva generación de la Selección Argentina tiene algo viejo para defender
Los cuatro llegan con historias diferentes, pero hay un punto de encuentro. Paz necesita tiempo y libertad para pensar; Mastantuono encuentra su mejor versión cuando puede atacar espacios y encarar; Soulé combina desequilibrio con asociación; Prestianni transforma la velocidad en amenaza. Ninguno juega exactamente como el otro.
Esa diversidad puede convertirse en una de las características de la próxima Selección. Durante muchos años, Argentina tuvo futbolistas capaces de concentrar varias de esas virtudes en una misma figura. Ahora aparecen distintos jugadores que pueden repartir funciones creativas y ofensivas dentro del equipo, con posibilidades de complementarse según el rival, el partido y la idea táctica.
Prestianni lo explicó desde Benfica con una mirada que también sirve para entender esta etapa. Después de marcar frente a Gil Vicente y ser elegido como el mejor jugador del partido, puso el acento en el grupo y en los objetivos colectivos. Benfica destacó su intención de valorar el rendimiento del equipo por encima de cualquier logro individual.
Ahí aparece una de las claves del proceso que comienza. La Selección Argentina necesita que sus nuevos nombres mantengan la personalidad que los hizo llegar hasta este lugar y, al mismo tiempo, aprendan a ponerla al servicio de una estructura colectiva. Paz, Mastantuono, Soulé y Prestianni tienen edades, posiciones y recorridos distintos. Comparten, sin embargo, una manera de mirar el fútbol: recibir la pelota, animarse, intentar una gambeta, encontrar un pase, acelerar cuando aparece el espacio.
Son virtudes que cambian de dueño con el paso del tiempo. La camiseta sigue siendo la misma y la exigencia también. Ahora hay cuatro jóvenes llamando a la puerta desde Europa, cada uno con su propia versión de una vieja identidad argentina.
