Uniformes 'pirata', jugadores descalzos, entre las curiosidades que Javier Martínez se encontró en África

Javier Martínez ESPN

Javier Rosas

Javier Martínez ha dirigido a dos equipos en África, uno en Uganda y otro en Ruanda y llegó a dicho continente gracias a uno de los 200 currículums que mandaba a la semana y donde se encontró con muchas curiosidades, además del choque cultural, como el hecho de que se dio cuenta que sus jugadores usaban ropa deportiva ‘pirata’ y algunos de ellos entrenaban descalzos, además de que mientras caminaba por la calle su piel y cabello se convertían en atractivo para las personas, quienes se acercaban a tocarlos.

“Yo mandaba 200 correos por semana a los diferentes equipos y yo traducía mi currículum desde el español, inglés, árabe, chino y pues esto lo hacía por esta condición que yo no tenía ningún representante y pues empecé a promoverme yo mismo”, recuerda Martínez, quien además del español, habla inglés.

“Me iba a los correctores, porque ya que terminas uno y lo tienes lo tienes que traducir, lo tienes que traducir en árabe, en chino y a veces me quedaban muchas dudas, no sabía si era correcto, o no era correcto, pero me atreví a mandarlos y puedo mencionar que lo he mandado más de cinco mil veces, por lo menos me escucharon en cuatro equipos, ha valido la pena, pero es muy complicado”, reveló.

Fue uno de esos cinco mil currículums que lo llevó al Vipers de Uganda, equipo al que comenzó a analizar desde antes de que viajara a África, por lo que en fotos notó que los jugadores vestían ropa deportiva de la marca alemana de las tres franjas, sin embargo, cuando llegó se llevó la sorpresa de que no eran originales.

“Yo cuando vi las fotos previo a irme, veía que estaban con ropa Adidas y se veía muy bien, pero cuando llego me doy cuenta que eran piratas. El patrocinador no era Adidas, en alguna ocasión me acerqué al dueño del equipo, ‘oye, ¿no te puede penalizar Adidas?’, pero me dijo ‘no profe, aquí en África no llega Adidas, no se preocupe’”.

Martínez quedó asombrado en un entrenamiento al que algunos de sus jugadores llegaron descalzos a pesar de que les había pedido tenis para trabajo físico y zapatos de futbol para los ejercicios con balón.

“Por lo menos cinco no trajeron ni tenis, ni zapatos, descalzos, les pregunté si así iban a entrenar, ‘sí profe, es que así me siento más a gusto’ y hasta se burlaban de mí porque me decían sobre el pasto sintético donde entrenábamos ‘profe, esta superficie está mejor que mi casa, aquí puedo correr y hacer lo que quiera’; estaban muy acostumbrados, no solamente en el futbol, también lo ves en la vida diaria, mucha gente descalza, pero ya están adaptados a esto”.

Incluso asegura que en una ocasión el dueño del equipo compró un lote de zapatos de futbol en Inglaterra para dárselos a los jugadores mismos que “los valoran mucho".

"Yo vi a un jugador que se fue a su casa con los zapatos”, mencionó.

Las sorpresas no pararon para el mexicano, pues fuera de las canchas, donde realizaba su trabajo, su cabello y piel eran un centro de atención para las personas, mismas que se acercaban a tocarlo.

“Yo no estoy tan ‘güero’, pero al hombre blanco le llaman ‘Mzungu’. El ‘Mzungu’ es aquella persona que es externa y lo definen muy bien porque hay chinos que son blancos y a ellos les dicen ‘Chinise’, pero a nosotros nos dicen ‘Mzungu’. Pasa la gente y te quiere tocar el pelo, la gente te quiere tocar la piel, pero te rompe el corazón la vida diaria, la gente la ves y sufre mucho, pero, aunque tienen todos esos sufrimientos, tienen un espacio para sonreírle a un ‘Mzungu’. Ganabas un partido y te levantaban como torero”, concluyó.