La batalla entre Max Verstappen y Lewis Hamilton por la F1, terminó donde empezó

Michael Masi, el rostro de FIA en F1, fue un tema en todo el año, pero al final tomó una decisión difícil pero deportivamente correcta y justa, consistente con el espíritu de todo reglamento

“Me pasó por fuera”, se quejó por la radio Lewis Hamilton. “Deja pasar a Lewis”, fue la indicación a Max Verstappen luego de pasar a su rival a tres giros del final del Gran Premio de Bahréin, primera fecha de la temporada.

Al momento del rebase no se sabía exactamente qué había pasado con Verstappen. Cuando se supo que Max ganó la posición debido a que usó parte externa de una curva, todo comenzó a aclararse. Pero luego FIA tuvo que explicar por qué Hamilton usó esa misma zona exterior de la curva por varias vueltas de la carrera, y cuando Max la usó, fue conminado a devolver la posición a su rival.

Michael Masi, director de carreras de FIA para F1, informó que todos los pilotos sabían que los limites de pista no serían sancionables cuando se tratara de ganar tiempo de vuelta, pero sí se ganaba posición. Red Bull no protestó. Sin embargo, fueron momentos confusos.

“Todos estamos confundidos, al inicio de la carrera se nos dijo que no se sancionarían los límites de pista. Si toma esa decisión, es lo que hay, no hay nada que se pueda hacer… Esa decisión nos hizo ganar la carrera”, fueron las palabras de Toto Wolff, director de Mercedes, durante ese episodio.

¿Quién iba a decir que así acabaría la temporada? Con una decisión confusa que hizo ganar la carrera y el campeonato a Max Verstappen, aquel que perdió en Sakhir.

Entonces no se ponían los audios de radiocomunicación en vivo, como sucedió en Abu Dabi, y los cuales agradecemos porque nutren mucho la narrativa de una transmisión. Red Bull aceptó de muy buena gana la indicación de FIA. Incluso Max sugirió que tenían que haberse quedado primeros y aceptar el castigo.

“¿Por qué le devolvimos la posición?, fácilmente podía hacer esos cinco segundos”, digo Verstappen luego de la bandera a cuadros.

Max tenía un punto: hay sanciones que es preferible tomar. Y más adelante en la temporada, otro confuso y polémico episodio se prestó a esta interpretación de las reglas.

Nunca sabremos qué pasó por su cabeza. Nunca dirá si fue a propósito, aseguró que se defendió y que Verstappen es un rival duro, que maneja agresivamente y que no le dio espacio. Pero, obviamente tras ganar la carrera, Lewis Hamilton no se quejó por la sanción de 10 segundos luego del choque en la veloz Copse durante la primera vuelta del GP de Gran Bretaña en Silverstone, otra de las postales de esta polémica campaña de F1.

Ya con varias carreras en el año, e intuyendo lo apretado que estaría, Red Bull ya no aceptó la risible penalización Es risible porque para un Mercedes que acaba de echar fuera a su rival por la victoria, y con el otro Red Bull en el tráfico, iba a ser fácil sacar ese tiempo y vencer. La sospecha cabe; como si estuviese calculado -tal y como estimó Verstappen en Bahréin-.

“La sanción ha sido insignificante en comparación de su acción. Hemos tenido suerte de que (Verstappen) no haya tenido ninguna lesión”, se quejó Christian Horner, director del equipo Red Bull en su momento. FIA contraatacó el argumento subrayando que el reglamento estipula sanciones por la maniobra, no por las consecuencias -quizá va siendo hora de replantear esto, porque para algunos las sanciones salen muy baratas y el beneficio, en Silverstone para Hamilton y Mercedes, es grande-.

Y luego, en Budapest, la suerte tuvo su golpe de efecto: Valtteri Bottas se estrelló en el arranque ocasionando el retiro de Checo Pérez, y dejando a Verstappen con medio Red Bull -con ese lastimado auto Mad Max rescató dos puntos y Mercedes, sin los Red Bull como rivales, perdió esa carrera contra Ocon-.

Digo suerte porque firmemente creo que Bottas no tuvo intención de ir por los Red Bull. Fue mala suerte para unos y buena para otros, misma que desaprovecharon.

