Selección de Futbol de Débiles Visuales desea inclusión en la sociedad mexicana

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El Tri que no conoce límites (3:02)

Conoce un poco de la Selección de Fútbol Ciegos que representará a México en la próxima edición de los Juegos Para-Panamericanos de Lima 2019. (3:02)

La Selección de Futbol 5 de Débiles Visuales, que se prepara para participar en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019, clama que su condición no sea mal vista o rechazada, sino por el contrario, sea incluyente en la sociedad mexicana.

Moisés Cerezo Rivera, quien es el quinto hijo en la familia, dónde uno de sus hermanos también presenta déficit visual, manifestó que desde sus primeros pasos educativos tuvo complicaciones para seguir adelante.

"Cuando salí de la primaria no me aceptaban en las secundarias. Dejé de estudiar de los 12 a los 16 años y ya luego entré a una escuela de ciegos en Puebla”.

"A Dios gracias, se me dio la oportunidad de prepararme y ya llevo 19 años trabajando en el Ayuntamiento de Puebla; además, tengo 20 años practicando deporte, donde inicié en atletismo desde los 9 años y desde 2010 estoy en futbol. Estuve en el proceso de Parapanamericanos en Toronto y por situaciones ajenas a mí no logré llegar; estuve en todo el proceso de Río de Janeiro y tampoco pude llegar", relató.

Además cuenta con varias copas entre sus logros colectivos y junto con su escuadra viene de ganar el bronce en la Copa América de Futbol 5 que se llevó a cabo en Sao Paulo, Brasil.

“Una parte fundamental ha sido mi familia, mis padres y luego mi esposa y mis dos hijos, que son el motor de mi vida, por eso he logrado superar muchas adversidades”.

Le ha resultado duro abrirse paso en la vida, “más que nada, por la falta de cultura de la sociedad, donde todavía no hay tanta inclusión, a pesar de que hay muchas personas trabajando en mi condición".

"Afortunadamente tuve la suerte de encontrar un trabajo desde los 18 años y con eso logré pagar mis estudios. Ojalá la gente se acerque a conocer los deportes adaptados, nosotros ponemos el corazón en la cancha, en la pista. Nos gustaría que el gobierno apoyara más el deporte paralímpico y que fomentara muchísimo la inclusión, porque todos somos iguales, todos tenemos problemas, tristezas, alegrías. Somos personas, antes de tener una discapacidad”, agregó.

Cerezo Rivera estudia quirofísica en el Instituto Vodder de Puebla, a donde acude a sus clases una vez a la semana.

"Ha sido complicado, por lo mismo de las concentraciones, pero esperando que se logre el objetivo y ya tendré tiempo para cumplir con todo lo que hago”, señaló.

Envuelto por la incertidumbre

Édgar Javier Carrillo Montes de Oca, otro jugador de la selección de Futbol 5, es psicólogo de profesión.

“Estudié en la Universidad de Guadalajara. Hace tres o cuatro años quedé ciego totalmente y pensaba que no me iban a dar trabajo, pero hay que tener fortaleza para salir adelante”.

Como parte de la Selección Mexicana de Ciegos y Débiles Visuales, sabe que se requiere entrenar con el resto del conjunto, pero en su caso, antes debe dirigirse al Centro Paralímpico Mexicano desde su natal Guadalajara.

“Trabajo en el CRI de Zapopan, pero no soy base, gano por honorarios y además, como que ahorita a nosotros ya no nos quieren ahí”, expresó consciente de que puede perder su trabajo.

Dijo que saca unos mil pesos semanales, dependiendo de los pacientes que atienda. Cobra 52 pesos por persona y de ese dinero, un 20 por ciento va a parar a la citada institución.

“Mi vida es un poco complicada, es complicado integrarse a las escuelas porque hay muchas burlas y discriminación. Entonces, debes hacer acopio de tu fortaleza para superar eso y poder realizar tus metas”.

“En un mundo rosa sería muy buena la igualdad y darle la oportunidad a una persona sin decir: ‘Nosotros te llamamos’, dejar esa falsedad. Mejor decirte: ‘Sabes, te voy a contratar quince días o un mes y vamos a ver si puedes”.

Fue claro al manifestar que no le gusta que los compadezcan ni los ignoren: "Yo siento que tengo mucha habilidad visual para poder ayudar de alguna manera y solventar algunos problemas propios de mi condición”.

“Ojalá el presidente de México valore el esfuerzo que estamos haciendo. La Conade nos pone trabas, dice que no hay recursos para nosotros. En mi caso, todo va a dar al camión en el cual me traslado de Guadalajara al comité, con eso me estoy limitando en los alimentos de mi chaparra (Su pequeña hija). Tenemos una beca de 2 mil pesos que no alcanza para mucho”.

Por otra parte, se sinceró al sostener que, a diferencia de los futbolistas convencionales, a ellos les resulta más complicado llegar el balón.

“Usualmente el convencional lo lleva con los pies; nosotros lo hacemos como brincando para que no se nos vaya. Personalmente, sí me llevé como dos años para controlar bien el balón y percibir las bardas”, concluyó.

Soy feliz

Gerardo Sotelo, oriundo de Torreón, Coahuila, no dudó al afirmar que su discapacidad visual les permite “movernos totalmente libres en la cancha, incluso, tenemos la posibilidad de poder gritar”.

Disfruta su deporte y asegura que es bastante feliz

"El apoyo de mi familia ha sido impresionante. Al principio era difícil, yo nací con catarata congénita que propició que me sometiera a cirugías desde que tenía año y medio. Luego logré ver, creo que hasta los 12 años; podía distinguir todos los objetos. A los 12 tuve desprendimiento de retina de ambos ojos y fue un momento dificilísimo para mí”.

“En ese momento no pensaba bien lo que quería, simplemente lloraba y me quejaba, reclamaba a todos porque no podía ver. Entonces me di cuenta que la pregunta correcta es ‘¿para qué’’, no ‘¿por qué?’. Y hay muchas respuestas a esto, pues imagínate, en este momento poder representar a mi país, poder estudiar la licenciatura en psicología, como lo estoy haciendo”.

A la postre, desarrollándose como lo hace en el deporte, pudo superar la depresión por la que pasó inicialmente, cuando no quería ni salir de su hogar: “Al entrar a una institución me dijeron: ‘Tú puedes’. Luego fui a escuelas de oportunidad y me dieron la oportunidad de desarrollarme, hasta el día de hoy”.

Señaló que “hoy volteo hacia atrás, veo todo lo que se ha recorrido y doy gracias a Dios por todo. El deporte me ha permitido muchisísimas cosas”, concluyó.