TORREÓN --Después de los lamentables hechos que se suscitaron en el Estadio Jalisco, y donde casi una decena de policías resultaron heridos y con lesiones graves, afortunadamente en la comarca lagunera se han olvidado los hechos violentos por parte de las barras bravas de aficionados que alguna vez poblaron las tribunas del antiguo Estadio Corona y ahora del Territorio Santos Modelo.
Con anterioridad era común ver los enfrentamientos dentro y fuera del estadio entre porras de equipos visitantes y aficionados de Santos, principalmente contra Monterrey y Tigres, considerados los partidos de alto riesgo.
Los incidentes se disminuyeron por la cultura deportiva que se inculcó en la afición, sin embargo en cuanto a seguridad se han tomado diferentes medidas que han erradicado casi por completo los hechos y riñas dentro del inmueble, sobre todo las ocasionadas por los grupos de animación contrarios.
A partir del año 2011 la directiva en conjunto con la Dirección de Seguridad Pública Municipal, el Departamento de Protección Civil, y el cuerpo de seguridad privada del TSM comenzaron con medidas que han prevalecido y han convertido al Estadio Corona en uno de los más seguros del futbol mexicano.
El último hecho lamentable y fuera del control de la seguridad misma del estadio, fue la balacera ocurrida el 8 de junio del 2011 en las afueras del complejo deportivo, que ocasionó la suspensión del encuentro frente Morelia, que tuvo que jugarse semanas después. A partir de ahí se tomaron medidas más precisas para el manejo de la seguridad.
Las porras visitantes y los grupos de animación visitantes fueron escoltados desde kilómetros antes de llegar a la comarca lagunera por la Policía Estatal de Coahuila, hasta llegar al estacionamiento del estadio. En caso de ser un partido de alto riesgo, los aficionados visitantes son revisados por un filtro de seguridad por la Policía Municipal para evitar el ingreso de armas, drogas, pirotecnia y objetos peligrosos.
Antes de entrar al estadio, los aficionados visitantes pasan por otro filtro de revisión por parte de la empresa de seguridad privada en el estadio, con detectores de metales, tratando de evitar la introducción de objetos prohibidos por la misma federación mexicana.
Al salir del estadio, según las circunstancias, la porra visitante es retirada antes de que termine el partido y conducida hasta los camiones para evitar algún enfrentamiento dentro o fuera del estadio con aficionados de Santos. Cada grupo de aficionados del equipo visitante es custodiado por seguridad pública y privada en una zona especial del estadio durante todo el partido.
En cada partido normal, en el TSM se utilizan 300 personas para la seguridad, contando con agentes de seguridad pública municipal y estatal, así como personal de seguridad privada dentro y fuera del estadio, aumentando el número a 500 o más en caso de ser necesario, con la ayuda de un helicóptero para mayor vigilancia.
El estadio cuenta con un sofisticado sistema de circuito cerrado, donde es permitido observar a los 30 mil aficionados que pueden poblar las tribunas del inmueble, y donde se han detectado infractores que ya tienen negada la entrada al estadio, son cuatro hasta el momento los aficionados no bienvenidos en el recinto.
Se negó en su momento la introducción de banderas o astas de las mismas que pudieran ser utilizadas como armas para golpear, sin embargo ya se permite el uso de banderas con asta de plástico de PVC.
Gracias a estas medidas el territorio Santos Modelo se ha convertido en uno de los estadios más seguros de nuestro balompié, esperando que la afición de la comarca lagunera siga mostrando esa buena cultura social y deportiva en el interior de la casa del dolor ajeno, como se ha bautizado a la sede del Santos Laguna..
