Raposo: "Voy a dejar mi 100% en River y a sumarle al equipo en todo lo que pueda"

Rapi, revelación de Las Leonas en los Juegos Olímpicos de Tokio ESPN

Si Valentina Raposo tuviera que ponerle el moño a su año calendario perfecto, quizás sería por estos días que podría estar celebrándolo. O al menos festejando el primero de muchos años deportivos que podrían ser perfectos para la defensora salteña de 19 años que, como gran marco a toda la temporada anterior inicia esta, la 2022, debutando en el Torneo Metropolitano, el más exigente del país a nivel de clubes. Y por eso que viene transitando es que “Rapi”, quien irrumpió en la escena siendo una de las figuras de Las Leonas en los últimos Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (en 2021, a raíz de la pandemia), es la gran incorporación del certamen de Buenos Aires en el que vestirá los colores de River, subcampeón de la última temporada.

“Desde chica siempre veía las finales del Metro, me encantaba mirar esa vida de playoffs, la adrenalina y la locura con la que se viven esas instancias finales”, le dijo Raposo a ESPN.com, en el umbral del debut de este sábado 5 de marzo ante Liceo Naval y que en cierta manera le da vuelta a ese círculo de sueños cumplidos que se inició el año pasado cuando hacia abril, con ella entrenando en Las Leoncitas, Carlos “El Chapa” Retegui, entonces DT de Las Leonas, la dejó para jugar un amistoso con el seleccionado mayor porque sufría la reciente baja de Silvina D’ Elía en el puesto.

Con entonces sólo 18 años, “Rapi” descolló. Se ganó un lugar en los Juegos Olímpicos en los que el equipo se quedó con la medalla plateada y fue una de las figuras. Ese camino por delante abrió un horizonte aún más tentador. Este año podría jugar, por caso, el Mundial Sub 21 (en abril en Sudáfrica) y el de mayores (en julio en España-Países Bajos), en un hecho pocas veces visto. “Todo esto que pasó con Las Leonas hizo que empezara a ver lo del Metro como una oportunidad. Amo Salta pero los viajes ya resultan agotadores cuando los hacés cada fin de semana y tengo que estar bien para entrenar con el seleccionado. Así que, me costó la decisión pero la tomé”.

Valentina Raposo ya transitó lo que a otras jugadoras quizás le tome años y años. O aquello que muchas ni siquiera alcancen, aunque lo sueñen. Pero mantiene la humildad y la esencia de ese Interior profundo, el que la vio nacer y crecer. “Insisto, amo Salta, me encanta, soy amiguera y de la familia. Por eso, el hecho de que mi hermana esté en River desde hace algunas temporadas me facilitó las cosas, vivimos juntas. No sé si sola me hubiera animado”.

Es que en realidad, Camila, dos años más grande y también defensora, inició primero su camino en procesos de selección, ya que integró la camada que se preparó para los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018. En esas concentraciones, Camila dio el primer paso de un recorrido que hoy la vuelve a unir con su hermana con quienes sólo jugaron juntas en divisiones inferiores del club Popeye, nunca en Primera. Para cuando “Rapi” llegó a la máxima división en 2019, Camila ya se había ido. Y ahí, en el club del personaje que come espinaca y en el que inmortalizaron el orgullo de ser su cuna con un mural con su foto, dejó algo pendiente: “Me quedó eso de no poder salir campeona con mi club, ¿podés creer? Perdimos las últimas dos finales”.

Sabe Valentina que quizás cuando el recorrido de una larga carrera vaya adentrándose en años va a volver para darse el gusto en su provincia. Hoy sabe también que el Metropolitano es el certamen más competitivo que puede tener y que lo necesita. Porque una cosa lleva a la otra. Jugó lo que pudo hasta el año pasado en su club de origen y disputó esa final sabiendo que era tal, la última por ahora. El horizonte cercano estaba despejado: “River es un club de mucha competencia, de mucho nivel, un club tremendo. Lo eligió mi hermana en su momento, por lo cual ya es suficiente”, contó “Rapi”. Aunque también sabiendo esto: “River también tiene muchas jugadoras del Interior y creo que eso me hará sentir aún mejor”.

Sobre las compañeras y plantel del que ya es parte, confesó que “desde que llegué me recibieron muy bien, a algunas las conocía y a otras no, pero todo relindo y por eso estoy agradecida”. De paso, dijo que ya está “aprendiendo de dos jugadorazas” como son Macarena Rodríguez y Lucina von der Heyde, dos consagradas en Las Leonas. Luchi incluso, con posibilidades de seguir siéndolo aunque hoy esté alejada del equipo. Por su parte, “Rapi” aportó su sello de humildad nuevamente: “Voy a dejar mi 100% y sumarle al equipo en todo lo que pueda”. Como una más, así llega la salteña a su primer Metropolitano. Aunque su nombre esa excluyente.