Bajo este contexto, lleno de confusiones y polémicas, llegó Abu Dabi.

Era ganar o perder a un sprint de 300 kilómetros. Esta vez resultó que la confusión del reglamento y decisiones de FIA; la suerte con el choque de Latifi y el hecho de que FIA decidiera no invocar la bandera roja (lo que habría jugado a favor de Hamilton y Mercedes) se cargaron del otro lado. No menos importante, pero de lo cual poco se ha hablado: un Hamilton mucho más cauto, porque sabía que hacer un ‘Silverstone’ contra Verstappen era imposible, pues, si él también quedaba fuera, ganaba el campeonato el piloto que más carreras había ganado hasta entonces (Max). Se podría hablar de justicia poética.

Se entiende la frustración de Mercedes con la confusión, con las decisiones de la FIA y con la mala suerte que tuvieron. Pero, obviamente, desechan que a lo largo del año esos mismos factores jugaron a su favor en otras ocasiones.


  • Luego de Bahréin, FIA decidió ser más estricta con los límites de pista a lo largo de la temporada. Es un tema en debate y hay quienes creen que debería de usarse toda la pista, o volver a los ‘lavaderos’ grandes y trampas de arena, para que el piloto realmente se perjudique si se pasa.

  • Red Bull quedaron muy frustrados luego de ver el auto desecho en el muro de contención de Copse, con un Verstappen visiblemente golpeado (lo bueno para él es que pudo competir a la siguiente carrera y anotarse dos valiosos puntos). Frustración parecida a la de Mercedes por cómo FIA manejó la situación en Abu Dabi. Como decía más arriba, quizá va siendo hora de que las maniobras se sancionen no por la maniobra en sí, sino por lo que ocasionan. Un pare y siga por pits como antaño, en esos momentos de la carrera en Silverstone, hubiese colocado a Hamilton en el tráfico en una pista en la cual pasar con aire sucio es complicado, incluso para un Mercedes o Red Bull. Así, quizá Hamilton no hubiese llegado primero, sino segundo y en Yas Marina, Verstappen hubiese tenido todavía margen para quedar segundo y ganar el campeonato y nada hubiese sido confuso o frustrante, ahorrándose Mercedes la frustración del procedimiento de Safety Car.

  • La radio comunicación en vivo durante el GP de Abu Dabi -insisto que es un elemento de producción que se agradece- sugiere que Toto Wolff es un personaje poco tolerante en la adversidad y muy demandante políticamente. “No queremos Safety Car Mike”, ‘ordenó’ desde la radio. “¡No Mike, no Mike…!”, gritó luego de que Verstappen pasara a Hamilton, por supuesto, gracias a ese periodo de Safety Car y a que Masi decidió quitar de en medio cualquier estorbo entre los dos contendientes ¿De verdad Toto quería que el campeonato terminara bajo SC o sin una competencia real entre los dos contendientes? ¿Qué es más antideportivo, me pregunto? De nuevo, FIA debe revisar esto y es una solución muy fácil porque NASCAR le hizo la tarea desde hace años: bajo ninguna circunstancia, nunca, una carrera debe terminar bajo Safety Car y al menos debe haber una vuelta más de competencia real en pista. Es por los aficionados que pagan por esto, no para que Toto Wolff no se enoje. Latifi, como Bottas en Hungría, no se estrelló propósito, la voluble diosa fortuna esta vez coqueteó con el de enfrente. Ni modo, esta vez la suerte no estuvo de su lado, cuando lo estuvo no la aprovecharon --si Hamilton hubiese ganado en Hungría, nada en Abu Dabi hubiese importado-. Se olvida eso.

Veremos cómo FIA y los equipos (porque también participan en el reglamento) ataja estos y otros tantos puntos del reglamento y de su interpretación. La temporada F1 2021 es ya un clásico lleno de carreras clásicas en sí mismas. Empezó con polémica y terminó con polémica. Personalmente agradezco que Masi decidiera ser polémico por interpretar confusamente el reglamento y dejar correr, y no polémico porque una campaña tan caliente y emotiva como esta, terminara bajo el frío y desanimado rodar de un Safety Car.