Olviden las posiciones tradicionales del futbol: Analizamos una novedosa filosofía que redefine los roles sobre la cancha

Raheem Sterling no jugará por la banda izquierda de la misma forma que lo hace Sadio Mane, mucho menos Cristiano Ronaldo, cuando lo ubican en esa zona

Corría el año 2015 y Antonio Gagliardi hacía el trabajo por el que se le remuneraba: pensar en el fútbol. Hubo algo en la forma en la que conversábamos sobre este deporte que no le agradó del todo al analista de la Federación Italiana de Fútbol. Fue allí cuando se encendió un bombillo: "Los roles no deberían ser definidos por la posición, sino por la función".

En otras palabras: tiene poco sentido hablar de un lateral derecho, cuando se les pide a distintos jugadores de esa posición que hagan cosas distintas. Lo que hace Benjamin Pavard con el Bayern es muy distinto a cómo opera Trent Alexander-Arnold con el Liverpool. O también tenemos los casos de Jorginho con el Chelsea y Casemiro con el Real Madrid, dos volantes centrales que se repliegan mucho, ¿cierto? Si bien sus mapas de calor pueden ser similares, las cosas que hacen sobre la cancha son totalmente distintas.

Gagliardi se asoció con la empresa de análisis estadístico Soccerment para crear una forma la totalmente distinta de categorizar a los futbolistas, basada en sus funciones. Utilizando los datos recolectados por la empresa Opta durante las últimas cinco temporadas y algunos algoritmos propios, analizaron las Cinco Grandes Ligas de Europa y crearon 13 "grupos" para definir a los jugadores de campo según sus aportes o, mejor aún, por sus intentos colaborativos. Por ejemplo, un extremo que intenta reiteradamente asumir duelos "uno contra uno" y desbordar a un oponente en vez de, por ejemplo, centrar o ingresar al área rival para crear es definido de cierta manera, independientemente de si éste tiene éxito o no.

Se podrían preguntar si aquí no tenemos el clásico dilema del huevo y la gallina. Es decir: ¿definieron un tipo de jugador en lo que respecta a, digamos, intentar X cantidad de centros, y cantidad de regates y Z cantidad de remates? ¿O simplemente permitieron que el algoritmo haga lo suyo y clasifique jugadores por categorías estadísticas, agrupando las categorías que surjan naturalmente?

Hicieron lo último, ayudando a eliminar cualquier prejuicio que se pueda tener con respecto a cómo debe ser una función. Y terminaron con 13 grupos bastante distintos, basados en las tendencias de los jugadores. Lo único que faltaba era denominar los grupos (y aquí, la nomenclatura puede parecer un poco rara, pero tengan paciencia. Este es su primer intento).

Tenemos detenedores del balón (Cristian Romero, Tottenham), iniciadores del armado de jugadas (Virgil van Dijk, Liverpool) y rompedores de primera línea (Kalidou Koulibaly, Napoli). También podemos ver controladores por las bandas (Pavard, Bayern Munich), creadores por las bandas (Achraf Hakimi, Paris Saint-Germain) y creadores de oportunidades (Kevin de Bruyne, Manchester City).

Asimismo, tenemos ladrones del balón (Eduardo Camavinga, Real Madrid), directores del armado de jugadas (Thiago Alcántara, Liverpool); los atacantes de ida y vuelta (Nicolo Barella, Inter) y exploradores del 'uno contra uno' (Vinicius Junior, Real Madrid). Adelante, tenemos definidores móviles (Mohamed Salah, Liverpool), rematadores integrales (Robert Lewandowski, Bayern) y goleadores (Sebastian Haller, Borussia Dortmund).

Y obviamente, tenemos jugadores híbridos. Los aportes de algunos futbolistas los ubican en múltiples grupos. El astro del PSG Kylian Mbappe se ubica en las categorías de definidor móvil y explorador del 'uno contra uno'. Joao Cancelo se ubica en altas posiciones como creador por las bandas y creador de oportunidades, algo que tiene sentido para cualquiera que haya visto jugar al City y su lateral portugués (tal como hubiera sido clasificado en la generación anterior) ingresar al área rival y asistir. El defensor del Real Madrid David Alaba podría ser el más híbrido de todos: se ubica en cinco grupos distintos.

Un efecto colateral del proyecto de agrupación revela algo que ya muchos sospechaban: ciertas funciones son mucho más predominantes en equipos exitosos. Los grandes equipos suelen contar con más creadores (en las categorías de oportunidades y creadores por las bandas), más jugadores que participan en el armado de jugadas y menos detenedores y ladrones del balón. Parte de ello es intencional: poseen el balón con mayor frecuencia y requieren más jugadores que puedan trabajar con él. Sin embargo, es probable que también sirva como reflejo del desequilibrio de recursos existente en el fútbol actual, con los grandes equipos atrayendo (algunos podrían decir 'acaparando') la mayor parte del talento.

Los creadores de este proyecto admiten que existe un margen de mejora inmenso. Para empezar, existen más datos avanzados y detallados, tanto en lo que respecta a eventos, presión y rastreo. Y, obviamente, lo que hace un jugador en la cancha depende de otros factores que van desde quiénes son sus compañeros, el estilo de juego de su equipo o las instrucciones que un técnico le da a su equipo. Perciben su trabajo como un punto de partida sobre el cual construir.

Sin embargo, el concepto en el que se basa es evidente. Y nos demuestra cómo evoluciona el fútbol y la forma en la que, quizás, ha superado a la nomenclatura tradicional. Tal como lo ha hecho el baloncesto, de múltiples formas. Solíamos tener un base que regateaba y pasaba, un escolta que lanzaba, un alero que llevaba el balón hacia la canasta, un ala-pívot de mayor estatura que se quedaba cerca de la pintura; mientras que el pívot era el más alto del equipo y se preocupa por los rebotes, bloquear cestas y postear. Ahora, gran parte de esta filosofía tradicional ha desaparecido. Ahora, la atención se centra en habilidades individuales, en vez de posiciones definidas.

Obviamente, el baloncesto es un deporte más fluido; sin embargo, el fútbol cuenta con su fluidez propia. ¿Tiene sentido decir que el Liverpool juega bajo un esquema 4-3-3 cuando, a la hora de poseer el balón, Alexander-Arnold y Andy Robertson avanzan mucho más que los volantes? O analicen el caso de Sergio Busquets en el Barcelona. El plantel culé juega teóricamente bajo un sistema 4-3-3; no obstante, cuando tienen el balón, los laterales suben, los centrales se dividen y Busquets se cuela entre ellos, convirtiéndose en una línea defensiva de tres de facto.

Ya reconocemos las diferencias en habilidades, a menudo sin darnos cuenta. Raheem Sterling no jugará por la banda izquierda de la misma forma que lo hace Sadio Mane, mucho menos Cristiano Ronaldo, cuando lo ubican en esa zona. La mayoría lo entiende. Piensen en ello como un posible próximo paso evolutivo en nuestro proceso de comprensión del fútbol.