El inglés volvió a quedarse afuera de una qualy en Q1 por tercera vez consecutiva, Charles Leclerc apenas podía llevar el auto en la pista de Qatar y las dudas sobre el futuro se acumulan.
Piero Ferrari mira atónito desde boxes en Qatar. El único hijo con vida del Commendatore, el creador de la mítica marca, no puede disimular el momento. El presente de la única escudería con presencia perfecta en todas las temporadas de Fórmula 1 dejó de ser una pesadilla para convertirse en un gran desastre. Los tifosi, quienes viven con una pasión especial cada carrera, reclaman explicaciones y hasta piden que ruede alguna cabeza. Cuando parece que más abajo no se puede estar, llega el siguiente Gran Premio y los autos rojos están peor. En el medio se encuentra nada menos que Lewis Hamilton, el piloto con más títulos en la historia de la categoría, empatado con Michael Schumacher.
El andar del SF-25 está en picada. En Lusail, el heptacampeón enhebró su tercera clasificación en la que no supera Q1, sumando la de Las Vegas y las dos de Qatar (sprint y carrera principal). Ver a Lewis pululando por los últimos lugares en cada salida a pista genera tristeza hasta para aquellos que nunca lo quisieron. En el sprint qatarí largó 18º y solo avanzó un puesto después de que Lance Stroll parara en boxes. “Se hicieron cambios en el auto porque se vieron cosas en el simulador, pero se empeoró. Fue en la dirección equivocada. Tengo subviraje en la mitad de la curva, patina, la parte trasera no está asentada, tenemos rebote… Tras el sprint, Gasly, que venía detrás de mí, me dijo: ‘Vas muy mal’. No me digas, Sherlock”.
El equipo trabajó en el auto para la clasificaicón, pero el restulado fue igual para el británico: no pasó de Q1. Hamilton se muestra desanimado y hasta deprimido. En Las Vegas dijo que ya ni siquiera quería pensar en 2026 y la posibilidad de tener un auto más competitivo con la nueva reglamentación. Charles Leclerc tampoco va mucho mejor. Salvó un poco más la ropa en el año, pero en Qatar fue apenas décimo en la clasificación y protagonizó un aparatoso trompo que mostró cabalmente la indocilidad del encabritado auto rojo.
“El auto tuvo cero ritmo todo el fin de semana. No hubo una sola vuelta que me diera esperanza, no veo grandes cosas. Haré lo mejor como siempre, pero mantener el auto en pista será una buena carrera”, fue la tajante frase de Leclerc.
Las dudas alrededor de Ferrari aumentan. Hamilton y Leclerc es la pareja confirmada y con contrato firmado para 2026, pero algunos ya especulan sobre si el inglés continuará. El monegasco ya está en el mercado para 2027, más allá de que su vínculo con la Scuderia es de largo plazo. Frédéric Vasseur fue renovado como director de equipo, pero el cada vez más seguro cuarto puesto final de Constructores puede ser una daga que lo haga saltar como fusible. Allá por enero, en Maranello, todo era pompa con la presentación del heptacampeón vestido de rojo. Nueve meses después, todo se convirtió en un gran desastre.
El piloto de Ferrari perdió el control de su monoplaza en la Q3 del GP de Qatar y no pudo completar la vuelta.
