Emiliana Arango pasó el primer turno en Mérida, México, y dialogó con la prensa sobre esa "mochila que se sacó de encima" sin descuidar que lo importante está en otro lado: "No creo que no es una sola cosa en la que deba mejorar; debo hacerlo en todos los aspectos de mi juego, pero más importante que el tenis es seguir creciendo como persona", le dijo a EFE.
Finalista del WTA 500 de Mérida la temporada pasada (Emma Navarro la derrotó por doble 6-0), quiere revancha aunque silba bajito: "No tengo obsesión por volver a jugar con ella, pero sería algo muy lindo, aunque la verdad, me da igual si pasa o no".
Sabe que tiene el público a su favor: "Me quieren bastante. Sobre todo niños. Me hacen sentir como en casa y me emociona jugar con estadios así de llenos".
Aunque en su perfil del WTA se menciona el polvo de ladrillo como la superficie en la que prefiere jugar, la sudamericana no está ta segura de eso: "El año pasado hice dos finales en canchas duras (la otra fue en el WTA 500 de Guadalajara). Yo crecí jugando en arcilla: es donde aprendí a jugar y tengo un cariño por las canchas de tierra, pero no creo que sea mejor en un tipo de superficie que en el otro. Disfruto jugando mucho en los dos".
Enfrentará a María Bouzkova, cuarta favorita, y no quiere ser la única colombiana exitosa en el torneo: "He compartido con Cami (Osorio) desde que los ocho años; hay una relación muy linda entre nosotras. La admiro porque ha logrado vencer muchos obstáculos en su carrera; es una gran mujer".
