Las mejores anécdotas de preparatoria de las estrellas del Super Bowl

¿Cómo eran Patrick Mahomes, Brock Purdy, Travis Kelce, George Kittle y las demás figuras del Super Bowl en la preparatoria? Preguntamos a aquellos que los conocieron


Más de 100 millones de personas verán a algunos de los mejores atletas del mundo defender las causas de los Kansas City Chiefs y San Francisco 49ers en el Super Bowl LVIII de este domingo (con transmisión EN VIVO por ESPN/Star+ solo para Latinoamérica). Sin embargo, un selecto grupo de espectadores son capaces de recordar a dichos deportistas cuando no eran tan famosos.

Le pedimos a entrenadores o profesores de preparatoria de 15 jugadores que evocaran sus recuerdos más vivos de sus interacciones con las estrellas del futuro. Veremos cómo se persuadió a un tubista para que pateara el ovoide, se convenció a un apoyador para no temer de un hámster y cómo un entrenador compartió su duelo en un momento conmovedor con un ala cerrada que se convertiría en uno de los más grandes de la historia de la NFL.

Éstas son sus historias.

El liderazgo de Patrick Mahomes golpeó como un mazo

Existe una tradición en la Whitehouse (Texas) High School: un jugador se gana el derecho de portar un mazo mientras entra a la cancha con su equipo para disputar un partido de fútbol americano. Adam Cook, entrenador de Whitehouse, vio una charla motivacional sobre cómo el equipo de la Universidad de Georgia Tech utilizaba un mazo para simbolizar la fuerza necesaria para superar un encuentro complicado.

Probablemente, Mahomes pudo haber cargado todas las semanas con el mazo, pero ese no era su estilo. Mahomes sabía que era algo que le gustaría hacer a sus compañeros, así que le pidió a Cook que dejara llevarlo a otros estudiantes de último año. Finalmente, Mahomes lo portó antes de un partido de playoffs en su último año de estudios.

“Fue un gran líder, que entendió todas esas pequeñas cosas de las cuales la mayoría de los chicos de secundaria no tienen conciencia”, indica Cook.

Asimismo, Mahomes le decía a Cook qué compañeros no habían anotado, para que intentaran darle el balón. También estaba pendiente de los cumpleaños, para que Cook se asegurara de felicitar al jugador antes de finalizar la práctica. – Michael Rothstein


El entrenador de preparatoria de Travis Kelce le estará “agradecido por siempre”

Pocas horas después del funeral, Jeff Rotsky (entonces entrenador de fútbol americano de la Cleveland Heights (Ohio) High School se asomó a la ventana para ver quién se acercaba a su residencia. Rotsky estaba rodeado de amigos y familiares en medio del luto por la muerte de su padre Mort Rotsky. Pero no esperaba ver a la persona que caminaba por la acera.

Era Kelce, que entonces era estudiante de último año en Cleveland Heights.

Rotsky bromeó afirmando que probablemente Kelce ingirió siete sándwiches durante su visita, pero el hecho de que Kelce acudiera a dar su pésame en un momento doloroso para su entrenador fue una experiencia inolvidable. Es una de las razones por las cuales Rotsky, que actualmente entrena en la escuela Villa Angela-St. Joseph de Cleveland, será “por siempre leal” a su antiguo jugador estrella, que se ha convertido en ala cerrada All-Pro con los Kansas City Chiefs.

“No es precisamente cómodo para un chico de secundaria ir a casa de su entrenador cuando acaba de perder a su padre”, afirma Rotsky. “Por eso, le estaré agradecido por siempre, agradecido por siempre”.

La forma en la que Rotsky ayudó a Kelce, tanto en sus años de secundaria como unos días turbulentos en la universidad en Cincinnati, también permanecen en el recuerdo de Kelce. Durante un momento de su carrera universitaria, Rotsky recibió una carta manuscrita de Kelce, contándole que entendía bien lo que su entrenador intentaba inculcarle.

