El Tri que quita el sueño

A imaginar desde ya las semifinales contra Brasil. Rival que a otros espantará, pero que sin perderle el respeto, ilusiona a México

Mi plan era el siguiente: En cuanto pitara el árbitro el final, en el instante en el que se decretara el fin del México vs. Corea del Sur, sin importar el resultado, yo me iba a ir a dormir. Todavía habría varias horas entre la finalización del juego y el Sportscenter del mediodía y siendo una persona no madrugadora, iba a aprovechar para disfrutar de cada minuto adicional de sueño... Pero no fue así.

No se puede, no después de lo que acaban de jugar mexicanos y coreanos al menos. Habrá quien pudiera culpar las dos tazas de café que me tomé como las principales responsables, pero este exceso de adrenalina prefiero adjudicárselo a Jaime Lozano y a los suyos. Y es que no se trata solo del resultado, tiene que ver directamente con la manera de encarar el juego, el ritmo vertiginoso con el que se juega y, sobre todo, la pegada.

Tan acostumbrados a que no sentenciar, no aprovechar las oportunidades ante el arco terminen liquidando aspiraciones mexicanas, a este Tri no le pasa. De hecho, mientras otros enfrían partidos quitando el pie del acelerador, el cuadro de Lozano acaba con el momento del rival yendo hacia adelante, entiende que es con el balón en los pies que se siente más cómodo, y lo más importante, concreta. Pasó este sábado tras el empate momentáneo y volvió a ocurrir cuando 3 minutos después del 3-2, Henry Martín otra vez puso tierra de por medio. ¿En serio quieren que me vuelva a dormir después de eso?

Esta noche (en Japón), Jimmy tendrá que conciliar el sueño sabiendo que tiene un gran equipo, pero reconociendo que está tomando las decisiones correctas. Salvo el juego ante Japón, le ha salido todo. Optó por Antuna sobre Laínez ya en dos juegos y el de Chivas le ha respondido. Ni hablar de lo de hoy de Córdova, tras el duelo discreto ante Sudáfrica. Cuando decide ir a la banca, cuando decide mover sus piezas, los que entran no se desentonan, al contrario. Ha logrado crear tal competencia interna que Eduardo Aguirre tiene ya dos goles con pocos minutos y el ya mencionado Laínez pide ser tomado en cuenta desde el arranque, no con declaraciones, no con desaires, sino con el balón en los pies, como debe ser. Es más, agregaría a Esquivel en la conversación. Inamovible antes del torneo en Tokio y es cierto, la suspensión de Charly Rodríguez obligaba a poner al de FC Juárez en el once, pero con todo y la suplencia en los últimos juegos, no desentonó ante Corea, el técnico los tiene a punto.

Cuesta irse a dormir con este Tri, no solo por los horarios complicados para esta parte del mundo, sino porque además uno pensaría que varios de sus jugadores pasarán a México para hacer rápidamente una maleta, y encaminarse rumbo a Europa. Alexis Vega, Luis Romo Sebastían Córdova tendrían que estar viviendo sus últimas horas en la Liga MX. El Tata Martino debe estarse frotando las manos por poder incorporarlos a la mayor, lo más pronto posible, soñando desde ya en como hacerlos funcionar en una eliminatoria que no pinta sencilla.

Y así es como este combinado nacional se ha metido en nuestra mente para jugar con nuestras -de por sí contadas- horas de sueño en el verano olímpico. A imaginar desde ya las semis contra Brasil. Rival que a otros espantará, pero que sin perderle el respeto, ilusiona a México por lo ligado que está el Scratch a viejos y muy buenos recuerdos. A contar los días, a ver pasar las horas y a poner despertadores porque al menos dos noches más esperamos que los del Jimmy se encarguen de privarnos de horas de descanso. Que quede claro que no es queja.