Bill Belichick lo va a extrañar...

Por más que quisiera y pagaría por verlo, me parece cero por ciento probable que los Tampa Bay Buccaneers y New England Patriots se enfrenten en febrero próximo, en el Super Bowl LV.

Aunque sin duda, sería uno de los juegos más atractivos y con más morbo en la historia de la NFL.

Después de conseguir seis anillos juntos, ver a Tom Brady contra Bill Belichick en Tampa Bay, sería lo mejor que le podría pasar a ese eterno debate de: ¿quién ha sido más importante en la mejor dinastía de todos los tiempos?

Hace unas semanas, compartí aquí mismo las razones por las que creo que Tom Brady llevará a los Buccaneers al Super Bowl.

Pero New England no tiene con qué llegar lejos esta campaña. Si se lo propone, Cam Newton puede aportarle mucho a la organización, sin embargo, no será suficiente.

Entiendo la emoción de los aficionados de los Pats por la llegada de un ex-Jugador Más Valioso de la liga, y me parece espectacular el negocio que hicieron firmando a su nuevo quarterback por un año y un monto máximo 7.5 millones de dólares. Además, me encantó lo que publicó Newton al respecto en su cuenta de Instagram: "No se trata del dinero para mí; se trata del respeto.", pero le faltará talento alrededor.

Lo único bueno que encuentro en el roster de New England es su ataque terrestre. La temporada pasada, Sony Michel corrió para más de 900 yardas, Rex Burkhead tuvo promedio de 4.6 yardas por acarreo y James White aportó seis touchdowns totales.

El cuerpo de receptores tiene varios nombres populares, pero Julian Edelman (que viene de una temporada de más de 1,100 yardas aéreas) es el único elemento confiable. N'Keal Harry fue una decepción en su año de novato entre lesiones y sus sólo 12 recepciones. Mohamed Sanu Sr. aportó únicamente un touchdown en los ocho juegos que estuvo con el equipo. Marqise Lee llega a la organización, después de sumar solamente tres recepciones la temporada pasada con los Jacksonville Jaguars.

Los alas cerradas son unos novatos elegidos en tercera ronda, y a la vez son una incógnita. Devin Asiasi, consiguió seis touchdowns en toda su carrera como colegial, y Dalton Keene se despidió de la NCAA con 240 yardas en el 2019.

A la defensiva, New England perdió a un par de jugadores estelares. Tras un año de 81 tacleadas y tres intercepciones, Jamie Collins se fue a los Detroit Lions con su ex coordinador defensivo, Matt Patricia. Por su lado, Kyle Van Noy se mudó con Brian Flores a los Miami Dolphins, después de una campaña de 6.5 capturas.

Por si fuera poco, el calendario de los Patriots está bravísimo. En la Semana 2 visitan a los Seattle Seahawks y 15 días después van de gira ante los Kansas City Chiefs. Rumbo a la mitad de la temporada, reciben a los San Francisco 49ers y a Baltimore Ravens. Una semana más tarde, visitan a los Houston Texans y en diciembre se van de gira a LA para jugar contra Los Angeles Chargers y Los Angeles Rams.

Mi pronóstico es que los Buffalo Bills ganarán la División Este de la Conferencia Americana. Los Bills han rodeado de talento a Josh Allen con corredores como Devin Singletary y Zack Moss, además de receptores como Stefon Diggs, Cole Beasley y John Brown. Así que a New England sólo le quedará pelear por uno de los tres comodines. Y sin Tom Brady, no veo a este equipo ganando de visita en la primera ronda de los playoffs.

Esta será la temporada en la que Bill Belichick se dará cuenta de lo fundamental que ha sido el mejor quarterback de la historia en su carrera. De hecho, se va a arrepentir de haberlo orillado a salir y lo va a extrañar.