“Fue poderoso”, indica Rotsky. “Y ¿saben?, quizás ni lo recuerde, pero su viejo entrenador sí”. – Michael Rothstein


La agresividad de George Kittle se refleja… ¿comiendo pasteles?

Kittle jugó en la posición de profundo durante sus primeros años en la Iowa City West High School, donde el ex entrenador de alas defensivas Garrett Harwig premiaba a los jugadores que conseguían intercepciones con un trozo de pastel de una tienda local.

Sin embargo, una vez Kittle atrapó un pase y solo había mitades de tartas disponibles. Hartwig la compró de todos modos y se la obsequió a Kittle durante un periodo de 20 minutos entre la sesión de pesas del equipo y una reunión.

El pastel desapareció en cuestión de minutos.

“No sé dónde consiguió un tenedor”, afirma Hartwig, que actualmente labora como entrenador en jefe en Iowa City West. “¿Sabes? La mayoría de los jugadores se lo llevan a casa. Eché un vistazo, y estaba atiborrándose de pastel. Lo recordaré hasta el día que deje de entrenar”.

“Es agresivo. Jugaba duro. Levantaba pesas con fuerza. Y atacó ese pastel agresivamente. Yo estaba sinceramente sorprendido”. – Kris Rhim


Dre Greenlaw temía de… ¿Mr. Fluffypants?

Greenlaw no siente temor a nada en el campo de fútbol americano. Pero hubo algo que lo espantaba en su época de secundaria.

Cuando el apoyador de los 49ers asistió a la Fayetteville (Arkansas) High School, se escapó uno de los hámsteres del entrenador asistente Brian Early. La familia Early acogió en su hogar a Greenlaw tras el cierre de la residencia grupal donde vivía.

Por varios días, se veían los rastros de Mr. Fluffypants por toda la casa. Pero no se le encontró hasta que un día Greenlaw vio algo que se escabullía de un zapato. Y Greenlaw alertó a toda la casa.

“Aquí está un chico que ahora pesa 104 kilos y juega como apoyador en la NFL, gritándole a un hámster de 5 onzas que corre del zapato en su casa”, recuerda Early, que actualmente se desempeña como entrenador asistente en Missouri. – Ben Baby


Christian McCaffrey no podía ser el anclaje de una carrera de relevos

El espíritu competitivo de McCaffrey ha hecho del corredor de los 49ers en uno de los mejores de la NFL. Sin embargo, cuando era adolescente en la Valor Christian High School en Highlands Ranch, Colorado, su intensidad representó un desafío para el equipo de relevos 4x100 del instituto.

Originalmente, McCaffrey corría la pierna de anclaje (que usualmente se asigna al corredor más veloz) del equipo escolar, poseedor de varios récords. Pero Brian Kula, entonces entrenador de atletismo, tuvo que quitar a McCaffrey del anclaje debido a un momento en el cual su competitividad se interpuso con la óptima ejecución de la carrera.

Si McCaffrey veía que el anclaje del equipo rival despegaba antes que él, éste también correría y a veces, se alejaba de la zona legal de intercambio del testigo, lo que descalificaba a su equipo. Según recuerda Kula, en una ocasión McCaffrey no recibió el testigo por haber salido prematuramente a perseguir al corredor del oponente. En vez de detenerse, McCaffrey terminó la carrera llegando antes que el resto de los anclajes, que sí llevaban los testigos consigo. Obviamente, el equipo quedó descalificado y Kula pasó a McCaffrey a la primera fase del relevo.

“Los entrenadores se alzaron, gritando: ‘Hacen trampa. No tenían el testigo’”, recuerda Kula, que actualmente es entrenador personal de McCaffrey. “Pero hombre, así es Christian. No le importaba. Seguiría compitiendo de todas formas”. – Kris Rhim


Cuando Kyle Juszczyk tomó cartas en el asunto

Justin Vorhies, entonces entrenador de receptores de la Cloverleaf High School durante la época de estudiante de Juszczyk en el instituto ubicado en Lodi, Ohio, recuerda un partido en el cual Juszczyk salvó la jornada con su rápido razonamiento. En un encuentro a principios de temporada contra la Green High School en el último año de estudios de Juszczyk, la invicta Cloverleaf estaba a punto de intentar un gol de campo de 53 yardas que empataría el marcador en el cuarto periodo.

