Xavi Hernández vuelve a Barcelona y apunta al puesto de Ronald Koeman

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El Barcelona ya no da por hecha la continuidad de Ronald Koeman y se remite a los próximos días, cuando está previsto un encuentro entre Joan Laporta y el entrenador holandés, para certificar su continuidad (cada hora que pasa más improbable) o el final de su etapa en el banquillo. Fuentes del club aseguraron a ESPN Deportes que no ha existido hasta el momento ningún contacto con Xavi Hernández pero, a la vez, dejaron en el aire que este pudiera producirse próximamente.

El Barça encara la última semana de la temporada sin nada ya que decir en el campo y todo por hacer en los despachos de la Ciudad Deportiva. Joan Laporta volvió este lunes de Suecia tras celebrar la Champions conquistada por el equipo femenino y encontró un entorno alborotado, con toda clase de especulaciones y coincidiendo, precisamente, con el regreso del entrenador catalán desde Qatar para iniciar sus vacaciones una vez terminó la temporada en el país árabe.

Renovado pero con una cláusula liberadora si es reclamado por el Barça, Xavi espera acontecimientos en el club, donde Koeman ha perdido prácticamente todos los apoyos en los despachos y, se sospecha, también en la plantilla, cuyo final de temporada ha sido tan o más desastroso que cualquier planteamiento del entrenador.

Favorable a apostar por la estabilidad como demostró en su primera etapa como presidente, cuando mantuvo contra todo a Rijkaard en el banquillo en enero de 2004, Laporta entiende que prescindir ahora de Koeman, siendo un gesto de cara a una opinión pública mayoritariamente contraria al técnico, significaría un aumento considerable en la presión hacia su gestión deportiva y la apuesta por Xavi, tan reclamada, llegaría no en un momento desesperado como ocurrió en 2008 con Guardiola, sino en el inicio de un mandato que podría quedar marcado por esa decisión.

Koeman proclamó el sábado su intención de seguir si tenía el apoyo "indiscutible" de los dirigentes dando a entender que durante la comida que compartió con el presidente y su mano derecha Rafa Yuste ya no encontró ese amparo. Y lo sucedido el domingo ante el Celta, viendo a un equipo que dimitía sin más en la pelea por la Liga dio a entender que si no lo tiene en los despachos tampoco se contempla en gran parte de la plantilla.

El mismo vestuario que defendió a Valverde cuando ya había sido despedido y condenó a Quique Setién ya semanas antes del desastre de Lisboa, observa ahora con frialdad la probable caída de un nuevo entrenador, que sería el tercero en 16 meses, para dar paso a un nuevo proyecto arrastrado por un derrumbe deportivo que persigue al club desde hace tanto tiempo que la decisión de Laporta se entiende arriesgada como no pudo imaginar.

Xavi, personalidad indiscutible en el entorno azulgrana, espera paciente y silencioso el devenir de los días... Y lo hace, eso sí, con una apuesta personal indiscutible. Con un equipo de trabajo innegociable y una capacidad de mando, si se le abre la puerta de regreso, que rompería moldes.

Y, también, pendiente el club de saber si una nueva revolución, con un entrenador o con otro, afectaría en el vestuario como algunas voces ya reclaman sin disimulo. Una revolución que afectase, directamente, a las vacas sagradas e intocables de los últimos años.