A 30 años del temblor del 85 y lo que pasó en el deporte en México

MÉXICO -- En una de las fechas más recordadas en la historia de México, el deporte también tiene sus anécdotas por contar. El 19 de septiembre de 1985 quedará en el recuerdo del país por la catástrofe que significó el temblor de 8.1 grados que sacudió diferentes zonas del país, pero principalmente la Ciudad de México.

Si el desastre natural causó miles de pérdidas humanas y económicas, en el deporte también ocurrieron surgieron algunas situaciones que sufrieron cambios y que por el entorno del tema no son fueron tan comentadas. Los diarios deportivos se llevaron en su tema de portada lo ocurrido en el país y lo único que importaba en esos momentos era información sobre el siniestro en general.

Ese día, por ejemplo, se jugaba la Semifinal del Prode 85 que enfrentaba al América y al Atlante, misma que se aplazó para el 26 de septiembre ante la tragedia ocurrida. En el caso de los Potros, al momento del sismo, estaban concentrados en el Hotel California, ubicado frente al Hospital General, que fue uno de los más afectados aquella vez.

“Se puso muy negro todo el entorno al hotel”, relató Jesús Rico, jugador del Atlante en ese entonces. “Ya no piensas, solo querías ver a tu familia”, expuso.

“Fue casi, casi, mi bienvenida con relación a mi recién llegada a México; vivía momentos de mucha angustia porque mi familia en Brasil estaba desesperada y nosotros estábamos completamente incomunicados acá”, relató por su parte Zague, futbolista del América en ese entonces.

Si eso ocurría a nivel de clubes, en aquella fecha, la Selección Mexicana tenía programado un viaje rumbo a Los Ángeles donde disputaría un partido amistoso frente a Perú. Los jugadores, que llegaron cada uno por su parte, sintieron el movimiento justo a unos minutos de abordar el avión que los llevaría a Estados Unidos.

“Cuando entro al aeropuerto, veo que toda la gente viene corriendo hacia fuera y gritando que estaba temblando. Yo no había sentido nada todavía. Por seguridad me fui a media calle y corrimos a la banqueta.

“Después, fui adonde nos quedamos ver todos los jugadores y no sabíamos la magnitud de lo ocurrido”, compartió Fernando Quirarte, quien relató las impresiones del equipo mexicano que finalmente viajó a la Unión Americana:

“Cuando me doy cuenta de la magnitud de lo ocurrido es cuando llego al hotel, prendo la tele y empezamos a ver las imágenes de Tlatelolco, de los hoteles que estaban en el centro y qué tristeza fue eso. Fue un golpe muy duro”, añadió.

Jugar el encuentro resultó complicado para el combinado nacional que terminó con un empate a cero. La mente estaba puesta en México y no en el futbol. Fue una situación rara, compleja. En el caso de Quirarte, perdió a un primo en esa catástrofe, algo de lo que se enteró días después.

“En lo personal sufrí la pérdida de un primo que estaba haciendo su internado en el Hospital Juárez que se derrumbó. Mi primo era pediatra y a él le agarró el temblor cuando venía bajando las escaleras para salir de turno y estuvo como tres días enterrado y con vida porque oía voces y platicaban con él, pero nunca pudieron llegar a rescatarlo”, compartió.

Días después del temblor, comenzaron las dudas sobre la organización del Mundial del 86. La infraestructura de los estadios fue revisada y ningún estadio de futbol había sufrido daños. Con el paso del tiempo, se mantuvo la postura y la justa finalmente se desarrolló a pesar de estar a solo unos meses de distancia.

En otro frente, uno mucho más trágico, en el Parque del Seguro Social se vivía una pesadilla porque se convirtió en un auténtico cementerio. Ahí se formaron los cadáveres que se encontraban en los restos de los edificios. Todos se cubrieron con una manta blanca conforme iban llegando.

El deporte, después de todo, también sufrió las consecuencias en México luego de ese siniestro que sacudió al país justamente hace 30 años.

Con información de Tlatoani Carrera