Juszczyk, que tenía el ovoide, concibió una mejor idea: ganar el partido directamente.

“Vio algo que [sugería] que podíamos intentar un falso gol de campo”, indica Vorhies. “Pidió el gol de campo falso sin que lo supiéramos los entrenadores y lanzó un pase de anotación”.

“Lo más gracioso es que, después del partido, en el periódico, el entrenador del otro equipo dijo: ‘Todo el mundo sabía que iban a intentar un gol de campo falso’. Cuando en realidad, ninguno de nosotros lo sabía”. – Katherine Terrell


El talento secreto de Jake Moody podría sorprenderles

Todos conocen los honores obtenidos por Moody como pateador: dos veces All-American y un premio Lou Groza con la Universidad de Michigan, elegido en tercera ronda del draft por los 49ers y dueño del récord de la patada más larga para un novato (57 yardas).

Matt Ladach, su entrenador en la Northville (Michigan) High School no se atribuye los méritos por el éxito de Moody en el fútbol americano. No obstante, Ladach sí puede atribuirse cierto mérito por haberle ayudado en otro deporte.

“Las partidas de bádminton que solíamos jugar Jake y yo eran fenomenales”, recuerda Ladach. “Yo hacía los drop shots, él los sacaba y yo la golpeaba claramente hacia la línea de fondo. No había un tiro que él no pudiera alcanzar”.

Ladach afirma que Moody tiene una habilidad que podría serle útil si los 49ers llaman por un gol de campo falso.

“En su último año, fue nuestro mariscal de campo de emergencia, y yo no habría dudado de ponerlo en un partido como quarterback”, expresa Ladach. “Pero al principio, hicimos el compromiso con Jake de ascenderlo al primer equipo para que jugara como pateador... Siempre tuvimos la intención de que fuera nuestro pateador. Pero, ¿pudo haber jugado otras posiciones? Por supuesto”. – Katherine Terrell


¿Quién se pone un sombrero de vaquero para ir a una fiesta con temática del “Gran Gatsby”?

Quienes conocieron a Brock Purdy en la Perry High School in Gilbert, Arizona, utilizan palabras similares para describirlo: serio, maduro y apasionado por sus estudios y su fe religiosa. Una anécdota recuerda como Purdy expulsó a sus entrenadores del camerino antes de un encuentro por el campeonato estatal porque quería darle una charla al equipo sin ellos presentes, o cuando ayudó a su clase de economía con un proyecto desafiante.

Sin embargo, Purdy también tiene un lado travieso, que en ocasiones puede salir a relucir sin que éste se esfuerce. Katie Cambra, profesora de Purdy en su undécimo grado, organizó para su clase una fiesta con temática de la clásica novela “El Gran Gatsby” de F. Scott Fitzgerald. Cambra pidió a sus estudiantes que vistieran prendas inspiradas en el estilo de los años 20 presente en la obra (usualmente, traje y corbatín, vestidos o similares).

Purdy llegó con un sombrero de vaquero.

“Le dije: ‘Brock, te pusiste un sombrero de vaquero’, y respondió: ‘Bueno, es una prenda formal’”, recuerda Cambra entre risas. “Así es Brock, genuino hasta la médula”. – Kris Rhim


La tuba cambió la trayectoria profesional de Harrison Butker

El jugador de los Chiefs es el segundo pateador más preciso en la historia de la NFL, solo superado por Justin Tucker de los Baltimore Ravens. Y todo se debe a… su experiencia tocando la tuba.

