Los millonarios son aquellos que poseen entre uno y 999 millones, en este caso, de euros. Cuando se supera la barrera de los 1.000 millones se ingresa en un nuevo estatus: multimillonario. A ese nivel escaló Toto Wolff en abril, según el último ranking publicado por Forbes. ¿Cómo hizo? Gracias a Fernando Alonso.
¿Cómo? Sí, el asturiano hizo que la cuenta bancaria del austríaco rompiera la barrera de las cuatro cifras de millones. No es que el piloto y el directivo de las Flechas de Plata sean socios de algo, pero todo se debe a Aston Martin.
Habrá que ir por partes. Wolff comenzó su incursión en el automovilismo como piloto, con paso por la Fórmula Ford de Austria, de Alemania y en FIA GT, entre otras categorías. En 2009 ingresa como accionista del equipo Williams de Fórmula 1 al comprar el 16% de las acciones. Desde ahí, la cuenta de Toto comenzó a crecer. En 2013 asumió como director de Mercedes, manteniendo sus acciones en la escuadra de Grove. El pope comenzó a adquirir acciones del equipo alemán y en 2020 vendió las de Williams al conglomerado Dorliton Capital, que se quedó con el 100% del paquete.
Hoy en día, Wolff posee el 33% del equipo Mercedes de Fórmula 1. El resto se reparte en partes iguales entre Daimler, matriz de la automotriz, e Ineos, compañía del multimillonario Jim Ratcliffe (su fortuna alcanza los 13.000 millones de euros).
En 2020, tras vender su parte de Williams, el austríaco se juntó con su amigo Lawrence Stroll (padre de Lance) y compró el 1% del paquete accionario de Aston Martin, una apuesta a futuro que pagó tres años después con el primer podio de Alonso en Bahrein. En 24 horas, las acciones de la marca inglesa subieron 15% y el patrimonio de Toto creció cerca de 300 millones y así se convirtió en multimillonario.
