Maher Carrizo se convirtió en nuevo jugador de Ajax y aprovechó para despedirse de Vélez, el club que lo formó desde los diez años. El joven de 19 años publicó una extensa carta en su cuenta de Instagram en la que mostró su afecto por el club y le agradeció a hinchas, empleados, entrenadores y compañeros por esta década en el conjunto de Liniers.
"Hoy me toca despedirme de una etapa muy importante de mi vida. Después de más de 10 años en este club que fue mi casa, solo tengo palabras de agradecimiento. Gracias a la gente de Vélez, que siempre estuvo presente, en las buenas y en las difíciles, brindándome su apoyo y su cariño. Gracias a todos los empleados del club, a los delegados, al cuerpo médico, kinesiólogos y utileros, que con su trabajo diario y compromiso me acompañaron siempre y me hicieron sentir respaldado en cada momento", inició el delantero.
Luego, el nacido en Santiago del Estero continuó con los gestos de gratitud: "Gracias también a los cuerpos técnicos y entrenadores que confiaron en mí y me ayudaron a crecer, y a mis compañeros, por el día a día, el esfuerzo compartido, las charlas, las risas y por defender juntos estos colores. Gracias a mi familia, por estar en cada paso del camino, sosteniéndome y empujándome a seguir creciendo".
Para finalizar, Carrizo hizo un balance y mostró su ilusión por algún día volver a ponerse la camiseta de Vélez: "Fueron años muy lindos, llenos de aprendizajes, esfuerzo y muchas alegrías que voy a llevar conmigo para siempre. Hoy me toca cambiar de destino y encarar un nuevo desafío, pero el amor por estos colores jamás se va a olvidar. No es un adiós, es un hasta luego. Estoy seguro de que nuestros caminos volverán a cruzarse. Gracias por todo, mi Fortín querido".
El pase del delantero se concretó por 7 millones de dólares por el 50% del pase, con la posibilidad para el Ajax de adquirir un 40% restante en el futuro. En ese caso, el club de Liniers se quedaría con un 10% para una futura venta. Maher jugó 52 partidos y anotó 11 goles. Su última aparición fue frente a Talleres de Córdoba, donde ingresó desde el banco y fue clave para la remontada de los de Guillermo Barros Schelotto. Tras el 2 a 1, el atacante dejó campo de juego del José Amalfitani entre lágrimas por el cierre de su primer ciclo en el club.