Butker y Jeff Oser tocaban la tuba en la banda de la Westminster High School de Atlanta. Butker también practicaba fútbol soccer, mientras que Oser era pateador del equipo de fútbol americano. Cuando Oser estaba a punto de graduarse, éste refirió a Butker al entrenador de pateadores de su equipo de fútbol americano Joe Sturniolo.

Butker le dio la oportunidad al fútbol americano. En cuestión de un año, dejó el soccer para centrar sus esfuerzos en un nuevo deporte.

“Él creía que su futuro estaba en el soccer”, indica Sturniolo. “Le dije a Jeff Oser… que debería ser gerente general de la NFL, porque fue quien halló a Harrison”. – Katherine Terrell


Isiah Pacheco no temía jugarse el cuello

En su época de corredor de la Vineland (New Jersey) South High School, Pacheco tenía una forma de celebrar sus anotaciones que era fácil pasar por alto. De eso se trataba.

Mientras cruzaba la meta para concretar gran parte de sus 33 anotaciones en sus dos últimos años en la escuela, Pacheco extendía el cuello como si fuera un esprínter cruzando la línea final.

Era la forma de agregar cierta vistosidad a su juego en una situación en la cual podía castigarse cualquier celebración.

“Fue muy gracioso”, recuerda su entrenador de secundaria Dan Russo. “Por lo general, cuando hay una celebración, lanzan pañuelos en secundaria. Pero era algo tan rápido y él intentaba cruzar la meta, pero ¿sabes cómo los velocistas siempre ponen la cabeza sobre la línea? Ese era su movimiento patentado”. – Michael Rothstein


Deebo Samuel estuvo a punto de dejar el fútbol americano

El entrenador de básquet de Samuel en la Chapman High School de Inman, Carolina del Sur, podría ser la razón por la cual el mundo conoce a Samuel como receptor estrella de los 49ers.

Samuel fue jugador All-State de secundaria en fútbol americano y básquetbol. Sin embargo, el deporte de las canastas era su prioridad, según recuerda su entrenador Greg Wilson.

Al igual que en la cancha de fútbol americano, Samuel era un jugador de básquet con despliegue físico y le encantaba terminar sus bandejas haciendo contacto, chocando con los defensores rivales para anotar con giros y saltos.

El amor de Samuel por el básquet era tan fuerte que en una ocasión le dijo a Wilson que pensaba en abandonar la práctica del fútbol americano por temor a lesionarse antes de la temporada de básquetbol. Pero Wilson le respondió que no le permitiría volver al tabloncillo si no mantenía su compromiso con el fútbol americano.

“Lo irónico es que ha ganado millones de dólares jugando fútbol americano”, indicó Wilson entre risas. – Kris Rhim


Charvarius Ward mantuvo los pies firmes sobre la tierra

Un día antes de que Ward se reportara por primera vez a los entrenamientos de verano de la McComb (Mississippi) High School en 2013, la lluvia empapó la cancha, convirtiéndola en lodo. Marquis McFarland, entrenador de receptores en aquel momento, preparaba las rutinas de su grupo cuando Ward se bajó de un auto vistiendo zapatillas Adidas blancas con puntas de concha.

Todos utilizaban tacos. Ward no había jugado al fútbol americano hasta ese día de su undécimo grado. A pesar de ello, mientras todos se resbalaban y caían en el lodo, Ward hizo todas las rutinas y pasó por los conos sin caer.

McFarland se acercó al entrenador Malcolm Jones para saber más con respecto al jugador misterioso que había pedido participar del entrenamiento.

“[Jones] me vio y dijo: ‘Entrenador, ese es el mejor atleta de la escuela’”, recuerda McFarland.

En un principio, Ward quería jugar como receptor, pero terminó desempeñándose como esquinero para empezar a jugar de inmediato. El cambio terminó siendo profético para el actual esquinero de los 49ers.

“Acababa con todos los que se cruzaban en su camino”, indica McFarland. – Ben Baby


La “impactante” tribuna de animación de Rashee Rice

Pocos días antes de que su hijo Drew jugara su primer partido de fútbol americano en una liga Pop Warner, el entrenador de la Richland (Texas) High School Ged Kates se lo comentó casualmente a su equipo.

