A un mes del Mundial: James Rodríguez, el capitán de Colombia que divide al país

James es el capitán de Colombia. Getty

En un país futbolero “normal”, la noticia sería otra. La conversación alrededor de James Rodríguez, a un mes de la Copa del Mundo, debería girar únicamente sobre su posible último gran torneo con la Selección Colombia e incluso sobre la posibilidad de retirarse después del Mundial. Pero Colombia nunca ha sido un lugar neutral cuando se habla de James. Y probablemente nunca lo será.

James divide. Siempre dividió. Y esa polarización futbolera vuelve a instalarse justo antes de la gran cita. El debate ya no pasa solamente por si debe ser convocado. Eso hace rato quedó atrás. La discusión real es si James todavía tiene argumentos para seguir liderando a la Selección Colombia dentro de la cancha. Porque para muchos, su presente en clubes no respalda el peso que todavía tiene en la Tricolor.

Ahí nace una de las principales críticas. Mientras el fútbol moderno exige intensidad permanente, despliegue físico y disciplina táctica durante los 90 minutos, una parte del país siente que James ya no puede sostener ese ritmo. Y no solo por una cuestión estética o conceptual, sino por algo mucho más concreto: Juega poco. Muy poco.

Su actualidad está lejos de ser positiva. En 2026 apenas ha disputado 367 minutos, incluyendo partidos con la Selección Colombia, y todavía no completa un solo partido entero en el fútbol estadounidense. La cifra es pobre para cualquier futbolista que aspire a llegar como referente a una Copa del Mundo.

Además, el contexto tampoco ayuda. Su técnico lo dejó un minuto en cancha frente a Portland Timbers el pasado 18 de abril y recientemente explicó públicamente que el colombiano no ha estado disponible en algunos momentos y que el equipo ha mantenido una base estable porque “sigue cumpliendo”. Traducción: Minnesota encontró funcionamiento sin James.

Y en las últimas horas apareció otra información que alimenta aún más la discusión. Según informó Michele Giannone en MLS Countdown, James disputará este miércoles frente a Colorado Rapids su último partido con Minnesota United antes de unirse a la Selección Colombia y no regresaría posteriormente al club. Un panorama que aumenta la sensación de incertidumbre alrededor de su presente institucional y futbolístico.

Los resultados recientes también alimentan esa narrativa. El equipo ganó tres de sus últimos cinco partidos y James no fue titular en ninguna de esas victorias. Una de las dos derrotas sí llegó con él desde el arranque. Son datos que, para quienes creen que su ciclo en Selección debería terminar, representan argumentos difíciles de ignorar.

Y la última imagen de James con la camiseta amarilla tampoco ayudó demasiado. Sus actuaciones frente a Francia y Croacia dejaron preocupación.

Pero el otro lado del debate también tiene fundamentos sólidos. Porque si algo ha demostrado James Rodríguez a lo largo de su carrera es que la Selección Colombia ha sido su territorio natural. Nadie discute eso. Ni siquiera quienes piden su salida.

Los mejores partidos de James fueron con Colombia. Desde aquel gol inolvidable a Uruguay en el Maracaná y la Bota de Oro en Brasil 2014, hasta su brillante Copa América 2024 o su condición de máximo asistidor en las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026. Cada vez que se pone la camiseta amarilla, algo cambia alrededor suyo.

Por eso el componente emocional pesa tanto en esta discusión. James siempre transmitió que la Selección estaba por encima de cualquier otra cosa y muchas veces lo respaldó en la cancha. Es el capitán. El líder futbolístico. Y también un jugador distinto, uno de esos que no necesitan tocar veinte veces la pelota para cambiar un partido.

Su zurda sigue siendo privilegiada. Incluso en medio de las dudas físicas o de continuidad, conserva algo que Colombia todavía no encuentra fácilmente en otro futbolista: capacidad para inventar una jugada decisiva.

Y ahí aparece otro punto clave que fortalece al “Team James”: hoy no existe un reemplazo natural para él dentro de la Selección Colombia. No hay un sucesor claro para asumir ese rol creativo, emocional y futbolístico. Eso también juega a su favor.

En Colombia, pocas discusiones son tranquilas. La de James tampoco lo es. Puede llegar al Mundial siendo el jugador con menos minutos de toda la convocatoria. Y aun así, seguirá siendo el nombre que más debate genera. Con James nunca hubo medias tintas. Si hay alguien en esta generación que todavía puede reclamar el beneficio de la duda antes de una Copa del Mundo, es James Rodríguez.