Italia recibió a Chile, en un partido histórico para Los Cóndores por la ventana internacional de noviembre, en el Estadio Luigi Ferraris de Genova, donde el conjunto de Gonzalo Quesada no dejó dudas para alcanzar un merecido 34-19. Lo mejor del rugby, en Disney+ Plan Premium.
La primera mitad transcurrió en gran parte dentro del campo chileno, ya que la Azzurra se propuso obtener el monopolio del juego y durante más de media hora cumplió su cometido. La mayor jerarquíaa y su mayor roce dentro del rugby internacional fueron claves para ser superiores, con la paciencia necesaria para avanzar metro tras metro, aunque sin la eficacia para lograr un resultado acorde al trámite de juego.
A pesar de ello, la defensa abroquelada y bien organizada de la Roja fue el punto a destacar en los primeros 40 minutos. Pero tanto tiempo sin la ovalada hizo que aparecieran paulatinamente las indisciplinas. Así fue ganando envión y territorio el conjunto de Quesada, que logró finalizar tan sólo dos oportunidades en el ingoal latinoamericano: primero fue Ange Capuozzo, aprovechando su velocidad para filtrarse, y luego Tommaso Di Bartolomeo, gracias al poderío del pack, los que hicieron festejar a los tifosis.
Pero cuando todo indicaba que la diferencia iba a ir en alza, los Cóndores comenzaron a ganar las disputas y lograron jugar los últimos minutos con la ovalada en su poder. A diferencia de los dueños de casa, lograron facturar cuando tuvieron la oportunidad, con el pilar Salvador Lues apoyó en la última acción del primer tiempo, tras el dominio del pack chileno ante sus pares, para finalizar con un esperanzador 15-7 transitorio.
El envión anímico de la agónica conquista se notó en el inicio del complemento, ya que los de rojo se mostraron con otra propuesta en los primeros minutos del complemento. Esta nueva premisa tuvo su premio a los diez minutos con la conquista del wing Nicolas Saab, que madrugó a Ange Capuozzo, ganando la disputa en el aire para irse en soledad hacia la meta.
Esto hizo reaccionar a los italianos, que a partir de allí lograron adueñarse nuevamente del trámite del encuentro. Esta vez lograron darle eficiencia a su superioridad con las conquistas de Tommaso Di Bartolomeo, que lograba su doblete, y Monty Ioane para lograr una nueva brecha de 15 puntos cuando restaban poco menos de 20 minutos para que suene la chicharra.
Tanto tiempo jugando en territorio propio, defendiendo con orden y fiereza, hizo que el cansancio comenzara a hacer mecha en el elenco dirigido por Pablo Lemoine. Con Italia en constante posición ofensiva, Monty Ioane nuevamente doblegó a la defensa chilena para alcanzar su segunda conquista de la noche, que terminó por sentenciar este histórico desafío para el rugby chileno.
Cuando todo parecía sellado, Chile nuevamente logró golpear en la última acción de la mitad, siendo esta vez Clemente Saavedra el encargado de tener la palabra final dentro de un encuentro que terminó dejando muchas notas positivas para los trasandinos.
