Andy Ruiz a un año de su hazaña ... el balance es positivo

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Andy Ruiz, a un año de su 'golpe de suerte' (1:44)

El 'Destroyer' mexicano ha vivido sus mejores 12 meses en el boxeo profesional. (1:44)

Digno de un guión de Hollywood, Andy Ruiz se consagró hace un año como triple campeón mundial de peso Pesado contra todo pronóstico, se tiró a los brazos del deleite y cuando quiso recuperar el tiempo perdido, ya no le alcanzó para conservar su puesto en el trono, pero a pesar de todo, el balance sigue siendo positivo.

Un mes antes de la batalla, Andy y su entrenador Manuel ‘Manny’ Robles ofrecieron una conferencia de prensa en Las Vegas, y ahí muchos publicaron la novedosa forma en que había conseguido la batalla con Anthony Joshua, entonces campeón Pesado de la Asociación Mundial de Boxeo, Federación Internacional de Boxeo y Organización Mundial de Boxeo, pero pocos hablaban de la sorpresa.

Y de verdad todo parecía entonces de película, pero si no ganaba Andy, iba a ser sólo una anécdota más. Andy le mandó un mensaje a Eddie Hearn, promotor de Joshua, vía Instagram, y le dijo que estaba listo para tomar el lugar que había dejado escapar Jarrell Miller tras fallar el protocolo antidopaje rumbo a la pelea. Con el tiempo encima, se barajaron algunas opciones, pero fue Ruiz el elegido.

Llegó la hora de la pelea, Joshua estaba probablemente pensando en la unificatoria con Deontay Wilder, entonces campeón del Consejo Mundial de Boxeo. Era la primera pelea de Joshua en suelo estadounidense y la gala en el Madison Square Garden, la arena más famosa del mundo. Era increíble.

Ruiz, sin absolutamente nada que perder, había hecho un gran campamento. Si bien es cierto que sólo tuvo cinco o seis semanas para prepararse para Joshua, venía de un largo campamento que culminó con una victoria por la vía rápida sobre Alexander Dimitrenko el 20 de abril de 2019.

Arrancó la pelea y estaba haciéndolo bien Joshua, de hecho, tiró a Andy en el tercer episodio, pero cometió el error de confiarse, porque fue por él para noquearlo y en los intercambios resultó lastimado por la andanada de golpes del mexicano. Después de cuatro caídas, Andy lograba el campanazo, se había consagrado como el nuevo campeón al noquear a Joshua en siete asaltos. Era la sorpresa más grande en casi 30 años de boxeo en el mundo.

La hazaña cimbró a medio mundo, pero sobre todo al propio Andy Ruiz. El festejo se alargó, lo recibió el presidente de México, comenzó giras, consiguió nuevos patrocinadores, les dedicó mucho tiempo, filmó comerciales, fue a múltiples entrevistas, conoció lugares que quizá nunca se imaginó, a personas que sólo veía en la tele, todo iba bien, pero terminó abrumado y perdió el enfoque.

Se anunció la revancha con Anthony Joshua e iba a ser en Arabia Saudita. Los pronósticos eran bárbaros, seguía favorito el británico en las tarjetas pero por un margen menor, y además, muchos creían que esta vez sería más fácil para Andy, quien había prometido llegar en mejor forma física.

A la hora de la verdad, Andy no llegó en la mejor forma física y una brillante actuación de Joshua sobre el ring, ejecutando una clase de boxeo, le permitieron recuperar los campeonatos. Andy terminó sin títulos y en un ejercicio catártico aceptó que no sólo no había entrenado como debía, sino que había perdido el respeto por las órdenes del equipo que meses antes lo había guiado a la histórica victoria.

La decepción llegó y aquellos que hicieron de Andy un héroe, lo aplastaron. El Presidente de México no le recibió de vuelta. Se deshizo Ruiz del entrenador Manny Robles y al final, cuando se dio cuenta de que no todo estaba perdido, tomó la valiente e inteligente decisión de buscar a Eddy Reynoso, el reconocido entrenador del año en 2019.

Después de un año, hubo subidas y bajadas, el balance sigue siendo positivo para Andy porque hoy su nombre tiene un valor mucho mayor en el boxeo, porque se metió a la historia del deporte y porque al final todo depende de él y no de otros. Talento hay, y si logra combinarlo con la disciplina y el amor por el boxeo, seguramente habrá más subidas, aunque cueste más trabajo.