F175: Lo que pasó en el F175, momentos raros y chuscos

El evento de presentación de los autos de Fórmula 1 para 2025 fue brillante, cómico, incómodo y hasta rudo con algunos de los asistentes y de laguna manera siguió presente Checo Pérez


Pasadas 24 horas del evento de lanzamiento de los diseños de los autos de Fórmula 1 para la temporada 2025, el llamado F175 Live, lo que pasó es aún tema de conversación en las redes y se mantendrá, porque los aficionados están ávidos de que la Máxima Categoría regrese a las pistas.

Con motivo del 75 aniversario de la creación de la F1, se llevó a cabo este magno evento en la Arena O2 de Londres, donde los 10 equipos presentaron a sus pilotos de la mano de los Team Principals, todos bajo la mirada de 15 mil aficionados.

Esa pasarela fue un ‘catwalk’ al estilo de la semana de la moda en París y una innovación traída por Liberty Media como la patada inicial de una temporada que pinta para ser muy, muy cerrada.

Para mala fortuna de los fans latinoamericanos y, en especial los mexicanos, Sergio Pérez ya no formará parte de la parrilla luego de 14 años en el pináculo el deporte motor mundial y aunque se le va a extrañar y con él se marcharán algunos que sólo seguían la F1 por él, también es cierto antes de Checo existía una base de aficionados de México, un país con una vasta historia automovilística y lo hecho por el tapatío trajo nuevos adoradores de la velocidad que se quedarán fieles la Gran Circo.

Los detalles que marcaron el F175

Checo Pérez ya no está, pero no fue olvidado

Fue curioso que mientras arrancaba el F175, en las redes sociales se posicionaba el término #Checo.

Esto fue básicamente porque un video introductorio a la presentación de los autos, donde se recorrió, a vuelo de pájaro, la historia de la F1, tuvo en sus segundos finales tres escenas de Checo Pérez en festejos de victorias en Arabia Saudita y Sakhir.

Obviamente, los cibernautas mexicanos no podías dejar pasar ese detalle.

Jack Whitehall, acertado maestro de ceremonias

El comediante Jack Whitehall arrancó con un monólogo donde tocó los botones adecuados para hacer reír, e incomodar a los protagonistas de esta obra llamada F1.

Empezó por sarcásticamente presentar a Max Verstappen y hacer mofa de su “gusto” por estar en el evento, para luego darle un raspón más al deslizar su hábilmente su antipatía por George Russell, quien a su vez dibujó una extraña sonrisa.

Más allá de su fijación con Mike Krack y la belleza de Charles Leclerc, Whitehall hizo el trabajo con un humor muy británico y en la búsqueda de las carcajadas hizo que el chef Gordon Ramsay expresara lo que muchos piensan de las reforzadas reglas en contra del uso de lenguaje altisonante en la F1… “Dejen a los pilotos ser y que la m***a llegue al ventilador”.

Horner y Hamilton, polos opuestos: La galería ejerció su derecho a ovacionar y abuchear

Al ser un evento en Inglaterra, lógicamente los pilotos británicos fueron los consentidos de los asistentes en las tribunas.

La sola mención de Lewis Hamilton arrancó aplausos y vítores, mucho más cuando tomó la palabra enfundado en el rojo nómex de la Scuderia del Cavallino.

No con la misma intensidad, pero Russell y Lando Norris fueron del agrado del llamado “respetable” público, pero no fue el caso con la FIA, Christian Horner y Max Verstappen.

La FIA, como buena institución que no deja contentos a todos (aunque últimamente se ha ganado más enemigos por sus políticas un tanto autoritarias, sobre todo respecto a los pilotos), provocó sonoros sonidos de desaprobación una vez que alguien tuvo a bien mencionarlos.

Y no es que la gente odie todo lo que tiene que ver con la F1 y sus reglas, porque a Pirelli, proveedora de neumáticos que en más de una vez ha sido criticada o cuestionada, escucho palmas inmediatamente después de la FIA.

El caso Horner y Verstappen son diferentes. Al team principal de Red Bull le tocó el trato que recibiría el cantante de una ‘boy band’ en un concierto de heavy metal.

