PAOK ganó la Copa de Grecia en medio de ambiente de violencia

Un gol del portugués Vieirinha y otro en el tramo final de Dimitrios Pelkas dieron el sexto título de la Copa de Grecia al PAOK Salonika (0-2), que, al igual que el pasado año, se impuso en la final al AEK de Atenas que entrena el español Manolo Jiménez.

La quinta final entre ambos equipos en esta competición estuvo plagada de incidentes antes del encuentro y momentos de dureza sobre el terreno de juego.

El árbitro, el español David Fernández Borbalán expulsó a tres jugadores. Uno del AEK, el bosnio Ognjen Vranjes y dos del PAOK. Primero el brasileño Mauricio, por una dura entrada y en el tiempo añadido, con el partido sentenciado, el caboverdiano Fernando Varela.

El sexto título de la Copa de Grecia para el PAOK, segunda consecutiva, se fraguó a la hora de partido. Antes, el cuadro que entrena el rumano Razvan Lucescu ya pudo adelantarse por medio de un penalti que cometió Michalis Bakakis y que falló el serbio Aleksandar Prijovic. El meta del AEK, Vasilios Barkas, detuvo el tiro desde los 11 metros.

El primer gol del PAOK llegó en el 65. Con un golpe franco lanzado por Vieirinha imposible para el meta ateniense.

El AEK, campeón de la Liga de Grecia, buscó el empate pero careció de puntería. En el tiempo añadido, ya con 10 jugadores por equipo por las expulsiones de Vranjes y Mauricio, el conjunto de Salónica sentenció la final.

Fue en un contraataque. Con una buena acción por la izquierda de Prijovic que culminó Pelkas a puerta vacía.

Sin embargo, la violencia comenzó desde los días previos al encuentro, y se fue agravando conforme se acercaba la hora de la final, que a pesar de todo comenzó como estaba previsto.

Las excepcionales medidas de seguridad, con 5,000 agentes de policía y 30 escuadrones de agentes antidisturbios, no han evitado que estalle la violencia tanto dentro como fuera del estadio OAKA.

En los alrededores del estadio sólo una persona fue sido detenida y 13 han sufrido heridas leves.

Por la tarde un grupo de ultras del AEK de Atenas prendió fuego a una furgoneta en la que viajaban seguidores del PAOK al lanzarle cócteles molotov.

Una vez los ocupantes salieron del vehículo, los golpearon, dejándolos levemente heridos, y huyeron del lugar.

Además, según informan medios locales, un grupo de seguidores del equipo de Salónica intentó entrar al estadio sin boleto, y otro, del AEK, fue rechazado por la Policía con gases lacrimógenos cuando intentaron acercarse a los aficionados del PAOK conduciendo motocicletas y prendiendo fuego a algunos contenedores.

Dentro del estadio el último incidente estalló cuando varios seguidores de los negriblancos invadieron las gradas que se mantienen vacías para separar a las aficiones.

Además, justo antes de comenzar el partido, varios aficionados del PAOK invadieron el foso y provocaron un pequeño incendio al disparar unas cinco bengalas.

Estos dos equipos se vuelven a ver las caras tras su último encuentro, el polémico partido en el que el presidente del PAOK, Iván Savvidis, invadió el campo de juego armado con una pistola para protestar por la anulación de un gol en el último minuto.

Este incidente provocó la suspensión de la liga griega durante tres semanas y unas sanciones contra el club de Salónica que propiciaron que el AEK se proclamara campeón. No lo era desde hacía 24 años.

El fútbol griego atraviesa una crisis de credibilidad crónica, con acusaciones de partidos amañados y enfrentamientos graves entre aficionados de los clubes.

Tras la suspensión de la liga en marzo, el presidente del comité de la FIFA para supervisar la Federación Griega de Fútbol (EPO), Herbert Huebel, recomendó la expulsión de los clubes griegos y sus selecciones nacionales de las competiciones internacionales.

La FIFA tomará una decisión al respecto a comienzos de junio y la EPO tiene tiempo hasta entonces para presentar un plan de reformas.