Repetición Instantánea: Los 'pupilos' de Tom Brady hacen bien su tarea

Mientras la NFL experimenta lo que podría ser el principio del fin de una era con las lesiones que pusieron fuera de acción a dos de sus máximas figuras en la posición, dos quarterbacks le han dado certeza a sus equipos en una temporada 2019 a la que llegaron con serias dudas a su alrededor.

Sin la espectacularidad de otras figuras, pero sí con la efectividad que se le exige a un quarterback titular, Jacoby Brissett y Jimmy Garoppolo han dado una buena impresión al guiar a los Indianapolis Colts y San Francisco 49ers a buenos inicios de campaña.

Poco a poco despejan dudas sobre su desempeño tras enfrentar, por un lado Brissett, el repentino retiro de Andrew Luck, a quien debía suplir, y por el otro, Garoppolo, sobre cómo volvería de la rotura de ligamentos en la rodilla que lo dejó fuera de acción prácticamente un año.

En 2016, cuando estaban con los New England Patriots, Brissett y Garoppolo no sólo suplieron con eficiencia a Tom Brady cuando este último cumplió la suspensión de cuatro juegos por el infame Deflategate, también demostraron ser capaces de ser los responsables de comandar una ofensiva en la NFL.

Ahora que Drew Brees (pulgar) perderá al menos seis semanas y Ben Roethlisberger (codo) el resto de la campaña, a los New Orleans Saints y Pittsburgh Steelers no les haría daño echar un ojo a la forma en que Colts y 49ers han arropado ofensivamente a Brissett y Garoppolo.

Colts y 49ers han montado ataques balanceados que le han permitido a sus pasadores hacer su trabajo.

En Indianapolis, Brissett maneja una ofensiva balanceads que se apoya más en el ataque terrestre. Prueba de ello es que los Colts tienen el segundo mejor promedio de yardas terrestres por juego (185.0), mientras que Marlon Mack es tercero entre los líderes corredores con 225 yardas y tiene el mayor número de carreras para primero y 10 con 16.

El trabajo de Mack y de la línea ofensiva le ha permitido a Brissett y a los Colts hacer más llevadera la transición en la posición de quarterback que tuvieron que enfrentar a marchas forzadas tras el retiro de Luck en agosto.

En lo personal, los números de Brissett no deslumbran, pero evidencian a un pasador eficiente y que tiene sólo la responsabilidad de no cometer errores, como lo demuestra su promedio de yardas por pases lanzados (6.1). Ha completado el 69.1 por ciento de sus envíos (38 de 55), suma cinco pases de touchdown y sólo una intercepción.

A su vez, Garoppolo está en un sistema que le ofrece más libertades. Su promedio de yardas por pases lanzados es de 8.9 yardas con el 67.3 por ciento de pases completos (35 de 52), 463 yardas, cuatro touchdowns y dos intercepciones.

Aviso a tiempo para Adam Vinatieri
Tres malos juegos no van a hacer que Adam Vinatieri se retire, pero sí que el pateador de los Colts decida decir adiós al final de la actual temporada.

En sus últimos tres juegos, incluido el de Ronda Divisional de Playoffs de la temporada pasada, Vinatieri ha fallado tres de cuatro intentos de gol de campo y cuatro de siete de puntos extra para efectividad de 25 y 43 por ciento, respectivamente.

En su carrera, tiene efectividad de 84.1 por ciento en goles de campo y de 97.6 en puntos extra.

Un pateador con 24 años en la NFL, que ha ganado dos Super Bowls en los últimos segundos y cuatro en total y que es seguro futuro miembro del Salón de la Fama, no se sentirá cómodo con dudas sobre su desempeño, aunque éstas las exprese el dueño de los Colts.

A los 46 años, es normal que Vinatieri comience a fallar. Seguramente enderezará el camino, pero el pateador debe considerar que sus recientes fallas son el aviso que necesita para decir adiós y evitar que su carrera termine en medio del escepticismo y fallas.

El cuento de nunca acabar
El problema que tiene la NFL con los oficiales crece como bola de nieve cada semana y no sólo se trata de cómo sus errores han afectado a los Saints.

El problema, incluso, es responsabilidad de la misma liga por querer reforzar la protección al quarterback con castigos que desafían las leyes de la física cuando se trata de jugadores que pesan más de 120 kilos (275 libras).

Al parecer, eso es lo que la NFL y, por ende, los oficiales, le exigen a linebackers como Bradley Chubb, de los Denver Broncos, cuando presionan y logran llegarle al quarterback rival.

Con 31 segundos por jugar, con los Broncos arriba 14-13 en el marcador y Chicago en su propia yarda 25, en su intento por capturar a Mitchell Trubisky, Chubb golpeó y cayó sobre el pasador de los Bears, quien logró soltar el pase para una ganancia de cinco yardas.

Con la inercia de su embate, Chubb cayó sobre el cuerpo de Trubisky, los oficiales marcaron castigo de rudeza al pasador desde la yarda 30, donde terminó la jugada, y con las 15 yardas del pañuelo, los Bears tuvieron primero y 10 en su yarda 45.

Seis jugadas más tarde y sin tiempo en el reloj, gracias a esas 15 controversiales yardas, Eddy Pineiro anotó un gol de campo de 53 yardas que le dio el triunfo a Chicago.

La regla de “Rudeza al Pasador” es tan ambigua, que la acción de Chubb entraría entre las más agresivas en años recientes en comparación con otras acciones sancionadas de la misma forma.

¿Recuerdan el castigo por rudeza al pasador que le marcaron a Chris Jones por el ligero golpe a la cabeza que dio a Tom Brady en el último Juego de Campeonato de la AFC?

Esas 15 yardas que da ese castigo pesan y resultan más dolorosas cuando las acciones son dudosas.

En esa ocasión, los oficiales marcaron el castigo contra Jones cuando los Patriots tenían segunda oportunidad y siete en su yarda 28 con 7:10 por jugar en el cuarto periodo y con los Kansas City Chiefs arriba 21-17 en el marcador. El pase de Brady fue incompleto, lo que hubiera puesto a New England en tercera y siete.

En vez de enfrentar una situación obvia de pase y quizá tener que entregar el balón a unos Chiefs encendidos ya a la ofensiva, los Patriots terminaron esa serie con un touchdown que les hizo recuperar la ventaja en la pizarra.

La NFL hace bien en proteger a las máximas inversiones de sus equipos, pero debe encontrar la forma de permitirle a los defensivos jugar con libertad y sin temor a hacer el trabajo por el que los contrataron: presionar y derribar al quarterback.