Sin James ni Richarlison, Everton no tuvo actitud ofensiva y se descolgó de la punta de la Premier

Everton perdió su segundo partido consecutivo en la Premier League frente a Newcastle sin la presencia de dos de sus grandes figuras, James Rodríguez y Richarlison, y por primera vez en el campeonato perdió la cima de la tabla de posiciones.

El equipo de Carlo Ancelotti sufrió demasiado la ausencia del cucuteño y del brasileño y deberá trabajar para solucionar esta inconveniente, porque un conjunto con ambiciones serias en la liga más competitiva del mundo no puede depender tanto de sus mejores futbolistas.

Everton se quedó con 13 puntos, a 3 del líder Liverpool y en la misma línea que Southampton y Wolverhampton. Además, Chelsea y Arsenal quedaron a una unidad y Leicester y Tottenham podrían superarlo.

Richarlison ya había estado ausente contra Southampton, frente al que James jugó en inferioridad física tras el golpe sufrido en el clásico contra Liverpool. Contra Newcastle, el equipo fue una sombra de lo que había sido en el inicio de la temporada y mucho tuvieron que ver las bajas.

El colombiano es el líder futbolístico, quien marca los tiempos del ataque y el creador de juego. En su debut mismo se convirtió en imprescindible para la idea de Ancelotti. Es el nexo perfecto entre el dupla de mediocampistas dinámicos y batalladores que forman Allan y Abdoulaye Doucouré y los delanteros. Ni André Gomes ni Gylfi Sigurdsson estuvieron cerca de imitar su influencia.

En tanto, el brasileño es clave no solo para el circuito ofensivo, sino también en el retroceso. Su presencia en todo el frente de ataque es una preocupación para cualquier defensa y se entiende a la perfección con James, quien lo busca de forma constante con pelotazos largos. Esa sociedad es la que le dio el salto de calidad al equipo.

Contra Newcastle, Everton pateó al arco mucho menos de lo acostumbrado, solo en cuatro oportunidades, tres de las cuales fueron en los últimos diez minutos. Fue muy evidente la ausencia de sus hombres más decisivos y también la de Lucas Digne, clave en el lateral izquierdo. Dominic Calvert-Lewin quedó lejos del circuito de juego y, aunque marcó el gol del descuente, fue una víctima de los errores del equipo.

Ancelotti prefirió un mediocampo bien poblado para intentar ganar esa zona y llegar por afuera con los laterales (ambos suplentes) Jonjoe Kenny y Niels Nkoukou. El experimento no funcionó nunca. Gomes y Sigurdsson estuvieron muy lejos de llenar el vacío del número 19 y solo hubo alguna reacción sobre el final, con el ingreso de Alex Iwobi, Bernard y hasta con Michael Keane ya plantado como delantero.

Everton confía en recuperarse rápido, en la próxima fecha contra Manchester United y ya con sus figuras de nuevo. Lo necesita, pero también debe aprender a jugar sin sus estrellas, porque la Premier es larga y exigente.