Sudáfrica salió fortalecida de la última cumbre Shape of the Game de World Ruby en Londres. En un encuentro clave de cara al Mundial 2027, donde se debatieron posibles ajustes reglamentarios, la postura impulsada por SA Rugby —con Rassie Erasmus como una de las caras visibles— consiguió frenar reformas de peso que apuntaban a transformar aspectos centrales del rugby de XV, especialmente en las formaciones fijas.
Durante los meses previos, la unión sudafricana trabajó para consolidar alianzas estratégicas, principalmente con Francia, con el objetivo de resistir iniciativas que buscaban agilizar el juego a costa de reducir la incidencia del scrum y el maul. En la reunión participaron directivos, responsables de alto rendimiento, árbitros y entrenadores de las principales potencias, pero finalmente no se aprobaron cambios de gran magnitud.
La discusión se dio en un contexto en el que algunas uniones pretendían modernizar el reglamento para hacerlo más dinámico y atractivo frente a otros deportes. Sin embargo, desde el bloque sudafricano sostuvieron que la esencia del rugby radica justamente en su diversidad física y en la importancia de las formaciones, elementos que lo diferencian de otros códigos.
Si bien no consiguieron todos los puntos que impulsaban —como la implementación inmediata de lanzamientos completamente rectos en el scrum—, sí se avanzó en reforzar la obligación de que el hooker dispute activamente la pelota en la formación. En definitiva, el resultado fue interpretado como una señal clara: al menos por ahora, el rugby de XV mantendrá su identidad sin cambios estructurales drásticos.
