Moriyasu, el arquitecto de Japón que sanó la herida de Doha

Existen cicatrices que no cierran nunca o que tardan mucho en sanar. Para Japón, la Agonía de Doha fue un trauma que marcó a todo un país y a una generación de futbolistas al que se le escapó la primera clasificación a un Mundial de fútbol en los últimos instantes.

Por el hexagonal final hacia la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994, Japón llegaba a la última fecha como líder y como claro candidato a quedarse con uno de los dos cupos a la Copa del Mundo. Le bastaba un triunfo sobre Irak y hasta un empate en caso no ganaran sus escoltas Arabia Saudita y Corea del Sur.

El 28 de octubre de 1993, en una dramática jornada en simultáneo en Doha, Japón lo ganaba 2-1 y lograba su primera clasificación a un Mundial hasta que llegó el fatídico minuto 90 cuando Jaffar Omran Salman conectó un centro lateral para decretar un empate que sentenció y dejó fuera del Mundial a la selección nipona. Si para Japón aquel suceso significó la Agonía de Doha, para la selección de Corea del Sur aquello supuso el Milagro de Doha puesto que lograron la clasificación al superar a su máximo rival continental por la diferencia de goles (+5 sobre +3).

Moriyasu, de la agonía a la gloria con Japón

Uno de los protagonistas de aquel partido entre Japón e Irak fue Hajime Moriyasu, actual seleccionador de los Samuráis Azules. Poichi, surgido del Sanfrecce Hiroshima, debutó a los 23 años en un amistoso ante Argentina en 1992 y fue ganando protagonismo con el entrenador neerlandés Hans Ooft. Fue parte del proceso eliminatorio hacia el Mundial 1994 y jugó los 90' en aquel trágico encuentro. Su periplo en la selección no duró mucho: dejó de ser convocado en 1996 y no pudo ser parte de la histórica clasificación a la Copa del Mundo de Francia 1998.

Jugador emblema de Sanfrecce Hiroshima, la carrera de Moriyasu no fue tan exitosa como jugador, pero sí lo está siendo como entrenador. Tras retirarse en 2003, empezó como ayudante de campo de su club en el 2004, tuvo un periplo en selecciones juveniles de Japón hasta que a finales de 2011 asumió como entrenador principal del Sanfrecce. Los éxitos fueron inmediatos: logró el primer título de J.League en la historia del club en 2012, repitió al año siguiente y nuevamente fue campeón en 2015.

Su gran trabajo en el club de su vida lo catapultó a volver a la selección de Japón, primero como entrenador de la Sub-23 de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y a la par como ayudante de campo de Akira Nishino de cara al Mundial 2018.

Tras la renuncia de Nishino, Moriyasu asumió el reto con miras al Mundial de Qatar, el país donde el sueño de todo un país se hizo añicos, incluyendo al propio seleccionador de Japón. Para colmo, el sorteo emparejó a los Samuráis Azules junto a dos potencias y campeones del mundo como Alemania y España.

De la mano del DT, Japón llegó a la final de la Copa Asiática 2019, pero perdió su primera final continental ante Qatar. En el trayecto hacia la Copa del Mundo, no pasaron sobresaltos, pero acabaron detrás de Arabia Saudita en la clasificación.

Uno de los grandes aciertos de Moriyasu como seleccionador de Japón ha sido darle la oportunidad a distintos talentos emergentes, que la selección asiática cuenta por montones más allá de no contar con cracks mundiales. Una de las grandes dudas en los Samuráis Azules antes de la Copa del Mundo era la gestión de talentos de Moriyasu, que ya había dejado fuera de la convocatoria a Kyogo Furuhashi y Reo Hatate, que venían de ser campeones y figuras con el Celtic de Escocia.

En el Mundial de Qatar, Hajime Moriyasu destacó especialmente por su intervencionismo para levantar a Japón del dominio a los que se vio sometido ante las potencias. Ante Alemania caía 1-0, pero hizo los cambios justos y lo acabando dando vuelta con goles agónicos de los recién ingresados Asano y Doan. El tropiezo ante Costa Rica lo obligaba a la épica ante España, que también sufrió los ajustes de un Moriyasu que hizo ingresar tras el descanso a Doan, autor del 1-1, y a Mitoma, que asistió para el posterior triunfo por 2-1 y clasificación como líder del Grupo E. Una dolorosa derrota en penales ante Croacia en octavos de final supuso el fin del sueño nipón en un país donde volvió para hacer cicatrizar una herida que duró décadas.

La evolución de la Japón de Moriyasu no cesó tras el Mundial 2022 más allá de la caída en los cuartos de final de la Copa Asiática 2023. Fue primero de su grupo para la clasificación al Mundial 2026 por encima de Australia y Arabia Saudita, además de sonadas victorias en amistosos ante Alemania y Brasil, además de doblegar a Escocia e Inglaterra en suelo británico en la fecha FIFA de marzo.

El sorteo del Mundial 2026 nuevamente deparó un doble cruce ante selecciones europeas para Japón, pero lo que antes era un drama hoy ya no lo es. El equipo de Hajime Moriyasu dejó atrás los complejos y mira cara a cara a los europeos. Antes de la asunción de su DT, los Samuráis Azules solo habían podido ganarle a Rusia y Dinamarca en los Mundiales y con Moriyasu ya suman cuatro luego de doblegar a Alemania y España.

Países Bajos y Suecia, además de Túnez, serán los próximos retos de la Japón de Moriyasu, que ya advirtió de la peligrosidad de la selección escandinava, que llega al Mundial luego de eliminar a Ucrania y Polonia en los playoffs disputados en marzo pasado.

Qué espera Moriyasu de Japón en el Mundial 2026

"Creo que los Países Bajos jugarán más o menos a su propio estilo, mientras que Túnez probablemente intentará neutralizar el nuestro, o al menos tomar medidas para contrarrestarlo", avisó el seleccionador de Japón en marzo pasado. Sobre su último rival en el Grupo F -todavía no estaba definido que iba a ser Suecia-, Moriyasu consideró que el impulso de afrontar 'finales' en los playoffs europeos era algo que debían "tener muy en cuenta" a diferencia de sus otros rivales que solo disputaron amistosos en el presente año.

El famoso quinto partido es una obsesión para distintas selecciones y Japón entra en ese grupo. La selección asiática rozó su primera clasificación a unos cuartos de final de Mundial en Qatar 2022 y en la próxima Copa del Mundo el objetivo no es otro que superar definitivamente la barrera de los octavos de final.

"Creo que tenemos la calidad para llegar a cuartos de final. Después de eso, quién sabe si ganaremos o perderemos. El hecho de que ahora podamos decir eso de Japón, independientemente del rival, es realmente increíble", señaló Moriyasu.

El seleccionador de Japón resaltó que han demostrado tener la capacidad de poder derrotar a selecciones campeonas del mundo y que, por lo tanto, está bien que se fijen el objetivo "de ganar la Copa del Mundo".

Los triunfos sobre Inglaterra y Escocia en Europa reforzaron la visión de un Hajime Moriyasu, que ya hizo debutar a más de 40 jugadores como seleccionador, viene realizando una transición necesaria pero sin prisas en su selección y cuyo gran objetivo más allá de hacer historia en el Mundial 2026 es "contribuir al desarrollo y crecimiento del fútbol japonés".