Alemania 2-3 Suecia: Cómo fue la 'final' de la Copa del Mundo de 1942, el torneo que nunca sucedió

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En tiempos de la pandemia de coronavirus, que resultó en el aplazamiento de los Juegos Olímpicos, la Euro y la Copa América, es imposible no recordar las Copas Mundiales que nunca ocurrieron debido a la Segunda Guerra Mundial, que transcurrió entre 1939 y 1945.

Debido al conflicto en Europa, las ediciones de 1942 y 1946 del torneo de la FIFA no tuvieron lugar. Como resultado, la Copa del Mundo, que ganó Italia en 1938, solo se jugó nuevamente 12 años después, en 1950, en Brasil.

Sin embargo, lo que pocos saben es que, aunque la Copa Mundial de 1942 nunca se celebró oficialmente, tuvo una "final".

La historia comienza el 20 de abril de 1942, el 53 cumpleaños del dictador Adolfo Hitler. En este día, el equipo alemán recibió a Suiza, que permaneció neutral durante la Segunda Guerra Mundial, y perdió 2-1, lo que enfureció al líder del Tercer Reich.

Con eso, el régimen nazi decidió dar un "ultimátum" a sus jugadores: si eran derrotados nuevamente, serían enviados a luchar en la guerra.

Vale la pena recordar que, incluso en medio de los conflictos, el fútbol alemán no se detuvo, y la liga solo se paralizó en 1945, cuando los aliados invadieron Berlín.

Hasta que eso sucedió, el Schalke 04 fue campeón en 1939, 1940 y 1944, Dresdner ganó en 1943 y 1944, y Austria Wien ganó la copa en 1941 (Hay que recordar que Austria había sido anexionada por Alemania al comienzo de la Segunda Guerra Mundial).

Después del "incentivo especial" de Hitler, los futbolistas alemanes ganaron sus próximos compromisos, todos contra países en el eje: 5-3 en Hungría, 3-0 en Bulgaria y un increíble 7-0 en Rumania.

En medio de la buena racha, el régimen nazi decidió jugar su carta final para limpiar la mala imagen que quedaba de la derrota de Suiza, en el cumpleaños de Hitler.

El gobierno convocó a Suecia, considerada en ese momento la mejor selección de Europa (y que, a pesar de las tensiones, se mantuvo neutral en la guerra), para un partido amistoso en el Estadio Olímpico de Berlín.

La expectativa era una victoria con autoridad, que serviría para colocar el deporte alemán y la raza aria en el nivel de grandeza exigido por los nazis.

Emocionados, 98 mil fanáticos llenaron la arena para lo que los historiadores del fútbol consideran la "final no oficial" de la Copa del Mundo de 1942.

Fue un juego, pero con tristes consecuencias para el equipo derrotado ...

El juego

Con solo siete minutos en la primera mitad, Suecia abrió el marcador con el delantero Arne Nyberg, una estrella del IFK Gothenburg.

Pero Alemania tenía un buen equipo, y logró darle la vuelta al marcador con dos goles en la primera parte: uno del centrocampista Ernst Lehner y el segundo del delantero August Klingler.

La multitud se animó, pero sufrió un duro golpe en el último minuto del tiempo reglamentario de la primera mitad: Henry Carlsson anotó y puso el empate en el marcador.

Fue un presagio de lo que estaba por venir...

A los 26 minutos de la segunda mitad, los legendarios Gunnar Gren y Gunnar Nordahl (que después de la guerra serían multicampeones juntos para el AC Milán y finalistas de la Copa Mundial de 1958 con el equipo sueco) hicieron la jugada y le entregaron la pelota al mediocampista Malte Martensson, quien era conocido como " Black Ray "por su velocidad y cabello negro (algo raro en su país natal)".

Martensson justificó su apodo y selló la victoria 3-2, dejando el Estadio Olímpico de Berlín en completo silencio.

Según un relato del periodista Paul Brown en el libro 'Unofficial Football World Championships', que cuenta la historia de los principales partidos de futbol en aquel momenot, ​​el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Martin Franz Julius Luther, terminó el juego pidiendo el fin del futbol en Alemania, para que la gente no se quedara con la moral aún más sacudida en tiempos de guerra.

"Casi 100 mil personas se fueron deprimidas hoy", dijo Luther. "Una victoria en el futbol calienta los corazones de las personas más que la captura de una ciudad en el frente oriental. Por lo tanto, este tipo de eventos deportivos deberían prohibirse por el ánimo de las personas en nuestro país", agregó.

Ficha técnica

Alemanha 2-3 Suecia

GOLES: Alemania: Lehner y Klingler. Suecia: Nyberg, Carlsson y Martensson.

ALEMANIA: Helmut Jahn; Paul Janes, Karl Miller, Andreas Kupfer y Wilhelm Sold; Hans Rohde, Ernst Lehner, Karl Decker y Fritz Walter; Albert Sing y August Klingler Director Técnico: Sepp Herberger

SUECIA: Sven Bergqvist; Harry Nilsson, Oscar Leander, Erik Persson y Arvid Emanuelsson; Karl-Erik Grahn, Malte Martensson y Gunnar Gren; Gunnar Nordahl, Nils Carlsson y Arne Nyberg (Erik Holmqvist) Director Técnico: Federacion Sueca de Futbol

¿Qué sucedió después?

La promesa de Adolf Hitler se cumplió.

Después de la derrota ante Suecia, el equipo alemán se disolvió y varios jugadores del equipo fueron enviados a la guerra, principalmente en posiciones burocráticas.

Caso, por ejemplo, del delantero August Klingler, autor del segundo gol teuton ese día en Berlín, murió a la edad de 26 años, en 1944, en combate por el ejército nazi en el frente oriental, contra la Unión Soviética.

Las historias menos trágicas fueron interpretadas por Fritz Walter y el entrenador Sepp Herberger. Aproximadamente una década después del final de la Segunda Guerra Mundial, fueron jugadores clave en el equipo alemán campeón mundial de 1954 en Berna, Suiza.

La final fue contra el poderoso equipo húngaro de Ferenc Puskas y Sandor Kocsis, quienes abrieron 2-0 con solo ocho minutos de la primera mitad, dando la impresión de que dominarían.

Sin embargo, Alemania descontó con Max Morlock, a los 10 minutos, y empató con Helmut Rahn, a los 18, en un juego completamente loco.

En la segunda etapa, Rahn volvió a anotar, a los 40 minutos, y dió la inesperada victoria a los germanos, que fueron campeones mundiales por primera vez.

Ese partido se conoció como 'El milagro de Berna'.