Hasta Joshua-Ruiz 2, división pesada congelada y sin libreto

Andy Ruiz Jr. se anotó una de las sorpresas más grandes en la historia del boxeo al vencer por KOT a Anthony Joshua Rich Graessle/Icon Sportswire

La división de los pesos pesados inició el 2019 bajo las mejores perspectivas y al influjo de sus tres figuras dominantes: Anthony Joshua, Tyson Fury y Deontay Wilder. Todo el escenario estaba montado para su exclusivo lucimiento. Sin previsión de enfrentamientos entre ellos el libreto estaba claro, rivales a modo y mucha exposición.

Joshua con sus trajes a medida, Fury luciendo su carisma de nuevo sueño americano y Wilder extrovertido, en plan de celebridad, frente a las cámaras de cualquier transmisión boxística. Se presumía un año tranquilo donde se condimentaría la Wilder-Fury2 para el 2020 y Joshua, con el respaldo de tres cinturones mundiales, tendría un debut tranquilo en USA buscando también el próximo año su sueño americano ante el vencedor de esa revancha.

Bajo la premisa del poco riesgo, Wilder enfrentó a Dominic Breazeale y lo noqueó, como se presumía, en el mero primer asalto. Fury enfrentó a Tom Schwarz y, como se presumía, lo noqueó en el mero segundo asalto. Joshua enfrentó a Andy Ruiz y en ese momento se rompió el guion. El mundo asistió anonadado a la victoria contundente, inapelable, por un KO despiadado del californiano sobre el británico en el séptimo episodio.

A dos meses de esa noche histórica para uno y aterradora para el otro, la primera constatación es que Ruiz no solo noqueó a Joshua, también noqueó a toda la división. La dejó congelada, sin reacción y detenida en el tiempo. Quizás, hasta la revancha, hasta la Joshua-Ruiz 2.

En estos dos meses, todos aprendimos sobre la cansadora rutina de los estereotipos en boxeo y las dificultades que enfrenta el negocio cuando se rompe esa rutina. Ruiz fue el destructor de ese escenario donde ganaba el que mandaba en las apuestas, donde perdía el que se suponía debía perder o empataban los que no merecían perder. Fue el outsider, el intruso que pateó el tablero.

Un tablero que continúa pateado y dos meses después ni siquiera se han juntado sus piezas. Peor que eso, la noticia es que así seguirá por los próximos meses. Al menos, hasta saber si Joshua recupera sus cinturones y todo vuelve a la normalidad o Andy Ruiz le repite la dosis para consolidarse como un campeón diferente y con tres diademas. En eso hay mucha imagen en juego, especialmente la de aquellos que siguen sin digerir la victoria de Ruiz y su increíble protagonismo.

El triunfo o la derrota de los estereotipos

Aunque la victoria de Ruiz todos la celebramos como un triunfo del deporte y de la sana competencia, donde puede ganar o puede perder cualquiera, para el show su triunfo fue una tragedia. No importa que Ruiz fuera un boxeador que en su larga carrera nos demostró con creces sus cualidades y rompió aquella deducción mercantilista de que “imagen es documento”. Ni el negocio ni sus rivales, aun logran digerirlo.

Si leemos las últimas declaraciones de Anthony Joshua sobre la necesidad de recuperar la pasión de boxear para recuperar sus cinturones, entendemos que el británico aún no ha logrado bajar a tierra. Si notamos la mesura, las frases limitadas y cuasi inexpresivas de Fury o Wilder cuando se refieren a Andy Ruiz, también notamos que el resultado de aquella pelea les atribuló hasta los verbos.

¿Cómo es eso? Los campeones pesados invictos más verborrágicos del momento, los más desenfadados y amigos de desafiar hasta su sombra, pese a sus tres cinturones, no han pronunciado un solo desafío contra el mexicano. Por el contrario, pese a que no está aún definida su posible revancha, los dos (Wilder y Fury) le dan absoluta prioridad a la segunda pelea entre ambos.

“Sin faltarle el respeto, a Andy Ruiz no lo considero parte de esta carrera de dos caballos. Creo que Wilder y yo venceríamos cómodamente", fue la sentencia sobria de Fury sobre Ruiz, luego de vencer a Schwarz.

Wilder también fue mesurado: "Veremos qué pasa, pero ¿y si Ruiz Jr y Joshua no pelean? Si no toman la revancha, entonces estaremos esperando que Ruiz Jr. se lance a un combate de unificación", dijo.

El pasado reciente no miente, hay un cambio dramático en la división superior. Por mucho tiempo nos tocó asistir a un duelo verbal interminable sobre cualquiera de los dos posibles cruces: Fury vs. Joshua o Joshua vs. Wilder. Negociaciones interminables, especulaciones infinitas, apuestas, discusión de sedes para el millonario evento y certeza absoluta que la comida en la máxima división solo tenía tres cocineros. Ahora todo cambió, pero los principales actores trasmiten un solo mensaje: “no se lo creen”.

"Me siento lo suficientemente fuerte y siento que puedo corregir mis errores", dijo Joshua a Sky Sports. "Necesito estar rodeado de la mayor cantidad posible de personas de boxeo porque en este momento necesito sumergirme en la experiencia y el conocimiento, y recuperar esa pasión".

O sea, el británico en su lenguaje indirecto, asume que la mayor cuota de culpa en la derrota es suya y no un mérito de su rival, como si evitar citarlo (a Ruiz) le ayudara a excomulgar la humillación. A su manera, no termina de despertarse de la pesadilla y solo quiere despertar cuando termine la revancha y se vea ganador.

Deontay Wilder y Tyson Fury parece que van en la misma sintonía. Parece que solo empezarán a creer en Ruiz o dejarán de creer del todo en Joshua, tras el resultado de la revancha. Hasta entonces, en su lenguaje público no les entusiasma una pelea contra el hijo de mexicanos.

Para entender esa dicotomía de su expresividad – explosiva por un lado y sobria por el otro – habría que recurrir a algún manual de psicología deportiva y abordar la conducta mental del perdedor cuando no se preparó para serlo o el perdedor que cae ante un rival que en la visión estereotipada del show boxístico nunca debe o debió ganar.

Es posible, siguiendo ese concepto, que tanto a Fury como a Wilder, les aterra la sola idea de pasar por una humillación parecida a la que sufrió Joshua. Por ello, pese a las notorias ventajas en altura y alcance de brazos sobre el californiano, pese a la oportunidad de ganar tres cinturones en una sola pelea, ninguno de los dos se imagina en un ring contra Andy Ruiz Jr., como si prevaleciera el miedo a perder, sobre la ambición de ganar.

Es posible que sea o que no sea un caso de estereotipos, pero, sin duda, nos transmiten esa impresión ¿Debería molestarnos esa rara indiferencia hacia el triple campeón mundial? Para nada. Por el contrario, ese clima de miedo será un atractivo adicional para la revancha entre Joshua y Ruiz. Si se repite el resultado, habrá que ver de cual (Fury o Wilder) llega el primer desafío oficial y cuál de ellos asumirá la pelea sin miedo a pasar por la misma humillación que Anthony Joshua.