Cuando el partido de Drew estaba a punto de comenzar en la cancha de la Richland Youth Association, Ged echó un vistazo a la multitud y tuvo que volver a chequear. Su receptor estrella Rashee Rice (entonces jugador de secundaria y actual receptor novato de los Chiefs) llegó al campoacompañado de algunos compañeros.

Se sentaron detrás del banquillo “casi como si fuera una pequeña tribuna de animación”, alentaron al equipo de Drew y se quedaron durante todo el partido, dando palmadas a los cascos de los jugadores.

“Eso significó mucho”, indica Ged Kates. “De hecho, mi hijo aún tiene esa foto en su habitación y ahora tiene 17 años. Fue impactante. [Rice] siempre ha sido así”.

“Rashee se lo tomó a pecho y ahora entiende que su tribuna abarca mucho más que niños de secundaria o bachillerato, cosas así. Por eso se está convirtiendo en lo que es”. – Michael Rothstein


El fútbol americano fue fácil para George Karlaftis

Cuando Karlaftis y su familia emigraron de Grecia para asentarse en West Lafayette, Indiana, en el otoño de 2014, éste nunca había pisado una cancha de fútbol americano. Se había criado practicando waterpolo como portero y jugó otros deportes. Pero éste decidió intentar jugar fútbol americano cuando llegó a Estados Unidos para cursar octavo grado.

“No tenía idea de qué era el fútbol americano, cómo se jugaba el fútbol americano, etcétera”, recuerda el entrenador de fútbol americano de la West Lafayette High School, Shane Fry. “Era como un niñito que aprendía por primera vez a jugar fútbol americano. Solo que tenía un cuerpo monstruoso y todas sus capacidades… Y yo tenía que decirles constantemente a nuestros entrenadores que… cuando hiciera una pregunta que pareciera muy, muy básica, no estaba bromeando. Necesitaba saber”.

En la primera jugada de Karlaftis (en el último partido de su temporada de octavo grado) ingresó a la cancha y saltó para quedar fuera de lugar.

“No tenía idea de lo que eso significaba, o por qué le castigaban y gritaban”, afirma Fry. “Y la próxima vez, pasó por la línea ofensiva y no lo tocaron. Volvió y el personal del primer equipo, todos lo veíamos en la línea de banda. Y dijo: ‘Pasé al centro y eso fue fácil. ¿Ahora qué hago?”

“Y todos nos veíamos, pensando: ‘Oh, Dios mío’”.

Karlaftis se hizo merecedor del premio al Jugador del Año Clase 3A en Indiana, convirtiéndose en ala defensiva de cuatro estrellas para el ranking de ESPN. También fue bicampeón en lanzamiento de peso. – Sarah Barshop


Chris Jones “armó” su reputación en preparatoria

Durante el verano que pasó entre el penúltimo y último año de estudios en la Houston (Mississippi) High School, la escuela renovaba sus instalaciones. Y según afirma el entrenador de fútbol americano William Cook, Jones llegaba todos los días dispuesto a trabajar con los entrenadores para ayudarles en lo que fuera necesario, incluyendo el armado de los vestidores.

Jones sólo jugó dos años en la Houston tras su transferencia desde la Nettleton High School; sin embargo, no tardó en causar impacto. Cook recuerda cuando los compañeros de Jones tenían que hacer trabajo de acondicionamiento físico adicional y Jones se quedaba para entrenar con ellos.

“Era excepcionalmente talentoso en la cancha, pero como te dije, él es una gran persona, trabajando con otros estudiantes y compañeros”, expresa Cook. “Era fácil llevarse con él, pero sabía cuándo había que ponerse serio”.

“Podía ser la persona que hacía reír a todo el salón, o podía ser aquel que [dijera] que era hora de trabajar”. – Sarah Barshop