GP de Japón: Max Verstappen no se divierte y está muy lejos

El neerlandés, uno de los máximos críticos de la nueva normativa técnica, no superó la barrera de Q2 con su Red Bull y perdió con Isack Hadjar.

Max Verstappen llegó a Suzuka después de disfrutar el manejo del Mercedes-AMG GT3 en el Infierno Verde de Nürburgring en la segunda fecha de NLS. Dos días antes de comenzar la actividad en Suzuka para el GP de Japón, tercera fecha de F1, se subió a un Nissan del Super GT japonés en Fuji. Todo eso lo divirtió, porque más de una vez dijo que el Mundial actual no le gusta. La nueva normativa técnica de unidades de potencia con tanta injerencia del componente eléctrico obliga a levantar el pie del acelerador en el final de las rectas y no poder hacer más a fondo curvas de altísima velocidad como la 130R de Suzuka porque hay que recargar la batería. Y todo eso es antinatural para los pilotos, que se formaron buscando siempre el límite en cada variante. Y si a todo ese combo que el tetracampeón aborrece se le suma que Red Bull está muy lejos de la punta…

Por segundo Gran Premio de los últimos tres, Verstappen no llegó a Q3, todo un signo. Claro, en Australia fue porque se pegó en la Q1, justamente por una falla en los nuevos sistemas que le bloquearon el tren trasero con el freno motor. Pero en Japón fue distinto, se trató totalmente del rendimiento de su RB22. El neerlandés marcó 1m30s262 y quedó 11º. En realidad, estaba décimo y parecía que lograría colarse casi por la ventana en Q3, pero lo bajó Arvid Lindblad, la fulgurante aparición de 18 años que llegó desde las inferiores de Red Bull y ocupa una de las butacas de Racing Bulls. Sí, un piloto que pertenece a las mismas fuerzas básicas que él lo mandó a boxes antes de tiempo. La cara de Verstappen al bajarse de su auto fue el resumen del momento que vive en F1. Y ni hablar de los mensajes por radio, quejándose por el andar de su coche.

"El auto da saltos en cada curva, es realmente difícil e impredecible. Creíamos que lo habíamos solucionado, pero ahora es inmanejable. Además, estoy usando una suspensión neumática diferente. Sigue dando saltos en las curvas. Tenemos problemas que no puedo explicar en detalle aquí, simplemente ha llegado un punto en que es imposible conducirlo", fue la tajante declaración de Verstappen ante Sky.

El excampeón está octavo en el torneo, con ocho puntos, cuando se disputaron 58. La pista de Suzuka siempre le cayó bien, tanto que siempre había alcanzado Q3 y en las últimas cuatro ediciones había largado desde la pole y cerrado con victoria. En declaraciones a Viaplay, Verstappen señaló: “Lo peor es que no estoy enfadado, ya lo superé hace mucho tiempo y eso no es bueno”. Todo un mensaje para alguien que ya dijo en varias ocasiones que no se ve mucho tiempo en F1.

Mientras Vestappen se sacaba el casco, su compañero de Red Bull, Isack Hadjar, giraba en Q3. El francés fue finalmente octavo. Para Verstappen queda la esperanza de una recuperación en carrera que le permita sumar algunos puntos, aunque tampoco lo ve muy posible porque debería tener una buena largada y el RB22 también falla en ese rubro. “Ya no se me para el motor, pero la salida sigue siendo muy mala", contó.

El largo parón de cinco semanas sin carreras por las cancelaciones de Baréin y Arabia Saudita será tiempo de mucho trabajo para Red Bull en el intento de encontrar una mejora. La mala noticia para Verstappen es que todos harán lo mismo y los de Milton Keynes tienen una montaña muy elevada por escalar.