Tomás Etcheverry vivió un mes de película (de terror)

Las últimas semanas de Tomás Etcheverry poco tienen que ver con la de un tenista que está en el lugar 144 del ranking ATP y que aspira a jugar regularmente torneos ATP y main draws de Grand Slam. Más bien tiene pinta de novela dramática o película de suspenso.

El platense, una fija en torneos de categoría Challenger, litearlmente desapareció del mapa de un momento a otro (fue el 11 de septiembre) y le contó su historia al diario El Día de La Plata.

"Después de jugar en Banja Luka (Bosnia) tenía que ir a Polonia y debía cruzar por Alemania. Hasta ahí era todo normal hasta que, en el aeropuerto, cuando me pidieron el pasaporte, me sacaron de la fila de pasajeros y estaba solo. No entendía lo que pasaba", comenzó el relato.

"Estaban los de migraciones pero en un momento vi que se acercó personal de la policía militar. No entendía nada por el idioma y por todo lo que sucedía. Tenía mucho miedo. Entre inglés y alemán me explicaron que había sobrepasado el límite de permanencia, que era de 90 días en países que pertenecen a la Comunidad Europea. Me dijeron que me tenían que deportar y entré en pánico", continuó.

La explicación estaba al alcance de la mano: "Cometí un error sin querer: superé por 23 días el límite de tiempo ininterrumpido que se puede permanecer en la Comunidad Económica Europea, que por la pandemia se redujo a sólo tres meses. Mi falla estuvo en que pensé que haber ido a jugar el US Open interrumpía el conteo pero no fue así. Los días siguieron corriendo".

"Ni bien me dejaron en libertad tomé el primer avión y me vine para Argentina. Con la pandemia no es fácil pero encontré uno que de Estambul con escala en Río. En Turquía estuve once horas esperando el vuelo. El tiempo no pasaba más: dormí en el piso y todavía tenía miedo", expresó.

Aterrizado en Ezeiza, el platense se sometió al usual testeo de COVID-19 y su resultado dio positivo. La pesadilla continuaba. "Llevaba siete meses sin ver a mi familia. Me sorprendí cuando me dio positivo. En Europa y en Estados Unidos me hice un sinfín de hisopados por COVID y fueron todos negativos. Estaba asintomático pero, como indica el protocolo, me llevaron a un hotel de Buenos Aires en un taxi especial".

Después del aislamiento correspondiente de diez días Etcheverry parece recuperar algo de su no tan vieja vida. Se entrena en el Racket Club a las órdenes de Carlos Berlocq y el Challenger de Buenos Aires aparece en el horizonte como próximo objetivo. Adentro de una cancha sano y salvo. Como en la vieja normalidad.