Juan Manuel Fangio, a 30 años de su muerte

El Quíntuple, uno de los deportistas más importantes de la historia de Fórmula 1 y de la Argentina, dejó su sello por siempre. Grandes figuras se reunieron por su muerte, ocurrida el 17 de julio de 1995.

Juan Manuel Fangio integra la mesa del Olimpo del deporte argentino, esa que apenas tiene un puñado de sillas. Los otros nombres que integran el grupo quedan afuera de cualquier discusión en épocas en las que hasta el más mínimo debate genera grietas insubsanables. Diego Maradona, Carlos Monzón, Luciana Aymar, Emanuel Ginóbili, Guillermo Vilas y Lionel Messi tienen su lugar. Tal vez alguien más tenga credenciales para sumarse y otros las lograrán en el futuro, pero Fangio tiene su puesto merecido. Cinco títulos del mundo de Fórmula 1 para el hombre de quien se cumple el 30º aniversario de su fallecimiento este jueves.

El lunes 17 de julio de 1995, a las 4.10 de la mañana, el balcarceño moría en el sanatorio Mater Dei a los 84 años, a causa de una bronconeumonía. La salud del Quíntuple llevaba ya tres años de deterioro, desde que le extirparan un tumor de un riñón. Los problemas renales crecieron y comenzó a dializarse tres veces por semana. Pasó fin de año de 1993 internado en Mater Dei por un problema intestinal y en 1994 se recluyó en su casa de Palermo. Solo los más allegados los visitaban, entre ellos, Stirling Moss, el campeón sin corona de la F1 y compañero del argentino en los tiempos de Mercedes-Benz. Fangio festejó sus 84 años el 24 de junio y el 15 de julio fue internado por un estado gripal, que se agravó y finalizó con su muerte.

El Chueco fue velado en tres lugares diferentes. Primero, en el Salón Blanco de la Casa Rosada que fue puesto a disposición por el entonces presidente Carlos Menem. Las coronas que Fangio había avisado que no quería en su velorio, se agolpaban en el recinto. La capilla ardiente se abrió para el público y fue muchísima la gente que pasó por el ataúd en las cuatro horas pactadas.

Desde ahí, fue trasladado al edificio del Automóvil Club Argentino, donde Luigi Scalfaro, entonces presidente de Italia (estaba de visita en la Argentina) fue uno de los que se acercó a despedir a esa enorme figura del automovilismo mundial. En el ACA también había coronas, una del Movimiento 26 de Julio, los que habían secuestrado a Fangio en Cuba en 1958.

El 18 de julio, los restos de Fangio fueron trasladados en un avión de la Fuerza Aérea a Balcarce y fue velado en el Museo Fangio. Los ciudadanos de la pequeña localidad se acercaron a despedir al ídolo, quien finalmente fue sepultado en la bóveda familiar del cementerio balcarceño. Moss, Jacky Stewart, Froilán González, Carlos Reutemann, Gastón Perkins, Cocho López y Pincho Castellano fueron algunas de las figuras del deporte motor de la Argentina y el mundo que despidieron al Chueco. Los homenajes en recuerdo del Chueco se multiplicaron por cada rincón del planeta.

Juan Manuel Fangio se ganó el mote de Chueco en su adolescencia, cuando jugaba al fútbol en Rivadavia de Balcarce. También practicó boxeo, antes de meterse en el automovilismo: debutó a los 18 como acompañante de Manuel Ayerza en las vueltas de Coronel Vidal y General Guido. Más tarde pasaría al volante y marcaría historia en el automovilismo argentino: le dio la primera victoria y el primer título a Chevrolet en Turismo Carretera, la categoría más antigua del mundo y que tiene al duelo entre Ford y el Moño como estandarte.

Más tarde se iría a Europa, seducido después de su gran andar en las carreras de Grand Prix que se hicieron en 1949 en las viejas temporadas de Grandes Premios, la prehistoria de la F1. Estuvo en el nacimiento de la Fórmula 1 en el GP de Gran Bretaña de 1950 en Silverstone y logró su primer triunfo en la segunda fecha de esa temporada, en Mónaco, con Alfa Romeo. Más tarde llegarían los cinco títulos que fueron récord hasta que lo superó Michael Schumacher en 2003 y sus 24 triunfos en 51 carreras, un promedio de éxitos que es una marca muy difícil de igualar.