Horner es el villano favorito del paddock, un personaje que navegó en aguas y lodos profundos en 2024 y que usó el micrófono para exacerbar los ánimos, como todo buen antagonista que disfruta el momento.

Verstappen dividió opiniones en los tendidos. Ave de las tempestades, neerlandés sin filtros y campeón reinante fue el receptáculo de las frustraciones de algunos fans. En el caso de Max, los abucheos son el síntoma inequívoco de que algo ha hecho bien en los últimos años y que los británicos no olvidan el final de la temporada 2021, pero ahí el menos culpable es el piloto de Red Bull, pero no están listos para esa conversación.

Otro que es, en el buen sentido de la frase, un “cáeme bien” que unifica criterios es Charles Leclerc. Este bonachón piloto, quien además tiene, como dijo el anfitrión de la noche, cara de actor, muy concretamente casi un Timothée Chamalet, es ampliamente querido entre las huestes de la F1.

Los dos chistes del Whitehall sobre la belleza de Leclerc fueron de lo más celebrado de la londinense noche. El primero fue que describió a Charles como “el tipo que imagina mi novia cuando hacemos el amor” y el otro “que no podía concentrarse porque Leclerc lo había mirado a los ojos”.

Las presentaciones de los liveries de F1 fueron de los sublime a lo aburrido

Cuando la pasarela quedó dispuesta para el desfile de 7 minutos por equipo para presentar el esquema de diseño de sus autos hubo de todo.

Sauber abrió con video muy Racing que hizo gala del color verder flourescente de su patrocinador principal.

Racing Bulls equilibró su tiempo entre un video donde el comediante Munya Chawawa buscó gente en la calle que supiera el nombre correcto del equipo, y la caminata en la pasarela del monoplaza que, para muchos, mostró el diseño más llamativo o hasta bonito.

El auto blanco que hizo recordar el diseño de Red Bull en el Gran Premio de Turquía de 2021, donde celebraron a Honda, fue de lo más innovador y acabado ycomo sí era un cambio, captó el ojo de la mayoría.

Otros como Williams, Ferrari y McLaren apelaron a su rica historia, rancia tradición y peso en la F1 para mostrar sus liveries, todos ellos con una continuidad esperada en su diseño.

Aston Martin quiso mostrar que el presupuesto no es problema y con un puñado de violinistas, una cantante hicieron una atmósfera como de fiesta de aniversario de bodas.

Sus pilotos Lance Stroll y Fernando Alonso se vieron un poco agobiados por tener que caminar con los cascos puestos entre la gente (algo que ya había hecho Alonso al estilo Daft Punk en un premiación de la FIFA, pero como Alpine).

Incómodos, los pilotos de Aston Martin, como incómodos se vieron los de Red Bull al entrar rodeados por una camarilla de extras que hicieron de escolta, luego de un aburridísimo video, donde trataron de crear una expectativa de la llegada del coche desde su fábrica en Milton Keynes.

Una idea fallida la de Red Bull y lo que la gente quería ver, el coche, fue lo que menos apareció.

La parte musical necesita un poco más de presupuesto

El F175 tuvo la participación de varios músicos que, definitivamente, no conectaron con el espíritu de la ocasión y que, en el mejor de los casos, algunos vivieron sus mejores años hace tiempo.

Abrió Machine Gun Kelly a.k.a MGK, rapero energético, le siguieron el cantante de country Kane Brown, Brian Tyler compositor del tema de la F1 en su papel de DJ bajo el nombre de “Are We Dreaming” y cerró el trío o “Boy band” británica de cincuentones que francamente fueron un final anticlimático para una noche donde se suponía que el elemento común era la adrenalina.

Tal vez, un poco más de inversion el próximo año en la parte musical pudiera ser agradecida.

La mesa más animada, la de los campeones y otros colados

En las imágenes que se colaron como cameos se pudo ver la mesa donde departían lso campeones Emerson Fittipaldi, Mario Andretti, Nigel Mansell, Kimi Raikkonen, Damon Hill, Jacques Villeneuve y Jackie Stewart, acompañados por David Coulthard y Jean Alesi.

Entre cervezas holandesas, champaña francesa, agua italiana y vino argentino, el ambiente de esa mesa era de franca camaradería y diversión.